Borja Iglesias y el precio de cumplir un sueño: “Mis padres hicieron un gran esfuerzo poniéndome la maleta en la mano”

Borja Iglesias y el precio de cumplir un sueño: “Mis padres hicieron un gran esfuerzo poniéndome la maleta en la mano”

Borja Iglesias alcanzó la cima con España, pero su camino hasta el Mundial comenzó mucho antes y lejos de casa. El delantero se marchó solo a Valencia con apenas 14 años, una experiencia que la psicóloga Lara Ferreiro analiza y en la que destaca el papel fundamental de su familia

Convertirse en campeón del mundo es el premio a lo que todo futbolista quiere llegar, pero detrás de ese éxito existen decisiones que pueden marcar una vida. En el caso de Borja Iglesias, una de las más importantes llegó cuando apenas tenía 14 años, momento en el que dejó su casa para marcharse solo a Valencia y continuar con su formación futbolística.

El delantero recuerda aquella etapa como uno de los grandes esfuerzos que tuvo que afrontar desde muy joven. Lejos de su familia y de su entorno habitual, tuvo que acostumbrarse a una nueva ciudad mientras perseguía un sueño que todavía parecía muy lejano: convertirse en futbolista profesional.“Mis padres hicieron un gran esfuerzo poniéndome la maleta en la mano con 14 años para que cumpliera mi sueño”, recordó el propio Borja Iglesias.

Aquella frase resume una decisión familiar que, años después, adquiere una dimensión diferente tras el éxito alcanzado por el delantero con la selección española.

Mucho más que cambiar de ciudad

La historia de Borja Iglesias ha sido analizada por la psicóloga Lara Ferreiro en una entrevista para Woman. La especialista pone el foco en todo lo que implica para un adolescente abandonar su hogar mucho antes de alcanzar la independencia propia de la edad adulta.

Para Ferreiro, no se trata únicamente de hacer las maletas y trasladarse a otra ciudad. Este cambio es dejar atrás rutinas, vínculos y espacios conocidos precisamente durante una etapa en la que todavía se está construyendo la personalidad. “El hogar deja de ser únicamente una casa; representa también un conjunto de rutinas, afectos y espacios cotidianos que proporcionan seguridad emocional”, explica la psicóloga.

En el caso del delantero, aquel traslado obligó a construir nuevas relaciones y a aprender a desenvolverse lejos de sus padres mientras continuaba con su formación como futbolista.

El papel de la familia

La distancia, sin embargo, no significó que Borja Iglesias afrontara aquel proceso completamente solo. Para Lara Ferreiro, uno de los elementos fundamentales de su historia fue precisamente la red de apoyo que tuvo detrás.

La psicóloga recurre a la teoría del apego para explicar la importancia de disponer de personas que proporcionen seguridad cuando aparecen situaciones nuevas o difíciles.“Lo que le salvó no fue la distancia, sino el apoyo de su familia”, señala Ferreiro.

Una idea especialmente relevante en una historia que podría analizarse únicamente desde el resultado final. Borja Iglesias terminó llegando a la élite y disfrutando del mayor éxito de su carrera, pero su experiencia no significa que abandonar el hogar durante la adolescencia sea necesariamente un camino hacia la madurez.

No todos los caminos terminan igual

Precisamente ahí pone el acento Ferreiro. La psicóloga cuestiona la idea de que marcharse de casa con 14 años convierta automáticamente a un adolescente en alguien más fuerte o preparado para afrontar cualquier dificultad.“Marcharse de casa a los catorce años no convierte automáticamente a nadie en una persona más fuerte ni más madura”, explica.

El éxito de Borja puede hacer que aquella decisión parezca, vista desde el presente, un paso inevitable hacia su carrera profesional. Sin embargo, detrás de cada joven que abandona su hogar para intentar cumplir el sueño de llegar al fútbol profesional existen multitud de historias que no terminan de la misma manera.

Por eso, la especialista considera fundamental analizar también el contexto y el acompañamiento que recibe cada menor durante un proceso de semejante magnitud.

Una identidad que va más allá del fútbol

Otro de los aspectos que destaca Lara Ferreiro en la evolución personal de Borja Iglesias es que el delantero no ha construido toda su identidad alrededor del fútbol. Su interés por cuestiones sociales, su manera de expresarse y la naturalidad con la que aborda asuntos alejados del terreno de juego son, para la psicóloga, elementos que reflejan que cuenta con otros puntos de apoyo más allá de su rendimiento deportivo. Y quizá ahí reside una parte importante de la historia. Antes de convertirse en campeón del mundo, Borja Iglesias fue aquel adolescente que hizo una maleta con 14 años y se marchó lejos de casa para perseguir un sueño.

Años después, aquella decisión tiene un final que entonces resultaba imposible de garantizar: levantar una Copa del Mundo con España. Pero, como recuerda la psicóloga, el verdadero sostén durante aquel camino no estuvo únicamente en el fútbol, sino en quienes estuvieron detrás de él.

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