El jugador de Francia y del Real Madrid opta a la Bota de Oro que le coronaría como el máximo goleador. Actualmente está empatado con Messi pero una asistencia más del argentino decanta la balanza a su favor
Mbappé y sus lágrimas al finalizar el encuentro entre Francia y España de semifinales del Mundial fueron una de las grandes imágenes que ha dejó dicho duelo. Mbappé llegaba a este Mundial como el líder absoluto de Francia y tanto en la fase de grupos como en las eliminatorias lo demostró. Mbappé llegó al encuentro de semifinales ante España con ocho goles y tres asistencias para los de Deschamps.
Mbappé fue otro de los jugadores de Francia que España consiguió desactivar durante el encuentro de semifinales del Mundial. Esa desactivación provocó que el jugador del Real Madrid apenas tuviese protagonismo y terminase entre lágrimas tras ser eliminada por España. Este próximo sábado, tanto Francia en la búsqueda del tercer puesto como el propio Mbappé, tendrán una motivación para ganarle a Inglaterra.
Mbappé, a la cada de la Bota de Oro del Mundial
Mbappé tendrá aún por delante el partido por el tercer y cuarto puesto para sumar un gol más o en peor de los casos, una asistencia. Precisamente una asistencia de gol es lo que le da por el momento el primer puesto en la Bota de Oro a Leo Messi.
El argentino suma cuatro por las tres citadas anteriormente por Mbappé. El duelo por el tercer puesto no cuenta con tanta tensión como podría ser la final del domingo 19 por lo que Mbappé con ocho dianas podría aumentar su botín de goles y poner en aprietos a Messi en el partido por el título ante España.
El partido por el tercer puesto ya decidió la Boca de Oro del Mundial
Hasta en cuatro ocasiones, el partido por el bronce ha decidido el máximo goleador de un Mundial. La última de ellas fue en el año 2010, cuando el alemán Thomas Muller anotó un gol en la victoria contra Uruguay (3-2) y se llevó la Bota de Oro por el número de asistencias.
Esta circunstancia también sucedió en 1938, año en el que el brasileño Leónidas rompió el empate por el premio al máximo goleador con dos tantos en el encuentro por el bronce; en 1990, de la mano del italiano Salvatore Schillaci, y en 1998, gracias al acierto del croata Davor Suker. Históricamente, el partido por el bronce es un festival goleador. El récord, difícil de superar, lo tiene Suecia 1958, con un 6-3 entre Francia y Alemania que vio al punta francés Just Fontaine anotar cuatro goles (de los trece que sumó en ese torneo).

Este encuentro protocolario, que se ha disputado en todas las ediciones del Mundial desde 1934, a excepción de 1950 -una liguilla decidió los cuatro primeros puestos-, también dejó el gol más rápido en la historia de los mundiales. El turco Hakan Şükür fue el protagonista al perforar la red de Corea del Sur a los once segundos del arranque del partido en el Mundial de Corea y Japón 2002.
Los históricos partidos por el tercer puesto del Mundial
Más allá de los goles, el encuentro por el bronce es habitualmente un trámite incómodo para los dos equipos, que ni siquiera han dispuesto del tiempo necesario para curar las heridas de las semifinales. «Ninguno de nuestros jugadores, ni de los franceses, quiere jugar este partido de consolación», dijo el seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, tras caer el miércoles contra Argentina en semifinales. Esta falta de motivación puede convertirse en un calvario para las selecciones más grandes, que pueden enlazar dos duras derrotas.
El ejemplo más claro es el de Brasil en 2014. Después de sufrir en casa la mayor derrota de su historia, tras caer por 7 a 1 contra Alemania, no se rehizo a tiempo y encajó otro contundente 3 a 0 en el partido por el tercer puesto contra Países Bajos. Sin embargo, otras selecciones más humildes como Suecia, en 1994, o Croacia, en 1998, celebraron la consecución del bronce como un título. Para tratar de endulzar este partido, la FIFA reparte un premio económico mayor al tercer clasificado, que en 2026 asciende a 29 millones de dólares, solo dos más que los que recibe el cuarto.





