El centrocampista ghanés fue el gran señalado de la grada en la derrota contra el Sevilla por una serie de pérdidas de balón que terminaron desesperando a una hinchada que nunca ha terminado de abrazar al jugador; su poca conexión con la afición y su altísimo sueldo le colocan en el disparadero de salida
Con el objetivo en el bolsillo y la única lucha pendiente de la tercera plaza, la afición del Villarreal ha comenzado a ajustar las cuentas de la temporada con su equipo y en esta quita sale muy perjudicado Thomas Partey. El murmullo creciente señala de forma inevitable al centrocampista ghanés, un fichaje mediático que se ha convertido en un símbolo de incomodidad en el club.
La Cerámica sentencia a Thomas
El partido ante el Sevilla dejó algo más que una remontada de los de Nervión en La Cerámica. La gran conclusión local es que hay un jugador señalado por la afición grogueta y es el ex del Arsenal, sobre todo tras perder un balón decisivo que terminó con el 2-3 de Akor Adams.
Marcelino García Toral le había dado entrada en el minuto 60 buscando control y experiencia, pero Thomas estuvo lejos de cumplir. El centrocampista ghanés no ganó duelos, no impuso su teórica jerarquía y acabó desesperando a la hinchada amarilla en la media hora final del partido.
La respuesta fueron silbidos y murmullos constantes desde la grada. Pese a que el Villarreal vivía y sentía el partido muy destensado, los gestos de desaprobación hacia el jugador africano no tardaron en aparecer.
Un fichaje sin conexión
Y es que La Cerámica nunca ha terminado de abrazar a Partey. La realidad es que la relación entre el jugador y la afición groguet ha brillado por su ausencia. Nunca se ha sentido natural. Desde su llegada -con un contrato de solo un año- el contexto extradeportivo que rodea al jugador ha pesado demasiado. Las causas judiciales de violación abiertas en su contra en Reino Unido -de las que el jugador se ha declarado inocente-, han marcado desde su llegada su etapa en Vila-real.
El club apostó por su fichaje amparándose en la presunción de inocencia, pero la grada, en cambio, nunca ha terminado de separar al jugador de su realidad fuera del césped. Y así, cuando el rendimiento tampoco ha acompañado, la distancia se ha hecho insalvable.
A nivel deportivo, su paso por el Villarreal ha estado lejos de lo que fue en el Atlético o en el Arsenal. Irregular, sin continuidad y, como reconoció el propio Marcelino en su momento, lejos de su mejor estado físico. Demasiadas variables en su contra.
El peso del contrato
Hay otro factor que no pasa desapercibido en La Cerámica: el económico. Thomas Partey es el tercer jugador mejor pagado de la actual plantilla con un salario que supera los cuatro millones de euros brutos por este curso, un estatus que exige un rendimiento alto y diferencial que no ha habido.
Con contrato hasta el próximo 30 de junio y sin ningún tipo de movimiento para una hipotética renovación, todo parece definido hacia su adiós en apenas diez días. Su despedida será tan silenciosa como inevitable. El Villarreal da por cerrada esta breve etapa breve, totalmente profesional, pero sin huella deportiva.
En ese sentido, su sentencia como jugador del Villarreal parece escrita. No por un solo error, sino por toda esa suma de factores que han terminado por desgastar cualquier margen para considerar su continuidad.

El tuit que encendió la mecha
La jugada clave del partido, el 2-3 del Sevilla, no solo tuvo impacto directo en el público y el marcador, también lo tuvo en redes sociales. La cuenta oficial en inglés del Sevilla FC publicó un mensaje describiendo la acción en la que llegó el gol de Akor Adamas. «Thomas Partey pierde el balón y del juego resultante marcamos. Bien».
El comentario tuvo una explosión desmesurada en redes con más de dos millones de visualizaciones y una avalancha de reacciones, especialmente desde el público inglés, donde la figura del jugador ghanés está especialmente cuestionada.





