Moussa Diarra seguirá, por ahora, vinculado al Deportivo Alavés, aunque sin hueco. El central tenía cerrada su incorporación al Le Havre e incluso pasó el reconocimiento médico, pero un desacuerdo económico de última hora frustró una operación
Cuando todo apuntaba a que Moussa Diarra iba a poner fin a su etapa en el Deportivo Alavés, el mercado volvió a demostrar que nada puede darse por hecho hasta que se firma el contrato. El defensa tenía prácticamente cerrada su incorporación al Le Havre, pero la operación terminó rompiéndose cuando solo faltaban los últimos detalles.
El futbolista, que había viajado con el Alavés a Girona para continuar con la pretemporada, no regresó a Vitoria junto al resto. En su lugar, cruzó la frontera para desplazarse hasta Le Havre con el objetivo de cerrar definitivamente su fichaje por el conjunto francés.
Un traspaso frustrado en el último momento
La operación estaba muy avanzada. Diarra superó el reconocimiento médico y todo hacía indicar que el anuncio oficial iba a ser en cuestión de horas. Sin embargo, las negociaciones dieron un giro inesperado.
Las diferencias económicas que surgieron en el tramo final de la operación, después de que el entorno del futbolista modificara algunas de las condiciones inicialmente pactadas, acabaron provocando que el acuerdo se rompiera.
El resultado dejó ahora al defensa en una situación delicada. Sin nuevo destino y con el fichaje frustrado, Moussa Diarra deberá regresar a Vitoria para reincorporarse a la disciplina del Alavés.
Sin hueco en los planes de Quique Sánchez Flores
El regreso, sin embargo, no cambia su situación deportiva. Quique Sánchez Flores no cuenta con Moussa Diarra para el proyecto de esta temporada y el club continúa buscando una salida para el jugador antes del cierre del mercado. El defensor llegó como un futbolista polivalente, capaz de actuar tanto de central como de carrilero izquierdo, pero no consiguió asentarse con ninguno de los entrenadores que han pasado por el banquillo albiazul.
Durante la segunda mitad del pasado curso buscó minutos en el Anderlecht, donde jugó cedido hasta el final de la temporada. Sin embargo, el conjunto belga decidió no ejecutar la opción de compra, obligándole a regresar este verano al Alavés.
Además, el central ya había protagonizado un episodio complicado meses atrás, cuando Eduardo Coudet decidió apartarlo de varias convocatorias tras un acto de indisciplina que compartió con Mariano.
Una salida que sigue siendo prioritaria
Pese al fracaso de la operación con el Le Havre, la intención no ha cambiado. La dirección deportiva sigue trabajando para encontrar un nuevo destino a un futbolista que no entra en los planes del cuerpo técnico.
Aunque la defensa es una de las posiciones que el club considera susceptible de reforzar durante este mercado. La ausencia de Facundo Garcés, sancionado por la FIFA hasta principios de noviembre por el caso de los presuntos pasaportes malasios falsificados, obliga al Alavés a estudiar nuevas incorporaciones para el eje de la zaga.
Mientras tanto, Moussa Diarra deberá volver a entrenarse en Vitoria a la espera de que aparezca una nueva oportunidad que desbloquee una situación que, por ahora, sigue completamente abierta.





