El jugador del FC Barcelona tuvo varios careos con la grada de Nervión que enfadaron a la afición sevillista
La victoria del FC Barcelona en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante el Sevilla FC (1-3) fue incontestable, a pesar de la gran primera parte del conjunto nervionense, que incluso se adelantó en el marcador y por momentos agobió a los azulgranas. El segundo tiempo fue otro cantar, sobre todo con un Raphinha desatado, quien marcó los tres goles de su equipo, dos de ellos asistidos por Lamine Yamal, que también fue protagonista del choque, aunque por un motivo bien distinto.
Con empate a uno en el marcador y pasada la media hora de encuentro, Lamine cayó dentro del área y pidió penalti, aunque el árbitro entendió que no había nada punible en la jugada, pero es que además la posible infracción que protestaba el campeón del mundo había sido fuera del área. Más tarde hizo una jugada individual que acabó con un recorte hacia dentro y un disparo lejano que salió muy desviado. Esas dos acciones tienen en común la reacción del ’10’ del Barça, que se encaró con la grada del Ramón Sánchez-Pizjuán.
El futbolista catalán miró al graderío de Nervión y, con las dos manos, hizo varios gestos pidiendo más a la hinchada sevillista, que, como era de esperar, respondió con pitos a la actitud de Lamine Yamal. Tampoco gustó su forma de actuar a varios de los jugadores nervionenses. Giorgi Kochorashvili y Gabriel Suazo le recriminaron sus gestos.
«Es un gesto que no me ha gustado, se lo he dicho y el árbitro también se lo ha comentado», dijo a Futeros Kochorashvili, quien luego le restó importancia y apuntó que es algo que «pasa en el campo» y ahí se queda.
Por su parte, el capitán del Sevilla, Gabriel Suazo, afirmó no ver lo que pasó, afirmando que sólo se acercó a Lamine para pedirle tranquilidad. «No vi lo ocurrido, solo me acerqué para pedirle a Lamine que estuviese tranquilo. El partido estaba muy lindo, estábamos compitiendo bien y no era necesario calentar nada», señaló el chileno.
No es muy normal ver a la estrella del Barça y la Selección con gestos de ese estilo hacia la grada, a pesar de que suele ser la víctima favorita de las defensas rivales y recibe multitud de faltas, tal y como se vio el pasado Mundial. En cualquier caso, ya hemos visto en el pasado cómo puede ser sancionable que un jugador se dirija al público del estadio, incluso un entrenador. Sin ir más lejos, José Bordalás fue amonestado hace no mucho por algo similar.





