El seleccionador nacional, que este domingo vivirá su segunda experiencia en el Mundial, recuerda a Perico Delgado, a Contador, a Armstrong o a Pogacar, con los que de una u otra forma ha coincidido en su larga carrera
Parece que fue ayer cuando Alejandro Valverde echó el pie a tierra, pero ya han pasado cuatro años y este mes ha podido ver, desde su ‘tribuna’ como seleccionador nacional, cómo su equipo, el Movistar Team, y su excompañero Enric Mas se coronaban en la Vuelta a España.
Con algunos de estos ciclistas está ya en Canadá para disputar a partir de este domingo el Mundial de Ciclismo, que arranca con la prueba contrarreloj, en la que Iván Romeo y Pablo Castrillo, dos ciclistas del equipo Movistar, son sus opciones.
Previamente, ‘El Bala’ ha repasado otros muchos temas de su carrera en el podcast ‘Ser Ciclista’ de la Cadena SER, en el que han ‘entrado’ desde antiguos compañeros y rivales como Óscar Freire a su eterno jefe en el Movistar, Eusebio Unzue. Y donde también ha repasado cómo es el ciclismo actual, con el dominio de Pogacar o el que vivió él, en los años en los que se enfrentó a Lance Armstrong o Alberto Contador.
El ciclista murciano no olvida sus inicios, en los que vivió en primera persona todo lo acontecido con la Operación Puerto, algo que le afectó, pero de lo que pudo rehacerse para lograr ser uno de los mejores ciclistas de la historia.
Un «robot» llamado Lance Armstrong
Eran unos años en los que había un dominador claro, un Lance Armstrong al que Valverde define como «un robot». El ciclista de Las Lumbreras pudo enlazar desde la época en la que el norteamericano dominaba hasta ser coetáneo de la explosión de Pogacar y Vingegaard. Una carrera larguísima que pocos imitarán a partir de ahora.
«Mentalmente es agotador; no puedes vivir 20 años de carrera deportiva con esta exigencia de todo el día», asegura Valverde, que ve cómo estos dos ‘monstruos’ están hablando de retirarse con 31 o 32 años. Él lo hizo con 42…
Alberto Contador fue compañero en España, pero también rival. Y, según él, de los más duros. «Cuando iba a ganar era muy difícil que se le pudiera batir… ahora en Eurosport, me encanta. Comunica muy bien», sentencia el murciano.
Pogacar le quita emoción al ciclismo actual
Y de Contador a Tadej Pogacar, el actual número uno, que parece destinado a batir todos los registros. Para Valverde, cuando él está es difícil pensar en otra cosa que no sea su victoria. De ahí que habrá respirado por su ausencia en el Mundial de Canadá. «Es tan sumamente superior… es más difícil que no gane a que gane», admite sobre el esloveno, con quien le gustaría hacer un tándem «para que tire de mí», bromea.
El equipo Movistar, el conjunto en el que más años ha estado y con el que ha logrado sus mayores triunfos, no podía faltar. Y ahí el referente es Eusebio Unzue. «Para mí, Eusebio es el director que mejor me ha sabido llevar con José Miguel Echávarri», señala sobre el que también fuera su primer jefe de filas.
Perico Delgado, un referente
En el Movistar conoció a algunos de sus ídolos, aunque uno de ellos ya lo llevaba viendo desde pequeño y ahora lo sigue escuchando. Se trata de Perico Delgado. «Me he criado viéndolo de corredor y de narrador deportivo, toda la vida», reconoce sobre el segoviano, que lo ha entrevistado en muchas ocasiones, pero que antes fue uno de los que le enganchó al ciclismo.

Alejandro Valverde también repasó su carrera deportiva, lamentó una Vuelta 2006 que, prácticamente, tenía ganada y que perdió por un error. Y recuerda su peor caída. Fue en 2017, en el Tour de Francia. «En el momento que te caes y te ves la rodilla, dices: ‘madre mía, yo creo que aquí se ha acabado mi carrera deportiva'», rememora. El mazazo psicológico fue tal que el propio doctor Esparza llegó a sugerirle que su futuro podría estar en el deporte paralímpico.
«Paco (Esparza) me dio todos los medios… y al año siguiente fui campeón del mundo», recuerda el murciano de un médico que tampoco era muy optimista y que le sugirió que se pasase al deporte paralímpico; y que tal vez fuera el primer sorprendido de cómo Valverde ‘renació’ para coronarse en Innsbruck y vestirse con el maillot arcoíris.





