La camiseta de apoyo a Ceuta acabó convertida en una polémica para Mbappé después de que el francés la luciera doblada por la mitad, pero sus explicaciones llegaron después, cuando el revuelo ya estaba servido y con un Balón de Oro a la vuelta de la esquina…
Hay gestos que pueden durar menos de 5 segundos pero que se quedan en la memoria de los aficionados y que parece que dura toda una vida por ese ruido enorme que se crea. El de Kylian Mbappé en Elche es uno de ellos.
El delantero del Real Madrid salió al césped junto a sus compañeros con la camiseta de apoyo a Ceuta, pero decidió llevarla doblada por la mitad, ocultando parte del mensaje. No fue una imagen aislada: Vinícius y Konaté hicieron lo mismo. Mientras el resto de jugadores mostraba la camiseta completa, ellos tres optaron por una fórmula que terminó llamando la atención. Y aquí empieza el problema. Porque si Mbappé simplemente no quería participar en el gesto, podía haberlo hecho de otra manera. Pero ponerse la camiseta a medias convirtió una decisión personal en una imagen imposible de ignorar.
Una explicación que llegó tarde
Después llegaron las explicaciones, donde Mbappe aseguró a AS que tiene «toda la solidaridad con Ceuta y con todas las víctimas», pero que también quería tener un pensamiento hacia los inmigrantes que han perdido la vida y que sufren situaciones difíciles. Su argumento, según explicó, era no «priorizar el sufrimiento» de unas personas sobre otras y lanzar un mensaje de paz. Y puede entenderse su razonamiento. Perfectamente. Un futbolista también tiene derecho a decidir qué mensaje quiere transmitir y a no sentirse identificado con una campaña concreta si considera que deja fuera una parte de una realidad que también le preocupa. Pero aquí hay gato encerrado… Porque Mbappé no dio esas explicaciones inmediatamente. Lo hizo después de que la imagen recorriera las redes, después de que el gesto provocara críticas y después de que Javier Tebas cuestionara públicamente la actuación de los tres jugadores. El presidente de LaLiga defendió que no se trataba de un acto de reivindicación política, sino de un acto institucional, y consideró que ponerse la camiseta a medias equivalía prácticamente a no ponérsela.
Ahí es donde, personalmente, me cuesta no pensar en el control de daños. No digo que Mbappé haya inventado ahora su explicación. No tengo opción de saberlo. Tampoco sería justo afirmar que su intención real era otra. Pero sí creo que la necesidad de explicar el gesto apareció cuando la polémica ya estaba encima de él. Y el contexto en el que se encuentra también dice mucho. Mbappé acaba de entrar en la carrera por el Balón de Oro. Está entre los 30 candidatos al premio que se entregará el próximo 26 de octubre y llega a esta edición después de haber sido máximo goleador de LaLiga y de la Champions, además de conquistar la Bota de Oro del Mundial con Francia. Por eso cualquier ruido alrededor de su figura adquiere otra dimensión.
El Balón de Oro no se decide por caer mejor o peor, pero la imagen pública forma parte inevitablemente de la conversación que rodea a las grandes estrellas. Y Mbappé lo sabe. Es uno de los rostros más importantes del fútbol mundial y cualquier gesto suyo se amplifica. Quizá por eso me cuesta comprar del todo que la explicación sea simplemente una cuestión de principios. Puede serlo. Pero también puede haber una parte de estrategia detrás para poder lavar su imagen y estar ‘más seguro’ en su nominación al Balón de oro.





