Las críticas a Lamine Yamal han vuelto a abrir un debate que va más allá del fútbol. En El Larguero se puso sobre la mesa el componente sociológico que rodea al jugador del Barcelona y cómo su origen, identidad y condición de estrella pueden influir en la percepción que existe sobre él
Lamine Yamal vuelve a estar en el centro del debate. El futbolista del Barcelona afronta la recta final de la carrera por el Balón de Oro como uno de los grandes nombres del fútbol mundial, pero alrededor de su figura existe una conversación que no se limita a lo que hace sobre el césped y que se centra en la vida del futbolista. Para ello recuperamos una reflexión de El Larguero que ha reabierto el debate sobre el componente social que rodea al internacional español.
La conversación partió de una afirmación especialmente contundente de Eduardo Iturralde González, que quiso alejarse de cualquier corrección política para explicar cómo entiende el fenómeno que rodea al internacional español.
«El tema de Lamine es sociológico»
«Yo no voy a ser nada políticamente correcto. El tema de Lamine es un tema sociológico». Así comenzó Iturralde su intervención. El exárbitro considera que la figura del futbolista está condicionada por factores que van más allá de su carrera. En concreto, señaló que Lamine «es musulmán, es negro y juega en el Barça» y añadió que, «viviendo en el país que vivimos», esos elementos forman parte del contexto que rodea al jugador.
Iturralde fue todavía más allá al hablar de la dimensión que, a su juicio, existe detrás de la figura del extremo azulgrana. «Lamine por detrás tiene mucha carga política en nuestro país», afirmó durante el debate. Su pensamiento viene de que críticas que recibe no respondería únicamente a cuestiones futbolísticas. De hecho, llegó a asegurar que «en España a Lamine le está esperando la mitad de la población», una afirmación que provocó la reacción inmediata del resto de la mesa. Con esto deja claro que la mitad de la sociedad lo tiene en el punto de mira a espera de que cometa un error para poder criticarlo.
«Ni siquiera el bando madridista se ha metido con Lamine»
Miguel Martín Talavera no compartió ese diagnóstico. El periodista apuntó que Lamine puede recibir críticas por su condición de jugador del Barcelona, especialmente desde sectores madridistas, pero negó que eso explique una hostilidad generalizada hacia el futbolista. «Se le puede criticar porque es del Barça, a lo mejor el bando madridista, pero ni siquiera el bando madridista se ha metido con Lamine», defendió.
La conversación se dirigió entonces hacia la percepción general que existe sobre el jugador. La idea que se planteó desde la mesa es que, más allá de determinadas críticas, la respuesta mayoritaria hacia Lamine ha sido de admiración.
Manu Carreño se situó en esa misma línea. El periodista consideró que existe un reconocimiento muy amplio hacia el futbolista y que resulta difícil hablar de una mayoría de españoles que esté esperando su tropiezo. «La gran mayoría de la prensa, la gran mayoría de la afición, a mí me parece que están en la mayoría enloquecidos con Lamine Yamal», señaló.
La estrella que España llevó al Mundial
Antonio Romero introdujo otro elemento en la conversación: la dimensión futbolística que ha alcanzado Lamine. El periodista recordó la sensación con la que España llegó al Mundial, convencida de contar por primera vez en mucho tiempo con una estrella de ese nivel. «Por primera vez aparecíamos en un campeonato del mundo con una estrella crack», explicó. Una consideración que, según se apuntó durante el debate, no depende del color de la camiseta.
Lamine es reconocido como estrella tanto en Barcelona como en Madrid, independientemente de la rivalidad entre ambos clubes. Precisamente por eso, la mesa también abordó el componente político asociado a su condición de jugador del Barça. Se admitió que algunos políticos pueden utilizar esa dimensión, pero se volvió a insistir en que el mundo del fútbol mantiene una valoración mayoritariamente positiva sobre el jugador.
Axel Torres coincide, pero con matices
Axel Torres sí mostró más cercanía con el planteamiento inicial de Iturralde, aunque introdujo una diferencia importante. «Estoy de acuerdo con Iturralde con matices», explicó.
Su principal discrepancia estuvo en la dimensión del fenómeno. No considera que sea «la mitad de la población», como había afirmado Iturralde, pero sí cree que existe una parte de la sociedad que encaja en el discurso planteado durante la conversación. «Sí que hay una parte de la población y si miras un poco redes, pues ese discurso que denuncia Iturralde», apuntó.
La precisión resulta importante porque Torres interpretó las palabras de Iturralde como una denuncia de la existencia de ese sector, no como una identificación con el mismo.





