La creadora de contenido afronta uno de los grandes retos de su carrera deportiva con la selección española en el Mundial 100 kilómetros, después de atravesar un momento de dudas que la llevó incluso a plantearse abandonar
Estefanía Unzu Ripoll, conocida como Verdeliss, mezcla deporte con algo tan actual como las redes sociales. La atleta navarra, conocida por sumar maratones a lo largo de todo el planeta siendo madre de ocho hijos, tiene miles de seguidores en redes sociales y reconoce que fue en esa labor donde no lo pasó nada bien, pensando incluso en dejar el deporte debido a un bloque mental. Este fin de semana, Verdeliss afrontará uno de los retos más grandes de su carrera deportiva, como es representar a la selección española en el Campeonato del Mundo de 100 kilómetros que se disputa en Galicia.
A sus 41 años, ostentó el récord nacional de dicha distancia, con una marca de 7 h 47 min 46 s, aunque ahora forma parte de un combinado nacional donde la líder es Gema Arenas. Junto a ellas dos estarán en Ames (A Coruña) María Romero y Carmen María Pérez.
«A estas alturas el trabajo está hecho y voy con esa confianza. La idea es no perder la forma y llegar lo más descansada posible», confiesa en una entrevista en el ‘Diario de Navarra’, donde confesó haber «bajado a las profundidades, pero he ‘resucitado’. Me vine muy arriba al principio del verano, porque sentía que era una época en la que tengo más tiempo libre, pero al final es un tiempo que ‘dejo’ de ser madre y he luchado mucho contra ese sentimiento de culpa. Entrenar ultrafondo significa dedicar muchas horas a entrenar, la gran mayoría en solitario. Además, se complicaron los horarios porque han sido meses donde el calor ha pegado súper fuerte, que es algo que se me da bien, pero hasta cierto punto…. Y luego estaba la presión y el miedo al fracaso».
Verdeliss cuenta cómo ha podido combinar el entrenamiento con tiempo con sus hijos, llegando a entrenar con ellos. «Ellos van con la bici, me acompañan, me llevan la hidratación, me animan. Hasta ahora no me acompañaban tanto y eso me alivió un poco el sentimiento de culpa. Hemos empezado a hacer mucho más deporte juntos y mis entrenamientos han sido actividades en familia. Y con todo, con una media de entre 80 y 100 kilómetros semanales, he llegado en el tiempo justo y en muy buena forma. Siento que, al final, he hecho un buen trabajo».
Su convocatoria con la selección recibió bastantes críticas, algo que llevó «fatal». La navarra se siente doblemente juzgada por su faceta de deportista y también la de influencer, con una presión doble impuesta por ella misma y otra por las redes sociales. «A veces hasta yo me caigo mal a mí misma. Pero pensar que a lo mejor un mal resultado va a generar una ola de odio… Uf. Todos tenemos una mala carrera; a cualquier deportista le puede pasar, pero a mí me puede hacer mucho daño. Nada más salir la convocatoria, leí ya un título en medio deportivo que decía que era una mala noticia que Verdeliss estuviese en el Mundial. Pero sí estoy por derecho propio, por méritos, que nadie me ha elegido a dedo, que voy porque he cumplido unos criterios de excelencia deportiva… ¿Por qué no se me mide con la misma vara? Estoy porque me lo he currado, me lo he ganado. Pero supongo que es algo que va a estar ahí y, aunque pesa, hay que asumir», confesó.



