Una segunda oportunidad para Lukébakio

Una segunda oportunidad para Lukébakio

El extremo belga, vendido por el Sevilla al Benfica hace un año por 20 millones, ha tenido varios desencuentros con Mourinho esta temporada, pero su marcha al Real Madrid y la llegada de Marco Silva cambia por completo el panorama de su futuro en Lisboa

El primer año de Dodi Lukébakio en el Benfica no ha sido ni mucho menos el esperado pero tendrá una segunda oportunidad. El extremo belga que brilló en el Sevilla durante dos temporadas se marchaba el pasado verano a Lisboa para ponerse a las órdenes de Bruno Lage, su valedor, aunque la destitución el portugués a comienzos de temporada propició la llegada de José Mourinho con las ‘Águilas’, y todo comenzó a torcerse. Entre una importante lesión en el tobillo y desavenencias con el técnico luso, el belga acabó teniendo un papel residual en el tramo final de la temporada.

Sin embargo, si algo tiene el fútbol es que ofrece segundas oportunidades, y con la salida de Mourinho rumbo al Real Madrid, el horizonte de Lukébakio en el Benfica cambia por completo. De haber seguido el portugués en el banquillo, el exsevillista ya estaba señalado como uno de los descartes del entrenador pero con la llegada del nuevo técnico, comienza desde cero.

Y este es Marco Silva, el portugués de 48 años ha forjado su carrera en Inglaterra pasando por clubes como el Hull City, Watford o Everton, pero ha sido con el Fulham cuando ha dado el gran salto consolidándolo en la Premier League. A sus 48 años regresa a Portugal y una de la primeras decisiones que tendrá que tomar será la de Dodi Lukébakio.

Como es lógico, antes de dar un veredicto, Silva quiere ver mucho más al belga, que ahora está concentrado con Bélgica para disputar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, lo que ayudaría a encontrarle también una salida en caso de que finalmente Silva tome el mismo camino que Mourinho. Antes deberá verlo en pretemporada, aunque todo hace indicar que el Lukébakio podrá tomarse la revancha de un primer año para olvidar.

Cabe recordar que el Benfica pagó el pasado verano 20 millones de euros por el entonces jugador del Sevilla, pero en Da Luz no ha brillado como en Nervión. Apenas ha acabado superando los 1.000 minutos de juego y solo ha marcado de dos goles, siendo uno de ellos todavía con la camiseta del Sevilla (frente al Athletic en la jornada 1) pues jugó dos partidos completos en agosto antes de ser vendido en el cierre del mercado.

Mourinho-Lukébakio: una relación irreconciliable

El final de temporada de Lukébakio ha sido bastante convulso. El extremo belga explotó contra las supuestas malas formas de José Mourinho después de que este supuestamente le mostrara su descontento por su rendimiento.

A finales de abril, informaban los principales periódicos de Portugal que la relación entre Mourinho y Lukébakio era irreconciliable, después del monumental enfado al ser sustituido por Prestianni en el minuto 58 del choque que el Benfica venció ante el Moreirense por 4-1. El belga «mantuvo una acalorada discusión con Mourinho y desahogó su ira golpeando el banquillo». Algunos compañeros intentaron calmarlo, pero entonces se produjo un tenso intercambio de palabras con el entrenador que volvió a encender el enfado del exnervionense. Luego, el míster abordó el tema después del partido, «restándole importancia pero evidenciando su decepción con el jugador», relataban las crónicas.

Mourinho llegó a señalarlo en rueda de prensa

«El banquillo no tiene la culpa de la frustración de un jugador al que no le gusta ser sustituido. Me estaba pidiendo explicaciones por el cambio y decía que no se lo merecía. Mi respuesta fue un poco más contundente, pero no pasó nada», explicó Mourinho en la rueda de prensa posterior.»El principal culpable de la falta de minutos de Lukébakio es el buen rendimiento Prestianni. Los jugadores tienen sus características, y los entrenadores también. Tenemos que encontrar puntos en común. Hay aspectos del juego de Lukébakio que no me apasionan. Hay otros que sí y debería recuperarlos. Se necesita capacidad física pero, fundamentalmente, se necesita tener voluntad», añadió.

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