El golfista norteamericano mantiene la incógnita de si jugará en el Masters de Augusta la segunda semana de abril
El golfista estadounidense Tiger Woods sorprendía este martes con su regreso tras casi dos años sin jugar y lo hacía para disputar la final de la Liga TGL con los Jupiter Links GC, equipo integrado por sus compatriotas Max Homa y Kevin Kisner, y el surcoreano Tom Kim.
Se enfrentaba a Los Angeles Golf Club, conjunto formado por los estadounidenses Collin Morikawa y Sahith Theegala, junto a los ingleses Justin Rose y Tommy Fleetwood.
Woods competía después de que la última vez que lo hiciera fuera en los clasificatorios del Open Championship de 2024, celebrado en Royal Troon (Escocia). Una fase previa que no superó.
Ahora no sólo ha regresado, sino que lo hace con ambición, ya que quiere ponerse a punto para poder competir en unas semanas en el Master de Augusta, que se celebrará del 9 al 12 de abril.
«Me siento bien físicamente (…) Mi cuerpo no se recupera como cuando tenía 24 o 25 años. Eso no significa que no lo esté intentando. Llevo un tiempo intentándolo. He tenido un par de lesiones graves en los últimos años con las que he tenido que lidiar y me ha llevado tiempo. Pero sigo intentándolo. Quiero jugar», asegura el exnúmero uno del mundo, que ha cosechado en ese campo parte de los éxitos de su carrera.
Tiger Woods se esfuerza para volver en Augusta
«Me encanta el torneo. Me encanta estar allí desde que tenía 19 años. Ha significado mucho para mí y mi familia a lo largo de los años», añadía un Woods que no ha desvelado cuando confirmará su decisión definitiva. «No lo sé, ya veremos. Estaré practicando, jugando en casa esta semana y seguiré intentando mejorar», añadía el de Cypress, que ha ganado en cinco ocasiones el Masters de Augusta.

A sus 50 años, el golfista californiano lleva tiempo luchando con sus problemas, que le han hecho desaparecer del circuito. De hecho, acumula hasta siete operaciones de espalda y el último cuadro final que jugó fue el del Abierto Británico, en julio de 2024.
Ahora, tras probarse en esta liga virtual TGL en Florida, es optimista para lo que viene. «Los golpes fueron interesantes porque normalmente tienes más ritmo cuando juegas una ronda normal de golf, golpeando la bola. Aquí, a veces, siento como si me congelaran un poco. (…) Es un ritmo diferente. Es como cuando juegas la Ryder Cup o la Presidents Cup en foursomes. En algunos partidos, no embocas un ‘putt’ durante diez u once hoyos y, de repente, tienes que meter uno de un metro (…) Fue muy divertido formar parte de esto», señaló sobre su experiencia en esta Liga.




