Simeone, la piedra en el camino de Flick: una cuenta pendiente con el Atlético

Simeone, la piedra en el camino de Flick: una cuenta pendiente con el Atlético

Hansi Flick tiene en Diego Pablo Simeone a su rival más repetido. Se han enfrentado en 12 ocasiones, con un balance favorable al alemán, aunque el argentino le ha eliminado en donde más duele

Hay rivales que terminan convirtiéndose en una auténtica piedra en el camino. Para Hansi Flick, uno de ellos tiene nombre y apellidos: Diego Pablo Simeone. El entrenador del Atlético de Madrid se ha convertido en el técnico al que más veces se ha enfrentado el alemán a lo largo de su carrera, con un total de 12 duelos que han ido alimentando una rivalidad cada vez más particular.

Los números, a primera vista, sonríen al actual entrenador del Barcelona. Sin embargo, detrás de esa ventaja estadística hay una historia que el alemán difícilmente puede olvidar. Y es que Simeone consiguió hacerle daño precisamente cuando más importaba: en dos eliminatorias que dejaron al conjunto azulgrana fuera de la Copa del Rey y de la Champions League durante la pasada temporada.

La primera vez que sus caminos se cruzaron fue el 21 de octubre de 2020. El escenario fue el Allianz Arena y la competición, la Champions League. Aquel Bayern de Múnich dirigido por Flick pasó por encima del Atlético con un contundente 4-0. Una presentación que parecía anticipar una historia muy diferente a la que terminaría escribiéndose años después. Desde entonces, los dos entrenadores han vuelto a encontrarse hasta completar una docena de enfrentamientos. Dos de ellos llegaron cuando Flick dirigía al Bayern y los diez restantes con el alemán al frente del Barcelona. Una rivalidad que ha ganado peso especialmente desde su llegada al fútbol español.

Simeone le ha dado donde más duele

Flick puede presumir de un balance favorable frente al Atlético. En los diez enfrentamientos disputados durante su etapa en el Barcelona, el técnico alemán ha conseguido seis victorias, un empate y tres derrotas. Un registro que refleja su capacidad para imponerse al conjunto rojiblanco, aunque no evita que las eliminaciones más importantes hayan caído del lado de Simeone.

La Copa del Rey fue el primer gran golpe. En la ida de las semifinales, el Atlético firmó un espectacular 4-0 que dejó al Barcelona contra las cuerdas. El resultado puso muy cuesta arriba la continuidad de los azulgranas en el torneo y permitió al equipo madrileño tomar una ventaja que acabaría siendo determinante. Pero todavía quedaba otro capítulo. En los cuartos de final de la Champions League, el Atlético volvió a cruzarse en el camino de Flick y consiguió imponerse por 0-2 en el encuentro de ida, disputado en el Spotify Camp Nou. Los azulgranas necesitaban una remontada en el Metropolitano para seguir vivos en Europa, pero no lograron completar la gesta.

Dos eliminatorias, dos competiciones de máximo nivel y un mismo verdugo. Simeone encontró la fórmula para poner en dificultades al Barcelona de Flick en los momentos decisivos, demostrando que el balance de victorias no siempre refleja el peso real de una rivalidad.

Doce enfrentamientos y un dato que llama la atención

Hay otra particularidad que acompaña a estos partidos: ninguno de los doce enfrentamientos entre Flick y Simeone ha terminado con empate sin goles. Siempre ha habido, como mínimo, una celebración, una ocasión convertida o un error que ha terminado moviendo el marcador. De hecho, únicamente uno de esos encuentros se resolvió con un ajustado 0-1.

Son dos entrenadores con formas muy diferentes de entender el fútbol, pero sus enfrentamientos han dejado encuentros con goles y resultados de todo tipo. Flick apuesta por un fútbol ofensivo y de protagonismo con balón, mientras que Simeone ha construido buena parte de su trayectoria sobre la competitividad, el orden y la capacidad de su equipo para castigar al rival.

El alemán tiene mejores cifras en el balance general, pero el argentino ha conseguido dejarle dos heridas especialmente profundas. Por eso, cada nuevo enfrentamiento entre Barcelona y Atlético supone algo más que un partido de máxima exigencia: también representa una oportunidad para Flick de ajustar cuentas con el entrenador que más veces se ha cruzado en su camino y que ya ha demostrado que sabe cómo apartarlo de los grandes objetivos.

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