Además de la autoridad con la que se impuso Rafa Jódar, la otra gran sorpresa fue la que protagonizó Kaitlin Quevedo. Mientras tanto, Jaume Munar, Roberto Bautista, Daniel Mérida y Cristina Bucsa dijeron adiós en primera ronda
Roland Garros ha comenzado y lo ha hecho sin las dos primeras espadas del tenis español: Carlos Alcaraz y Paula Badosa. Sin embargo, la armada española ha llegado a París dispuesta a dar batalla. Y aunque en la primera jornada ya han caído unos cuantos, hay motivos para pensar en seguir sonriendo en tierras parisinas.
El primero que ha ganado con autoridad y ha vuelto a ponerse en el escaparate mundial ha sido Rafa Jódar. El madrileño es la gran esperanza tras la ausencia del número dos del mundo. A sus 19 años, disputó su primer partido en París y lo hizo aplastando por la vía a su rival: 6-1, 6-0 y 6-4. El estadounidense Aleksandar Kovacevic, 67 del mundo, fue su primera víctima.
Su temporada sobre la arcilla ya asusta a los más grandes, ya que sólo ha perdido tres partidos, ha ganado en Marrakesh el primer título de su carrera, ha alcanzado la semifinal de Barcelona, los cuartos de Madrid, donde perdió ante el invencible italiano Jannik Sinner, y en Roma vendió cara su derrota frente al italiano Luciano Darderi.
Su siguiente rival, el australiano James Duckworth, 82 del mundo, podrá a prueba su consistencia y por delante tiene un cuadro asequible, tras la eliminación en primera ronda del estadounidense Taylor Fritz.
Un veterano que resiste y una joven que se luce
La victoria de Rafa Jódar no ha sido la única de la ‘armada’ española. El veterano Pablo Carreño y la joven la promesa Kaitlin Quevedo de 20 años han alimentado las esperanzas españolas en el ‘Major’ parisino. Por contra, Jaume Munar, Roberto Bautista, Daniel Mérida y Cristina Bucsa dijeron adiós a las primeras de cambio.
Carreño logró una meritoria victoria contra el checo Jiri Lehecka, duodécimo favorito, 6-3, 7-6(3) y 6-3, un triunfo que llega tras una travesía del desierto del asturiano, que le puede servir para recobrar el rumbo.

«Me hacía falta una victoria contra un jugador top, que me diera esa confianza», dijo Carreño, al que las lesiones relegaron en el ránking, lo que le obligó a jugar torneos de menor entidad para ganar puntos y eso le hizo perder algo del ritmo de la gran competición.
El que fuera semifinalista del Abierto de Estados Unidos jugará ahora contra el australiano Thanasi Kokkinakis, verdugo del francés Terence Atmane, 6-7(5), 6-2, 4-6, 6-3 y 7-5.
Quevedo, por su parte, quien había ingresado en el cuadro final a través de la fase previa, sumó su primer triunfo en un Grand Slam, una trabajada victoria ante la francesa Leolia Jeanjean, 122, invitada por los organizadores, 7-6(5) y 7-6(2).
Esta victoria le acerca al top-100, el objetivo que se había marcado para la temporada y que le permite soñar con instalarse entre las mejores. Su rival será la ucraniana Elina Svitolina, séptima favorita del certamen.
El adiós de Roberto Bautista en Roland Garros
Esta jornada ha servido también para decir adiós a Bautista, de 38 años, de un torneo en el que fue octavofinalista en 2016 y 2017 y del que no superó en el año de su despedida la primera ronda tras caer contra el estadounidense Brandon Nakashima, 35 del ránking, 6-2, 7-5 y 6-2.
Tampoco avanzó Jaume Munar, derrotado por el polaco Hubert Hurkacz, 6-3, 6-3, 2-6 y 6-3 en su novena comparecencia en la tierra batida francesa, al igual que Daniel Mérida, que sucumbió ante el estadounidense Ben Shelton, quinto cabeza de serie, 6-3, 6-3 y 6-4.
En el cuadro femenino, España perdió a su tenista mejor clasificada, Cristina Bucsa, 33 el mundo, que cayó ante la 215, la suiza procedente de la previa Susan Bandecchi, 6-4, 2-6 y 6-4.





