Pirri no solo hizo historia como futbolista del Real Madrid. Tras 16 temporadas vestido de blanco, colgó las botas, terminó los estudios de Medicina y regresó al club, completando una trayectoria única dentro de la entidad madridista
José Martínez Sánchez, Pirri, es una de esas figuras que forman parte de la historia del Real Madrid por mucho más que por los años que se llevó en el club como futbolista. El ceutí defendió durante 16 temporadas la camiseta blanca, pero su vínculo con el club no terminó cuando colgó las botas. Su siguiente etapa le llevó a un lugar poco habitual para un exjugador: los servicios médicos del conjunto madridista.
Pirri nació en Ceuta en 1945 y creció en el barrio de Hadú, San José, en un entorno marcado por la convivencia entre diferentes culturas y religiones. Allí dio sus primeros pasos tanto en los estudios como en el fútbol. Aunque con el paso de los años acabaría convirtiéndose en uno de los grandes referentes del madridismo, de niño no tenía como objetivo dedicarse profesionalmente al deporte. «Tengo buenos recuerdos de mi infancia. Nací justo el año que concluyó la Segunda Guerra Mundial, me crié en el barrio de Hadú, San José, Ceuta, donde había una importante comunidad musulmana, y allí comencé a ir al colegio y no tuve nunca ningún problema», recordó.
El exfutbolista también guarda un recuerdo especial de la convivencia que existía en aquel barrio tranquilo. «Había una buena convivencia entre los vecinos», aseguró. Allí forjó además algunas amistades que mantuvo durante toda su vida. Entre ellas estaba Mohamed, uno de sus compañeros de colegio: «Se convirtió en uno de mis mejores amigos para toda la vida».
Pirri no soñaba con ser futbolista
Aunque el fútbol terminaría convirtiéndose en su profesión, no era lo que Pirri había imaginado para su futuro. Su objetivo estaba relacionado con la Arquitectura. «Yo les decía que quería ser arquitecto. Mi ilusión no era ser futbolista, yo empecé a jugar al fútbol por casualidad», explicó al recordar las conversaciones que mantenía con sus padres.
Con 18 años abandonó Ceuta para trasladarse a Granada, donde comenzó a estudiar Arquitectura. Allí, una casualidad volvió a poner el balón en su camino. Pepe Millán, que lo conocía de su etapa en el fútbol ceutí, le propuso entrenar con el Granada, que atravesaba un momento complicado por las lesiones. Pirri aceptó y comenzó a jugar con el conjunto andaluz mientras trataba de mantener sus estudios. Su intención seguía siendo clara: «Mi intención siempre fue estudiar». Pero su progresión fue demasiado rápida como para pasar desapercibida. El Real Madrid se interesó por él y en 1964, con apenas 19 años, aterrizó en la capital.

Su ídolo era Gento y acabó compartiendo vestuario con él
Antes de convertirse en madridista, Pirri ya tenía un referente muy claro. Era Paco Gento, una de las grandes figuras de la historia del Real Madrid. «Mi ídolo era Paco Gento, al que admiraba cuando era pequeño. Me gustaba mucho su estilo de juego, me fijaba en todo lo que hacía», confesó.
Pirri llegó al equipo y Gento seguía jugando ahí a sus 30 años, siendo una leyenda del fútbol español. Así la vida acabó dandole la oportunidad de jugar con mayor ídolo. La relación entre ambos fue más allá del terreno de juego. «Jugué bastantes años con él y para mí siempre fue mi referencia como persona y como jugador. Cuando lo conoces como persona, te das cuenta de lo grande que es», señaló.
Los dos formaron parte del conocido equipo yeyé, que conquistó en 1966 la sexta Copa de Europa del Real Madrid tras imponerse al Partizán de Belgrado por 2-1.

Tuvo que elegir entre los estudios y el fútbol
Cuando llegó al Real Madrid, Pirri intentó mantener su formación universitaria. Se matriculó para continuar con Arquitectura, pero pronto descubrió que el fútbol profesional exigía una dedicación prácticamente absoluta. «Eran mis comienzos como jugador y me di cuenta de que tenía que apostar por una de las dos cosas», explicó. Consultó la situación con su padre y decidió darse una oportunidad en el fútbol. La apuesta salió mejor de lo esperado. «Las cosas me fueron cada vez mejor: empecé a jugar, a jugar y a jugar», recordó.
Aquella decisión le llevó a permanecer 16 temporadas en el Real Madrid, convirtiéndose en uno de los jugadores más importantes de la entidad. En 1980 puso fin a su etapa en Madrid y se marchó al Puebla de México. Allí disputó sus dos últimas temporadas como profesional antes de retirarse en 1982.
De jugador del Real Madrid a médico del club
Con el fútbol ya atrás, Pirri pudo recuperar aquella faceta que había dejado aparcada años antes. Terminó los estudios de Medicina y regresó a España para incorporarse al equipo médico del Real Madrid. El propio Pirri resumió aquella segunda vida dentro del club de una manera muy sencilla: «Siempre me ha gustado estudiar y pude ejercer en el Real Madrid».
Así, quien durante años había necesitado de los médicos para recuperarse de las lesiones pasó a formar parte del equipo encargado de cuidar a los futbolistas blancos. Pero su historia dentro del Real Madrid todavía tendría más capítulos. Tras su paso por los servicios médicos, ejerció como director técnico y posteriormente como director general deportivo.






