El RCD Espanyol afrontará la próxima jornada de LaLiga con una baja importante tras la sanción a Pickel, en un partido marcado por la actuación arbitral de Ricardo de Burgos. Por su parte, el CTA ha admitido el error en el segundo gol del Mallorca, agravando el malestar perico
El partido entre Mallorca y Espanyol sigue dejando consecuencias días después de su disputa. Más allá del resultado, el foco continúa puesto en la actuación arbitral de Ricardo de Burgos Bengoetxea, cuya decisión de validar el gol de Pablo Torre, precedido de una acción muy discutida de Samú Costa, ha sido reconocida como errónea por el Comité Técnico de Árbitros.
Sin embargo, ese reconocimiento no cambia absolutamente nada en términos deportivos. El marcador se mantiene y el Espanyol, además de perder puntos, deberá afrontar su próximo compromiso con bajas importantes tras las sanciones confirmadas este miércoles. Un escenario que agrava todavía más la sensación de injusticia en el entorno blanquiazul.
La expulsión de Pickel, clave en el desarrollo del partido
La polémica no se limita únicamente al gol validado. Uno de los momentos determinantes del encuentro fue la expulsión de Charles Pickel. El centrocampista fue inicialmente amonestado con tarjeta amarilla tras una entrada sobre Omar Mascarell, pero la intervención del VAR cambió por completo la decisión del colegiado.
Tras revisar la acción en el monitor, De Burgos Bengoetxea decidió mostrarle la tarjeta roja directa, al considerar que se trataba de una acción con “uso de fuerza excesiva”.
Esa decisión dejó al Espanyol en inferioridad numérica en un momento clave del partido, alterando el desarrollo del encuentro.
Un partido de sanción para Pickel
El Comité Disciplinario ha confirmado la sanción de un partido para Pickel, aplicando el artículo 130 del reglamento, que contempla castigos de entre uno y tres encuentros para este tipo de acciones.
La resolución oficial es clara: el jugador es castigado con “un partido de suspensión por producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance del mismo”. Una sanción que el Espanyol deberá asumir sin posibilidad de revertir el contexto en el que se produjo la expulsión.
Marco Lafuente, dos partidos por protestar
Por otro lado, la de Pickel no es la única consecuencia disciplinaria. En el minuto 72, el fisioterapeuta del Espanyol, Daniel Marco Lafuente, también fue expulsado tras protestar de forma airada una decisión arbitral. El colegiado reflejó en el acta que abandonó el área técnica “gritando y gesticulando”.
Este miércoles se ha confirmado su sanción de dos partidos, en aplicación del reglamento disciplinario por protestas al equipo arbitral. La resolución subraya: “dos partidos de suspensión por protestas al árbitro principal, asistente o cuarto árbitro”.
El CTA reconoce el error, pero sin consecuencias
El elemento más llamativo de todo el episodio sigue siendo el reconocimiento del error arbitral. El CTA admitió que la acción previa al gol del Mallorca debió ser sancionada como falta, lo que habría invalidado el tanto. Una decisión que, de haberse tomado correctamente, podría haber cambiado el rumbo del partido.
Esta resolución es un doble castigo moral para un Espanyo que, por un lado, se vio perjudicado por una decisión arbitral que el propio organismo reconoce como incorrecta y, por otro, deberá afrontar el siguiente partido sin Pickel y sin uno de sus miembros del cuerpo técnico.
El debate arbitral vuelve a escena
El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en el fútbol español: la utilidad del VAR, la interpretación de las acciones y, sobre todo, las consecuencias reales de los errores arbitrales. El hecho de que un error reconocido no tenga efectos prácticos en la competición alimenta la sensación de desprotección de los equipos afectados.
Con la lucha por una plaza europea en juego y el margen cada vez más reducido, el Espanyol afrontará la próxima jornada condicionado por estas ausencias y por el desgaste emocional que deja un partido tan polémico.
El calendario no da tregua y la necesidad de sumar la primera victoria del año es urgente, porque en la recta final de la temporada, los errores, propios o ajenos, pesan más que nunca.





