El ganador del Tour de Francia 2006 ha sido partícipe de varias polémicas y anécdotas en el Tour que marcaron su carrera y que hoy le han hecho ser tan popular como es
De los siete ciclistas españoles que han ganado el Tour de Francia, Óscar Pereiro ha sido el más controvertido y el menos esperado. De hecho, su presencia en lo más alto del podio de París no entraba en ninguna de las quinielas. Y, de hecho, no estuvo, ya que el que ganó fue el norteamericano Landis y él se tuvo que conformar con posar en el segundo cajón, pero un positivo posterior acabaría dándole la Grande Boucle de 2006 y haciéndole entrar en la historia del ciclismo español
El gallego inició los cuatro años de dominio español en el Tour con su victoria, las de Contador en los años 2007 y 2009 y la de Sastre en 2008. Habrían sido más si no le quitan el título al de Pinto por un doping que sigue dando que hablar tres lustros más tarde.
Mucho ha hablado a lo largo de los últimos años Óscar Pereiro de todo lo que pasó en ese inolvidable Tour, una carrera en la que iba de apoyo para Valverde y que se encontró peleando por la general cuando menos lo esperaba.
«Yo iba de gregario de Valverde. Al segundo día, se rompe la clavícula. Pasamos al plan B, C y D. A por un triunfo -de etapa-. Y ya, si yo o Karpets hacíamos top 10, cumplíamos el expediente», reconoce sobre los objetivos que se marcaba el Caisse d’Epargne-Illes Balears (actualmente Movistar Team), que veía pocas opciones de los ciclistas que les quedaban para luchar por la victoria en la general.
De los autoinsultos a la machada
Sobre todo tras un descalabro en el Tourmalet que hizo dudar, incluso, de poder pelear por estar en ese Top-10. «Fue el peor día de mi vida en bicicleta. No sé qué leches me pasó. Subiendo el Tourmalet ya la sensación era muy mala. En Peyresourde paso dificultades cuando van 50 en el pelotón. En el Portillón reviento y empieza un autocastigo extremo, de culpabilidad, de sentirte lo peor, me insultaba, ‘no sirvo para esto’, ‘me voy a mi casa’…», desvelaba en una entrevista con Colpisa, donde reconoce cómo cambió el chip cuando todos lo daban por muerto.

«Llegando a meta a media hora, unos tíos empezaron a correr y gritar a mi lado. Y escucho ‘¡vamos Casca!’, que era mi apodo -de niño-. Eran mis amigos de siempre. Yo no sabía que iban a venir. Me cambió el coco. Llego al bus y salto ‘mañana voy a reventar esta puta carrera’. Hubo risas. ‘Si estás muerto Óscar’. Pero con esa bocachancla que tengo me hizo irme a la cama con el deber de intentarlo», narra el gallego.
E hizo historia en una etapa que recordará toda la vida. Se metió en una escapada y, con ello, en la lucha por el Tour. «No hubo negociación ni nada. Y ya con casi media hora de ventaja, Jaimerena -su director- me dice, ‘piensa en la etapa, que si no igual nos quedamos sin nada’. Y dije que no. Que colaboraba a tope y me voy con el último que ataque. Esprinté a Voigt de cara a la galería. Mucha gente piensa que todo fue gracias a esa fuga. Y no. Me pongo líder con un minuto. Quedan los Alpes y una crono. Ojalá me dieran a mí los minutos que le dieron a Voeckler en el 2011. Ahí empezó una nueva carrera en la que Landis tuvo su día malo y que, con los tiempos tomados desde la 13ª, hubiera sido segundo igual», admite.
La reacción de Pereiro al positivo de Landis
Luego llegaría su derrota con el norteamericano y el anuncio, poco después, de que éste había dado positivo. Una noticia que, en principio, molestó a Pereiro. Como ha reconocido muchas veces. «Lo primero que digo con el positivo es mierda. Lo juro. No me alegré. Yo ya había celebrado haber quedado segundo, que era lo máximo a lo que podía aspirar. Y aquel Tour empezó en Estrasburgo como una mierda. Saltó la Operación Puerto, un montón de corredores a casa, parte de la prensa también se fue. No apetecía correr. Pero la carrera fue buena y el aficionado volvió a engancharse. Entonces, enseguida entiendo que el positivo era un mazazo para mi deporte», admite.
Pero pronto cambió y ahora lamenta lo que no pudo vivir en el podio. «A partir del quinto minuto fue ‘joder, lo que nos hemos perdido’. Ahí ya sí, me sentí ganador del Tour. Con todo lo que hay que sufrir, claro que te sientes así si el que te ganó hizo trampas», admite.

Todas esas anécdotas del Tour las ha contado Óscar Pereiro en más de una ocasión, pero lo que no había contado tanto es que una vez negoció una victoria de etapa y se equivocó. Fue un año antes, cuando Pereiro buscaba su primera victoria de etapa en el Tour y se escapó con el norteamericano George Hincapie en la etapa reina, con final en Pla d’Adet, en el corazón de los Pirineos franceses.
El día que Hincapie le pagó por un error al negociar una etapa
“Cobré una prima por perder en el Tour de Francia porque entendí mal la negociación», admite un Pereiro al que aquel error le costó la victoria. «No mereció la pena, porque el que iba a ganar era yo, pero me equivoqué. Yo iba hasta arriba de adrenalina y con las pulsaciones a 200, y entendí que él me quería decir que no me iba a disputar la victoria porque quedaría muy feo después de haber ido a rueda todo el día, pero que a cambio me pedía 50.000 euros. Y yo le dije que sí enseguida, porque así me aseguraba definitivamente la victoria y no tenía que pensar en dónde esprintar ni perder tiempo preparándolo”, desvela Pereiro.
La sorpresa era que le ofrecía dinero por dejarse perder. Y se lo tomó con tranquilidad hasta el punto de que, cuando llegó la hora de la verdad, se quedó sin capacidad de reacción cuando su rival se lanzó a la carga. «Me quedé a cuadros cuando vi que me esprintaba. Me quedé tan sorprendido que me paralicé, sin capacidad de reacción. (…) Luego Hincapie me pagó, pero no los 50.000 euros o dólares que yo pensaba. También debí de entender mal la cantidad que me dijo», añade.
Aquello trascendió y fueron muchos los que le acusaron de dejarse perder, algo que él siempre ha negado. «¿Cómo iba yo a vender una etapa si estaba loco por tener una victoria en el Tour, donde nunca había ganado nada? Todo fue un error desde el principio hasta el final. Y el error se ha multiplicado porque nadie ha entendido lo que pasó en realidad», señala el ciclista de Pontevedra sobre ese otro controvertido caso.





