Leo Messi volvió a dejar una actuación para el recuerdo con el Inter Miami. El argentino firmó un póker ante el Montreal en la goleada por 7-1, sumó una asistencia y se colocó como máximo goleador de la MLS con 18 tantos
Hay noches en las que un futbolista marca la diferencia. Y después están las noches de Messi. El argentino volvió a convertir un partido aparentemente más en una nueva demostración de su talento, con una actuación que difícilmente admite discusión: cuatro goles, una asistencia y el protagonismo absoluto en la goleada del Inter Miami al Montreal (7-1).
El 10 volvió a asumir el mando de su equipo y dejó una colección de recursos que explica por qué, pese al paso de los años, continúa siendo uno de los grandes protagonistas del fútbol mundial.
Una falta para abrir el espectáculo
Messi necesitó hasta el minuto 39 para inaugurar su cuenta particular, pero lo hizo a su manera. Una falta directa terminó en el fondo de la portería para poner la primera piedra de una noche que todavía tenía reservadas varias obras de arte.
Tras el descanso llegó el vendaval. El argentino apareció de nuevo para fabricar una de esas jugadas que parecen imposibles de defender. Recibió dentro del área, condujo entre rivales y completó un eslalon espectacular antes de encontrar el camino del gol. Pero Messi no se limitó a marcar. También quiso regalar uno. En una nueva demostración de su capacidad para interpretar el juego, puso un balón medido para Luis Suárez, que aprovechó la asistencia de su antiguo compañero para sumarse a la fiesta del Inter Miami.
Dos goles más para completar el póker
Con el encuentro ya bajo control, Messi todavía tenía trabajo pendiente. El tercero de su cuenta llegó después de aprovechar un error del Montreal en la salida de balón. El argentino no perdonó y resolvió la acción con una vaselina precisa ante la salida del guardameta.
Y quedaba la firma definitiva. Cuando el partido encaraba su tramo final, Messi volvió a situarse frente al balón en una posición peligrosa. Desde la frontal del área, ejecutó el lanzamiento con precisión quirúrgica y colocó el esférico junto al poste para completar el póker.
Messi ya manda en la carrera por el gol
Sus cuatro tantos no solo sirvieron para poner el broche a una goleada incontestable. También permitieron al argentino alcanzar los 18 goles en la MLS, situándose al frente de la clasificación de máximos goleadores.
Una noche más, Messi volvió a hacer lo que lleva haciendo durante buena parte de su carrera: convertir lo extraordinario en algo que parece rutinario. Cuatro goles, una asistencia y otra exhibición para una colección que, a estas alturas, parece no tener final.





