El internacional español admite que ha tenido que corregir varios aspectos básicos de su rutina diaria, desde la alimentación al descanso e incluso el tiempo que dedicaba al ocio, para intentar reencontrar su mejor versión como futbolista y superar las lesiones
Sorprendente confesión personal de Nico Williams desde Estados Unidos. El extremo del Athletic Club ha reconocido que durante sus primeros años como profesional no llevaba los hábitos adecuados para rendir al máximo nivel y que la complicada temporada marcada por las lesiones le ha servido para cambiar por completo su forma de entender la profesión.
El internacional español, que espera volver a tener protagonismo este lunes en el duelo del Mundial frente a Portugal, ha explicado en el documental ‘Denominación de Origen’, de RTVE, que el último año le ha hecho madurar tanto dentro como fuera del terreno de juego. El menor de los hermanos Williams admite que ha tenido que corregir aspectos básicos de su rutina diaria, desde la alimentación hasta el descanso o el tiempo que dedicaba al ocio.
«Tenía hábitos muy malos para ser futbolista»
Nico no esconde que el curso 2025/2026 ha sido el más complicado de su carrera. Las lesiones le impidieron mantener la continuidad deseada y le obligaron a replantearse muchas cosas. «El que me conoce sabe que yo siempre voy con una sonrisa por delante y esos meses (de la lesión) estaba más apagado de lo normal. He llorado, he sufrido un montón pero ahora estoy recuperando mi esencia. Me he dado cuenta de que no tiene nada de malo pedir ayuda y, sobre todo, cuidar tu físico», explicó.
El atacante del Athletic reconoce que hasta ahora no daba la importancia necesaria a aspectos fundamentales para un deportista de élite. «De locos. ¡Vaya año! He aprendido mucho. Tenía hábitos muy malos para ser futbolista, tanto la dieta, la hora de irme a dormir… Pasaba mucho tiempo jugando a la Play. Los entrenamientos después de entrenar, ahora los cuido mucho. Yo venía a Lezama, entrenaba y me iba a casa, y después toda la tarde con mis amigos o con mi novia. Ahora me lo tomo más en serio».
Las palabras del extremo reflejan un importante cambio de mentalidad. El futbolista ha entendido que el trabajo no termina cuando concluye la sesión de entrenamiento en Lezama y que el descanso, la alimentación y la preparación física son igual de importantes para mantenerse al máximo nivel durante toda la temporada.
Las lesiones le hicieron cambiar
A sus 23 años, Nico Williams reconoce que ha pecado de inexperiencia durante sus primeros años como profesional. El internacional español considera que la temporada recién terminada le ha servido para aprender una lección que probablemente marcará el resto de su carrera. «Eres joven y te crees que puedes con todo. No es fácil, este año ha sido difícil. Mi novia me ha ayudado mucho. Mi madre, mi padre. Y mi hermano. Mis dos o tres amigos. Ahí te das cuenta de quién está en las malas y quién está sólo para ir a Ibiza. Son cosas de la vida que tienes que aprender y creo que ha sido el mejor momento para que me pase».
El futbolista también reconoce que el apoyo de su entorno más cercano ha sido determinante para superar uno de los momentos más delicados desde que debutó con el primer equipo del Athletic.

Un punto de inflexión para el futuro
Las declaraciones llegan en plena disputa del Mundial, donde Nico espera recuperar protagonismo después de los problemas físicos sufridos durante el torneo. El extremo rojiblanco afronta la cita convencido de que el cambio de hábitos le permitirá alcanzar un nivel mucho más alto y dejar atrás los problemas musculares que le han perseguido durante el último año.
Mientras tanto, en el Athletic también esperan recoger pronto los frutos de esa transformación. Después de consolidarse como uno de los futbolistas más desequilibrantes del fútbol europeo, el club confía en que una mejor preparación física permita al internacional español ofrecer una versión todavía más regular y convertirse en el líder ofensivo del proyecto durante las próximas temporadas. La lección ya está aprendida y el talento sigue ahí. Ahora solo falta acompañarlo con la disciplina que exige la élite.





