El que fuera entrenador del Sevilla Atlético o CD Mirandés este mismo curso, está sin equipo desde enero y, aunque legalmente no podía optar a asumir la dirección del primer equipo tras la destitución de Matías Almeyda, admite que es un sueño que algún día espera cumplir y que llegó a ver cerca hace justo un año
Jesús Galván ha vivido una temporada llena de emociones. Empezó dirigiendo al Sevilla Atlético en las 10 primeras jornadas de liga en el Grupo 2 de la Primera RFEF y a mediados de noviembre dio el salto a LaLiga Hypermotion de la mano del CD Mirandés, que le despidió menos de dos meses después ganar sólo un partido y perder seis entre sus ocho citas ligueros y una de la Copa del Rey. Sin equipo desde primeros de enero, ha tenido ofertas del extranjero; pero «la tensa situación geopolítica» le ha invitado a tomarse su futuro con calma. La llamada que más le gustaría recibir es la del Sevilla FC. No llegó para suplir a su amigo Matías Almeyda, pero sí vio relativamente cerca ese sueño hace un año, tras el cese de Xavier García Pimienta.
Así lo ha reconocido el propio Galván, quien en una entrevista para ABC ha tenido palabras de confianza para Luis García Plaza, «un entrenador con experiencia en equipos que se juegan la permanencia; pero también para Almeyda, tras una destitución que le ha pillado de sorpresa: «No me lo esperaba». «Es visceral, como yo, y Javi Martínez tiene esa pausa», ha opinado sobre el argentino -compañero suyo en sus etapas como futbolistas-, al tiempo que ensalzaba la formación del sevillano como un ‘hombre de club’ muy aprovechable por el nuevo técnico. Asimismo, ha enviado ánimos al joven filial heredado por Marco García, analizando las claves de una nefasta temporada con un descenso a Segunda RFEF muy cerca de ser matemático (a 15 puntos a falta de 24).
«Bendito marrón. Entrenar al equipo de tu ciudad, a tu equipo de toda la vida, es un marrón que estaría encantado de asumir. Es un caramelito. He crecido en este club y le debo mucho. Pero por normativa no se podía», ha explicado sobre esa norma que impide militar en tres clubes en la misma temporada que convertían en imposible aspirar a sustituir a Almeyda. «La temporada pasada, cuando la destitución de García Pimienta, sí que se pusieron en contacto conmigo. Hubo conversaciones y reuniones, pero al final el club se decidió por Joaquín Caparrós y yo seguí trabajando en el filial. Ha sido el momento que más cerca estuve de coger el primer equipo«, ha confesado Galván.
Su salida del Sevilla Atlético para aceptar el reto del CD Mirandés: «Me tiré a una piscina sin agua»
«Era el momento. Si no tomaba esa decisión, el tren se escaparía y no volvería a pasar. Tenía cláusula liberatoria, no tenía que pagar indemnización… Tanto el Mirandés como yo lo vimos como una oportunidad y me tiré a una piscina sin agua. No me arrepiento. La pena han sido los resultados, pero ha sido una experiencia muy bonita en el fútbol profesional y un vestuario de gente muy sana, muy joven. Los resultados mandan».
«Ha habido un cambio generacional brutal y no hemos sabido ensamblar, conjuntar. Es una categoría dura, pensábamos que lo íbamos a pasar mal, pero no que llegáramos a esta situación tan caótica. Ha influido muchísimo los jugadores que se han ido al primer equipo. El núcleo eran Oso, Miguel Sierra, Alberto Flores, Manu Bueno, Pablo Rivera, Lulo…«, ha analizado sobre el colista del Grupo 2 de Primera RFEF.

El handicap con Oso, Miguel Sierra, Andrés Castrín o Manu Bueno
«Ellos eran los que iban a hacer brotar a los Nico Guillén, Manuel Ángel, Iker Muñoz… Ese núcleo ha subido al primer equipo. La irrupción de Oso y Miguel Sierra, Alberto con un ‘va y viene’, Lulo, con problemas físicos y sobre todo Manu Bueno, que al final se ha quedado en el primer equipo, han desmantelado el núcleo fuerte«.
«A Oso lo conozco desde que cogí el filial. Hace un temporadón en el ascenso de Segunda a Primera RFEF, pero el año pasado se rompió el cuádriceps izquierdo. Lo pasó mal, porque sintió que pasó su momento, cuando Pedrosa no convencía y no había otro lateral. Este año, en pretemporada volvió a tener un problema físico. Debe cuidarse muscularmente, pero me alegro de que haya irrumpido así. Insufla electricidad, es dinámico, con mucha potencia… Puede ser ese canterano que genera plusvalía: potencial, juventud, puede jugar de extremo, de lateral o de carrilero en línea de cinco y tiene gol, porque empezó de delantero«.






