El tenista italiano sufrió una caída que silenció la central de Wimbledon, pero se recuperó y, pese a tener sangre en la zapatilla, remontó por dos veces para ganar en el quinto set a Kecmanovic
Con sangre en el pie, visible en la zapatilla, tras una caída en la que se temió una lesión importante y después de ir por debajo hasta el quinto set. Contra todo eso tuvo que luchar Jannik Sinner para acceder a la segunda ronda de Wimbledon y no sumarse a la corta lista de campeones que han perdido en su debut en el siguiente torneo, entre los que se encuentra el español Manolo Santana.
El tenista italiano jugaba por primera vez desde que le diera aquella ‘pájara’ en segunda ronda de Roland Garros que le costó la derrota ante Juan Manuel Cerúndolo. Y tras lo vivido en los tres primeros sets en Wimbledon, hizo temer a todos que volviera a repetirse el sorpresón.
Finalmente, reaccionó ante un Kecmanovic que nunca aflojó y que ‘obligó’ a Jannik Sinner a batir su récord de saques directos para hacerse con el duelo. Hasta 31 ‘aces’ consiguió el tenista de San Candido, que acabaría ganando por 4-6, 6-3, 6-7(6), 6-2 y 6-3.
Una caída que silencia la central de Wimbledon
El mayor temor llegó en el inicio del tercer set, cuando Miomir Kecmanovic le mandó una derecha profunda que pilló al italiano a contrapié. Quiso Sinner recuperar su posición lo más rápido posible, perdió apoyo en su pierna derecha y sus dos rodillas se doblaron para dentro. Olía a lesión, pero el italiano debe ser ‘de goma’ porque no se vio afectado. Se quedó tirado en el suelo doliéndose, pero luego se levantó y siguió como si nada hubiera sucedido. De hecho, volvió a tirarse para tratar de evitar la pérdida del set cuando ambos tenistas se jugaban el punto definitivo de esa tercera manga, que se apuntó Kecmanovic.
Kecmanovic trató de aprovechar su mayor adaptación a la hierba, ya que llegaba de alcanzar los cuartos de final en el Mallorca Championship, y jugó sin complejos, sabedor de que sólo un milagro podría permitirle ganar a Sinner. Y ese milagro estuvo muy cerca de fructificarse.
El tenista serbio apretó al italiano, lo llevó al límite y le hizo estar en la pista central de Wimbledon casi cuatro horas. Lo positivo para Sinner es que ha cogido experiencia para lo que viene y que las horas en pista le han servido de adaptación.
Sinner se vio abajo hasta el quinto set
Pero todo lo demás no le habrá hecho tanta gracia. Especialmente verse por dos veces abajo en el marcador después de que su rival ganar el primer y tercer set. Sobre todo porque cuando un partido llega a la quinta manga, suele caer del lado del rival. Así había sucedido en ocho de las nueve últimas veces que esto había ocurrido.
Por fortuna para Sinner, Kecmanovic tuvo que bajar el nivel a partir del mitad del cuarto set, mientras que él pudo mantener su nivel de solvencia con el saque y la regularidad que le hicieron apuntarse las dos últimas mangas. Dos roturas consecutivas forzaron la quinta manga y ahí no tuvo problemas para cerrar el partido.

Hasta que llegó ese momento, al italiano le tocó sufrir. La caída del tercer set, los resbalones y la sangre, por las rozaduras de su dedo meñique, en la zapatilla eran fruto de eso. De que iba al límite ante un rival que desplegó su mejor tenis.
Una vez superado este escollo ya piensa en el siguiente, en otro jugador que llega con recorrido en hierba como es el portugués Nuno Borges, que alcanzó las semifinales en ese torneo mallorquín. El tenista luso superó al norteamericano estadounidense Tristan Boyer, verdugo de Llamas en la ‘qualy’, por 6-3, 7-5 y 7-5. Eso será el miércoles. Ahora tiene un día para descansar y pensar en todo lo que ha sufrido con Kecmanovic.





