Íñigo Pérez reconoce el golpe tras la derrota y admite que su equipo sufrió un «castigo emocional» tras verse por detrás en Son Moix
El RCD Mallorca firmó una actuación muy sólida ante el Rayo Vallecano (3-0) en un partido determinante en la pelea por la permanencia. El conjunto dirigido por Martín Demichelis mostró una versión convincente, con intensidad, eficacia y control del juego, en un momento clave de la temporada.
El gran protagonista volvió a ser Vedat Muriqi, cuya influencia resultó decisiva para encarrilar un triunfo que permite al equipo balear salir de la zona de descenso y afrontar con mayor optimismo el tramo final del curso.
Un Mallorca eficaz y dominante
Desde los primeros compases, el encuentro se desarrolló con cierta igualdad, aunque el Mallorca fue creciendo con el paso de los minutos. Su capacidad para aprovechar las acciones a balón parado y castigar los errores del rival marcó la diferencia.
Los bermellones supieron golpear en los momentos clave, construyendo una ventaja que les permitió jugar con mayor tranquilidad tras el descanso. La solidez defensiva y el orden táctico fueron otras de las claves del éxito local.
Un Rayo superado y sin reacción
El Rayo Vallecano no logró encontrar su ritmo en ningún momento del encuentro. Condicionado por las rotaciones y el desgaste acumulado, el equipo madrileño se vio superado en varias fases del partido.

Tras el encuentro, su técnico, Íñigo Pérez, fue claro en su análisis: “Debemos ser sinceros con nosotros mismos. El otro día estuvimos bien, hoy no. No podemos buscar excusas en el calendario o en el cansancio”.
El peso mental, clave en la derrota
El entrenador del Rayo incidió especialmente en el aspecto psicológico del equipo tras encajar los goles: “Cuando nos vimos por detrás en el marcador, noté un castigo emocional demasiado grande en mis jugadores. No estuvimos cómodos en ningún momento”.
A pesar de intentar reaccionar en la segunda mitad, el conjunto vallecano no consiguió transformar su dominio puntual en ocasiones claras. La falta de precisión en los metros finales y la firmeza del Mallorca evitaron cualquier opción de remontada.
Autocrítica y mirada al futuro
Íñigo Pérez también dejó un mensaje de autocrítica, pero sin señalar directamente a sus futbolistas: “No estoy enfadado, porque nunca he visto falta de actitud. Pero hay aspectos que debemos mejorar, como el balón parado, donde hoy hemos vuelto a sufrir”.
El técnico reconoció que la gestión del partido pudo no ser la adecuada: “Elegí a los jugadores pensando en el contexto y quizá me equivoqué. Es algo que asumo”.
Un triunfo que cambia la dinámica
Para el Mallorca, la victoria supone mucho más que tres puntos. El equipo confirma su mejoría y gana confianza en una fase decisiva. Por su parte, el Rayo deberá pasar página y corregir errores para afrontar con garantías sus próximos compromisos.
Como señaló su entrenador: “Hay que analizar lo ocurrido, aprender y seguir. El objetivo es claro y debemos mantenernos unidos en los momentos difíciles”.




