El rastro de Gérard López: cuatro clubes históricos cercados por las deudas

El rastro de Gérard López: cuatro clubes históricos cercados por las deudas

El LOSC Lille quedó endeudado, la Royal Excel Mouscron quebró, el Girondins de Bordeaux cayó al fútbol regional y el Boavista FC, conjunto centenario, se encuentra pendiente de una liquidación, todo ello tras iniciar su etapa deportiva con el Lotus en la Fórmula 1

Cuatro clubes europeos han atravesado graves crisis económicas después de quedar vinculados al entramado inversor de Gérard López. Lille, Royal Excel Mouscron, Girondins de Bordeaux y Boavista representan las distintas caras de una gestión marcada por grandes promesas deportivas, financiación mediante deuda y desenlaces traumáticos.

El empresario hispano-luxemburgués, nacido en Esch-sur-Alzette e hijo de emigrantes gallegos, construyó una importante fortuna en los sectores tecnológico, energético y financiero. Su salto al deporte comenzó en la Fórmula 1, pero fue en el fútbol donde sus operaciones terminaron afectando a instituciones con más de un siglo de historia.

El Lille fue campeón de la Ligue 1 después de la salida de Gérard López

El caso del Lille es el único que permite encontrar un gran éxito deportivo. López adquirió el club francés en 2017 con la idea de comprar jóvenes talentos, revalorizarlos y financiar el crecimiento mediante posteriores ventas. La inversión permitió construir una plantilla capaz de competir con el Paris Saint-Germain.

El problema se encontraba en la estructura económica. La adquisición y el funcionamiento de la entidad quedaron sostenidos por un préstamo cercano a los 225 millones de euros. Cuando el empresario no pudo cumplir los plazos acordados, perdió el control del club en diciembre de 2020 y dejó unas obligaciones financieras estimadas en más de 120 millones.

Cinco meses después, el Lille conquistó la Ligue 1 con buena parte de los futbolistas incorporados durante aquella etapa. El título reconocía el acierto deportivo de la planificación, pero llegó cuando López ya había sido sustituido por el fondo Merlyn Partners. Años después, el nuevo presidente llegó a describir la entidad recibida como un club «muerto económicamente».

Aquella contradicción se convirtió en la primera señal de un modelo que posteriormente aparecería en otras instituciones. La investigación publicada por The Objective reconstruye una trayectoria que pasó de la promesa de modernización a una sucesión de descensos administrativos.

La Royal Excel Mouscron quebró dos años después de cambiar de propietario

Mientras todavía controlaba el Lille, López amplió su red con la compra del Royal Excel Mouscron. La operación se presentó como una oportunidad para crear sinergias entre ambos clubes, facilitar cesiones y desarrollar jugadores dentro de una estructura deportiva común.

El proyecto apenas resistió dos años. La entidad belga perdió su licencia profesional en 2022 al no poder acreditar que cumplía sus compromisos económicos. Sin una solución para afrontar las deudas acumuladas, el club se declaró en bancarrota y desapareció.

El Mouscron había nacido en 1964 y llegó a competir durante numerosas temporadas en la máxima categoría de Bélgica. Su caída fue especialmente dolorosa porque no se produjo únicamente en el plano deportivo: el equipo dejó de existir y obligó a sus aficionados a impulsar una nueva entidad desde las divisiones inferiores.

El Bordeaux pasa de la Ligue 1 a Regional 1 con 94 millones de deuda

Gérard López compró el Girondins de Bordeaux en julio de 2021. El seis veces campeón de Francia llegaba debilitado por la retirada del fondo King Street y por la crisis audiovisual provocada por el colapso de Mediapro, por lo que sus problemas no comenzaron con el nuevo propietario.

El empresario se presentó como la figura capaz de evitar la desaparición y devolver estabilidad al club. La realidad fue diferente. El Bordeaux descendió deportivamente a Ligue 2 en 2022, perdió posteriormente su condición profesional y fue enviado administrativamente a National 2, el cuarto escalón francés, en 2024.

La deuda llegó a situarse alrededor de los 94 millones de euros. El plan de reestructuración redujo el pasivo pendiente a unos 26 millones y contemplaba su devolución durante una década, pero el club necesitaba reunir entre nueve y diez millones adicionales para financiar la temporada 2026/27.

La cantidad no apareció. La exclusión de las competiciones nacionales fue confirmada en apelación el pasado mes de julio y el Girondins deberá competir, en el mejor de los casos, en Regional 1, la sexta categoría. Una institución por la que pasaron Zidane, Giresse, Lizarazu o Tigana se encuentra ahora amenazada por una posible liquidación judicial.

El Boavista deja de competir por una cuota pendiente de 55.000 euros

La última caída afecta al Boavista, campeón de Portugal en 2001 y uno de los dos únicos clubes que han roto la hegemonía liguera de Benfica, Porto y Sporting. López entró en su accionariado en octubre de 2020 y acabó controlando la mayoría del capital de la sociedad deportiva.

El equipo descendió como colista en 2025 después de sumar únicamente 24 puntos. Las deudas le impidieron presentar los certificados fiscales y de la Seguridad Social necesarios para inscribirse en Segunda. Tampoco pudo competir en Tercera o Cuarta y terminó enviado al fútbol distrital.

La situación llegó a extremos impropios de un club histórico. El estadio se quedó sin electricidad por impago, los jugadores acumularon retrasos salariales y la FIFA llegó a impedir nuevas incorporaciones durante cinco ventanas de mercado. Un ingreso de 2,5 millones destinado a salvar la inscripción llegó fuera del plazo establecido.

El Boavista acabó renunciando a disputar la temporada 2025/26. En julio recibió la orden de cesar sus actividades después de no abonar una mensualidad de 55.000 euros y quedó obligado a entregar sus instalaciones vacías. Los siguientes pasos previstos son la disolución y la liquidación de una entidad fundada en 1903.

Lotus anticipó un modelo que después se trasladó al fútbol europeo

Antes de entrar en el fútbol, Gérard López ya había dirigido el equipo Lotus de Fórmula 1. La escudería consiguió resultados llamativos con Kimi Räikkönen, pero acumuló una deuda cercana a los 140 millones de euros y tuvo dificultades para pagar salarios y premios acordados con el piloto finlandés.

Renault recuperó la estructura en 2015 y evitó su desaparición. Años después, el patrón se repitió en el fútbol: inversiones ambiciosas, dependencia de financiación externa, ventas de activos para cubrir obligaciones y problemas cuando los ingresos previstos no llegaban.

No todas las crisis comenzaron con López y cada club presentaba dificultades anteriores a su entrada. El Lille también demuestra que durante su etapa se tomaron decisiones deportivas acertadas. Sin embargo, la repetición del desenlace resulta difícil de ignorar: una entidad vendida bajo una enorme deuda, otra desaparecida y dos históricos expulsados del fútbol profesional.

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