Tras muchos de silencio en su desinflada labor de oposición a unos dirigentes a los que se sumó para criticar la oferta de Sergio Ramos, ahora reaparece en una entrevista en la que relata los días más complejos de sus 69 años de vida
Los aficionados del Sevilla FC más jóvenes puede que ni conozcan la historia, pero el 9 de diciembre de 2013 el club nervionense fue noticia a nivel internacional por culpa de la rueda de prensa que el presidente que había cambiado para siempre la historia de la entidad, José María del Nido Benavente, se vio obligado a dar para renunciar al cargo al que se aferró hasta que un juez le condenó a más de siete años de cárcel por su implicación en el ‘Caso Minutas’, pieza separada del ‘Caso Malaya’ pero dentro de las investigaciones por los sangrantes casos de corrupción en el Ayuntamiento de Marbella (Málaga).
De esa condena de siete años cumplió la mitad (estuvo internado en entre 2014 y 2017). Pese a ello, sobra decir que vivió los peores días de su vida. Y si no fueron aún peores es sólo porque supo utilizar ese carácter que exhibió como poderoso mandamás sevillista para tejer relaciones en la prisión. Ayudó a muchos condenados y eso le granjeó el beneplácito e incluso la protección del núcleo duro. Tras su reinserción, volvió a la primera línea de la actualidad nervionense para hacer una feroz oposición al consejo de administración que controlan su propio hijo y el que fue su sucesor, José Castro.
Tras sus frustrados intentos de volver a ser presidente y su sorprendente adhesión a sus enconados enemigos -apareció alineados con el resto de grandes accionistas en el comunicado contra Sergio Ramos- lleva muchos meses de silencio total que rompe ahora para conceder una entrevista a El País para recordar sus vivencias como recluso y, de paso, para enviar un mensaje al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.
Del Nido Benavente reconoce su error pero remarca que su deuda con la sociedad está saldada
Desde su residencia de verano en Conil de la Frontera (Cádiz), Del Nido relata sus 28 meses de condena como cooperador necesario de los delitos de malversación de caudales públicos y prevaricación abogado del Ayuntamiento de Marbella durante los mandatos de Jesús Gil y Julián Muñoz. «Me equivoqué. Asumí el delito. Pedí perdón públicamente y pagué con años de cárcel y con más de seis millones de euros. La misma ley que me condenó es la que me rehabilitó. Si aceptas la condena, también tienes que aceptar la rehabilitación», ha explicado.

Admite que sufrió un ‘shock’ y que los primeros días privado de libertad le causaron un «trauma mental» y «mucho agobio». «Soy una persona que había triunfado en el Sevilla, en los negocios, en la abogacía; y verte allí, pasar de la cima a la sima, te hace recapacitar. Como lo que le decían al César cuando venía de las Galias de ganar una batalla: ‘Recuerda que eres humano’. En la cárcel te das cuenta de que eres uno más».
El deporte y ayudar a otros internos le salvó la vida en prisión
El deporte fue una vía de escape importantísima: «Antes corría medias maratones como quien hace rosquillas y conseguí un permiso para correr alrededor del campo de fútbol de la prisión». Otra tarea con la que mantuvo ocupada la mente fue la de aprovechar su experiencia como abogado para ayudar a otros internos a presentar recursos en los que obtuvo un gran índice de acierto. Eso, a su vez, fue un salvoconducto para su tranquilidad en el módulo conocido como ‘La Jungla’.
«Cuando entré en la zona de tránsito, había allí tres tipos grandes como gorilas, de dos metros de alto. Pensé que estaban de paso, como yo, pero no, habían salido a recibirme. Uno de ellos se dirigió a mí y me dijo: ‘Me llamo fulano de tal; soy el jefe del módulo. Un recurso suyo me quitó 10 meses de mi condena principal y ya he advertido a los demás internos que a usted, ni mirarlo’. Aquello fue una satisfacción. Me sentí halagado. Aquellos presos me agradecían con su respeto aquel favor que les hice», relata admitiendo que en un primer momento se temió lo peor.

Las diferencias entre el Del Nido de 2013 y el exconvicto reinsertado
«El Del Nido anterior era más impulsivo; el de ahora, más pausado, más tranquilo, disfruta más de la familia, de la vida», asevera el expresidente del Sevilla FC, que reflexiona sobre el objetivo que debe tener la sociedad con todo aquel castigado a prisión: «La pena de prisión debe tener una parte de ‘El que la hace la paga’, pero no puede quedarse ahí. Si no hay una función resocializadora, se puede devolver a la sociedad a una persona peor. Y para los delitos económicos, se podría compaginar la pena de cárcel con un resarcimiento económico superior».
La propuesta de Del Nido al ministro del Interior
«No se trata de que los ricos no pisen la cárcel, sino de que restituyan verdaderamente lo que han hecho», precisa Del Nido, para concluir con una oferta al ministro Marlaska: «La legislación está anticuada. Si el Estado me dijera: ‘Señor Del Nido, el ministro Marlaska quiere que usted colabore con Instituciones Penitenciarias’, yo estaría dispuesto a irme gratis dos o tres años a vivir a Madrid. Y pondría el ímpetu en la función resocializadora de los presos».





