El error que no puede permitirse Almeyda en el Sevilla

El error que no puede permitirse Almeyda en el Sevilla

El regreso de Kike Salas y la disponibilidad de Azpilicueta enfrentan a Almeyda al discurso que ha mantenido hasta ahora con Oso y Suazo con una decisión vinculante de enorme trascendencia

En el área chica priman los hechos sobre las teorías, el rendimiento prevalece por encima de lo establecido por motivaciones ajenas a lo puramente futbolístico y no caben justificaciones para frenar el empuje de la lógica por la trascendencia de tomar la decisión más ajustada al nivel de aportación.

Realidad perfectamente aplicable a la diatriba a la que se enfrenta Almeyda después de esquivarla en los últimos partidos por la obligación de elegir entre Gabriel Suazo y Oso, ambos a disposición para el Valencia en un escenario en el que repetir la fórmula de juntar a los dos como contra el Barça se antoja menos probable.

El regreso de Kike Salas obliga a Almeyda a decidir

No en vano, Azpilicueta ya se encuentra a tope y Kike Salas, salvo giro, llegará a tiempo para la ‘final’ contra los che, por lo que, atendiendo a la fórmula utilizada en los últimos choques por Almeyda, el pamplonica ejercería de carrilero diestro y el aruncitano en la izquierda en línea de cuatro.

De lo contrario, si apuesta igualmente por emplear a Suazo y a Oso, debería sacrificar a uno de sus habituales en la zaga o volver a la retaguardia de cinco.

Contra el Rayo se libró del ‘problema’ por la sanción del chileno y la lesión de Salas le dejó el camino expedito para aprovechar las cualidades de los dos carrileros izquierdos, pero ahora ha llegado el momento de ‘quemarse’ con una elección que decante sus prioridades.

Su discurso con Suazo y Oso ha perdido vigencia

En este sentido, Almeyda siempre ha defendido que Suazo es el titular, si bien esta premisa ya no se sostiene con el termómetro del rendimiento al erigirse el canterano en uno de los futbolistas más diferenciales a estas alturas de temporada. Sería un error de tamañas dimensiones aferrarse a cualquier otro criterio ajeno a la aportación tangible, ya sea por su liderazgo o por considerarlo su extensión en el terreno de juego.

Encasillarse en preferencias puramente personales, no directamente proporcionales a la contribución sobre el verde, jugaría en contra de los intereses del equipo y también del propio técnico, pues resulta demasiado evidente que, en caso de elegir, la selección apunta por goleada a Oso, más fiable defensivamente y, sobre todo, infinitamente más punzante en ataque.

La decisión salomónica supondría sacrificar a un pieza fija

Es posible que el propio Almeyda haya cambiado su discurso con respecto a la última vez que reivindicó la condición de titular de Gabriel Suazo por el cambio que experimentó el Sevilla con la entrada en el derbi tras el descanso de Oso, destacado también contra Rayo y Barça, con gol y asistencia.

No obstante, el argentino en ocasiones ha evidenciado ser de ideas fijas, para lo que no hay cabida en este contexto particular a menos que opte por la solución salomónica de elegir a los dos a costa de sacrificar a otro baluarte. En sus manos está un sunto para nada baladí..

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