Buse, Fonseca, Cerúndolo, Vallejo, Prado… cada vez aparecen más nombres y de más países diferentes en la elite del tenis mundial
Este pasado 21 de julio, el tenis peruano vivía un día histórico. Y eso que sus tenistas Nacho Buse y Gonzalo Bueno apenas acababan de ganar sus encuentros de primera ronda en los torneos de Kitzbühel y Estoril, respectivamente. Hacía 22 años que su país no veía el triunfo de dos tenistas nacionales al mismo tiempo en el ATP Tour y esas victorias las lograron las dos últimas grandes estrellas de esa nacionalidad que pasaron por el circuito: Iván Miranda y, especialmente, Luis Horna.
Buse, campeón este año en el ATP 500 de Hamburgo, había roto también una racha de veinte años sin títulos peruanos en el ATP Tour, ya que no había un campeón de esta nacionalidad desde que Horna gana en la final de Acapulco de 2006 al argentino Juan Ignacio Chela.
Estos dos datos sólo serían unos más que interesarían en Perú si no se hubieran convertido en algo casi habitual para el tenis latino en los últimos tiempos, cuyos éxitos han dado vida y variedad en un deporte dominado habitualmente por países con mayor tradición.
Apenas cuatro días antes de esa doble victoria, el paraguayo Adolfo Daniel Vallejo había alcanzado las semifinales del ATP 250 de Bastad, tras vencer al italiano Stefano Travaglia. Ahí caería con Darderi, pero con ese resultado ya había logrado algo que no se veía desde hacía 24 años. Entonces, en abril de 2002, Ramón Delgado disputó las semifinales del torneo ATP de Mallorca, la última presencia de un paraguayo en una ronda tan avanzada.
No son los únicos latinos sobresalientes. Brasil, que siempre ha tenido tenistas en el Top-100, pero que no encontraba una estrella desde que hace casi 20 años se retiró Guga Kuerten, tiene puestas todas sus esperanzas en un Joao Fonseca que ya logra hazañas como eliminar a Novak Djokovic en Roland Garros.
Argentina, el tercer país como más jugadores en el Top-100
Esta misma semana destacaban en Argentina que, con los diez tenistas que tienen entre los 100 mejores del mundo, sólo hay dos países con más jugadores en ese Top-100: Estados Unidos, con 14 representantes, y Francia, con 11. Están por delante de una España que siempre ha estado ahí arriba en ese ranking y que, pese a la aparición este año de Jódar, Mérida y Landaluce, sólo tiene a siete tenistas en el Top-100.

Argentina siempre ha tenido tenistas buenos en las últimas décadas, la mejor muestra de ello es la cantidad de campeones y finalistas de Grand Slam que ha aportado en el siglo XXI (Del Potro, Gaudio, Coria, Nalbandian o Puerta), pero ahora, aparte de calidad, también tiene cantidad. Sólo este año, Francisco Cerúndolo ha ganado en Queen’s y en Buenos Aires, Tomás Etcheverry, en Río de Janeiro, y Mariano Navone, en Bucarest.
Bolivia, Chile, Colombia, El Salvador… tienen referentes
Chile tiene a Tabilo, que precisamente perdió ante Etcheverry, la final de Río de Janeiro; y también cuenta con Barrios o con un Jarry que no hace mucho era Top-20 y al que las lesiones le tienen relegado en las catacumbas del ranking. Bolivia está esperanzada con Dellien y Prado; Colombia, con Mejía y con la generación joven que aprieta detrás (Tobón, Heredia, Linde…). Incluso Uruguay, que no encuentra recambio para Pablo Cuevas, empieza a ilusionarse con Franco Roncadelli, quien ya disputó recientemente la ‘qualy’ de Wimbledon.

Y si miramos a la modalidad de dobles, el salvadoreño Marcelo Arévalo sigue instalado en el Top-10 y recientemente ha sido campeón de Wimbledon en dobles mixtos y subcampeón en dobles masculinos; y ahí también destacan el mexicano Miguel Ángel Reyes-Varela, los brasileños Melo, Matos, Luz… o los ecuatorianos Diego Hidalgo y Gonzalo Escobar.
Sólo falta Ecuador
Tal vez sea eso lo único que se eche en falta en este ‘boom’ del tenis latino, un tenista ecuatoriano situado en la elite del tenis individual, ya que históricamente han sido uno de los países suramericanos punteros con los históricos Andrés Gómez o Nicolás Lapentti. El primero fue campeón de Roland Garros (1990) en individuales y número 4 del mundo, y repitió victoria en París en dobles, modalidad en la que también gano el US Open y fue número 1 del mundo. Mientras, Lapentti llegó a ser semifinalista en el Open de Australia y número 6 del mundo a principios de este siglo.
La variedad y calidad del tenis latino está dando un nuevo aire a este deporte y contribuyendo a ampliar el interés y afición en un momento en el que parecía que iba en descenso con la retirada de estrellas como Nadal, Federer o Murray.





