Djokovic no convence ni a sus hijos en Wimbledon

Djokovic no convence ni a sus hijos en Wimbledon

El tenista serbio, feliz por haber alcanzado una nueva semifinal en Wimbledon y poder amenazar a Sinner, desveló una anécdota al final del partido

Novak Djokovic llegará exhausto a las semifinales de Wimbledon después de cinco horas de lucha ante Auger-Aliassime y de arrastrar mucho tiempo en pista de las eliminatorias anteriores. Y eso a sus 39 años puede ser un hándicap, sobre todo cuando uno tiene enfrente a alguien tan físico como Jannik Sinner, al que se va a enfrentar este jueves por un puesto en su enésima final en este torneo.

El tenista serbio sabía de antemano, más aún con la ausencia de Carlos Alcaraz, que esta edición de Wimbledon era tal vez su última oportunidad para ganar un grande más que le deje como el tenista masculino y femenino con más títulos de Grand Slam. De hecho, en la gran cita londinense no pierde antes de semifinales desde que en 2017, hace nueve años, se retirara en cuartos de final por una lesión en el codo ante Berdych.

Aunque en los últimos años se le resiste. Carlos Alcaraz le dejó sin poder igualar a Roger Federer en 2023 y 2024 y Sinner fue el encargado de frenarlo en la pasada edición. En esta, el muro vuelve a ser el italiano, al que ya ganó en el Open de Australia. Fue el último partido entre ambos y es a lo que se agarra el serbio para confiar en la machada.

El exnúmero uno no quiso lanzar las campanas al vuelo tras derrotar a Felix Auger-Aliassime, actual número 4 del mundo, en el duro partido disputado este martes y que acabó rozando la medianoche. Y dejó claro lo que significaba para él haber llegado hasta ahí. «Es otra semifinal más. Miraré los registros al final de mi carrera», avisaba antes de poner su mirada en la semifinal ante Sinner. «Ahora mismo todo es trabajo. Todavía tengo que recuperarme. Sigo en el torneo y dentro de unos días tendré enfrente al mejor jugador del mundo», añadía el ‘Djoker’.

Djokovic manda un aviso sobre su situación

El tenista serbio ya había avisado en los días previos de lo que era capaz y de que llevaba meses preparándose para este torneo, que era su único objetivo desde que en enero perdiera la final del Open de Australia. Roma y Roland Garros le sirvieron para coger la forma, pero el foco estaba puesto en Wimbledon. “Me siento mejor, más fresco. Ahora tengo más energía que en París. Pero también es normal y lógico esperar que, considerando la diferencia en la superficie y la fisicalidad de los puntos y el esfuerzo que hay que poner en cada golpe con giro y todo en tierra batida, aquí sea bastante diferente. Eso no significa que no esté gastando energía en la pista. Por supuesto que sí. Y cuanto más avance en el torneo, obviamente menos fresco estaré físicamente, pero intento mantener eso a un nivel óptimo. Aunque no hay problemas graves. Me encuentro bien”, señaló.

Djokovic estaba feliz de verse tan bien a estas alturas y fresco de cuerpo y mente como para ganar claramente un ‘match tie break’ a Auger-Aliassime después de cinco sets de pelea. «El final, tal y como ha sido y con el marcador tan igualado resume lo que ha sido el partido. Estos son los momentos por los que juego al tenis. Ojalá hubiese sido la final. No sé como estaré mañana, como me encontraré. Ahora estoy feliz por la victoria», añade Djokovic, quien reconoció haber sabido «lidiar con los nervios y la tensión extrema».

El jugador balcánico contó que sus hijos se quedaron hasta el final, pese a que él había dado una orden estricta. «Les estaba diciendo a los niños que se fueran a dormir después del cuarto set, pero no me han hecho caso. Me alegra que se quedaran porque fue uno de los mejores partidos que he jugado en esta pista en toda mi carrera», sentenció.

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