El tenista búlgaro Dimitrov cae en primera ronda de la previa de Roland Garros y en el próximo mes y medio podría salir, incluso, del Top-300 de la ATP
Hace pocos menos de un año asistíamos atónitos ante lo que se estaba viendo en la pista Central de Wimbledon. Jannik Sinner era una marioneta a manos de otro tenista y no sabía cómo salir en la ronda de octavos de final del lío en el que estaba metido.
El búlgaro Grigor Dimitrov le estaba dando una lección y no parecía tener fisuras, mientras que Sinner cada vez tenía más dudas y empezaba a acumular dolencias y errores. Entonces llegó la desgracia. Cuando sacaba para empatar a dos el tercer set, logró meter un ‘ace’, pero al mismo tiempo se fue al suelo y se echó mano al hombro. Se había ‘roto’ el pectoral al sacar. Sufría un desgarro en el tendón pectoral derecho y se veía obligado a retirarse.
Aquello salvó a Sinner de una derrota más que probable. Todos saben cómo acabó aquel torneo, porque a partir de ahí, el italiano se paseó. Incluso en la final ante Carlos Alcaraz. Y ganó su primer torneo de Wimbledon.
Para el búlgaro ha sido todo muy diferente desde entonces. La lesión era grave, afectaba a un lugar clave para poder entrenar y jugar al tenis y eso le hizo parar durante mucho tiempo. Sólo pudo volver en el último torneo del año, el Masters 1.000 de París-Bercy, donde ganó en primera ronda al francés Giovanni Mpetshi Perricard antes de volverse a retirar cuando debía enfrentarse en segunda ronda con Daniil Medvedev.
Dimitrov se enfocaba completamente en esta campaña, que empezó con un triunfo sobre el gijonés Pablo Carreño. Fue en Brisbane, en la primera semana del mes de enero. Desde entonces sólo ha ganado un partido más, el pasado 5 de marzo en la primera ronda de Indian Wells ante Terence Atmane. Todo lo demás han sido derrotas.
Caída en picado de Dimitrov, con Roland Garros como puntilla
Hace unas semanas salió del Top-100 por primera vez en muchos años y ahora ocupa el puesto 168 del mundo. Cuando se lesionó era el 21º y su caída ha sido imparable.

Este martes le ha llegado la puntilla en Roland Garros. El tenista búlgaro, que tenía que pasar por la fase previa tras su descenso en la clasificación mundial, era eliminado a las primeras de cambio a manos del portugués Jaime Faria (3-6, 7-5, 7-6). En un mes defiende la cuarta ronda de Wimbledon, donde también tendría que jugar previa salvo que le den un’wild card’. De no defender los 200 puntos y sumar algo entre medias, su caída en el ránking podría sacarle de los 300 mejores del mundo y acelerar su retirada.
A sus 35 años -cumplidos el pasado sábado-, volver a empezar desde cero puede parecer difícil para el elegante tenista de Haskovo, pero es lo que le espera a un Dimitrov que en París ha tocado fondo. O aún no…





