La número 1 del mundo ha decidido reajustar su calendario tras un exigente inicio de temporada, marcado por la frustrada final del Open de Australia
Aryna Sabalenka no estará la próxima semana en el WTA 1000 de Doha. Un principio de temporada marcado por una mezcla de dominio y desenlace agridulce. Como número 1 del mundo, la bielorrusa arrancó el año con una forma física y técnica impecable, pero se quedó a las puertas de redondear un enero perfecto. Por un reajuste en su calendario, Sabalenka ha comunicado que no estará en el próximo torneo.
El inicio de temporada de Sabalenka
Sabalenka comenzó el año reafirmando por qué lidera el ranking, llevándose el título en Brisbane. En su debut, despachó a Cristina Bucsa por un insuperable 6-0, 6-1. En la final derrotó a la ucraniana Marta Kostyuk en sets corridos para levantar su primer trofeo de 2026, demostrando que los ajustes técnicos en su saque están dando resultados.
Aunque el inicio de temporada también tuvo un sabor amargo, cuando buscaba su tercer título en Melbourne. Todo apuntaba a la bielorrusa como la favorita, con una racha impresionante y sin ceder ni un solo set en las rondas previas. Hasta que llegó Elena Rybakina y lo puso todo patas arriba en un partido que terminó 4-6, 6-4 y 4-6. A pesar de convertirse en la primera mujer desde Martina Hingis en el 2000 en alcanzar cuatro finales consecutivas en el Open de Australia.
Los siguientes pasos
Tras el desgaste físico y psicológico en Australia, Sabalenka ha tomado una decisión estratégica: no participar en el WTA 1000 de Doha para descansar y reajustar su calendario. Todo apunta a que volverá a la competición en el WTA 1000 de Dubái a mediados de febrero donde buscará ampliar su ventaja sobre Iga Swiatek en el ranking.

En marzo, Sabalenka planea viajar a Estados Unidos para dos de los torneos más prestigiosos del año: el WTA 1000 de Indian Wells y el Miami Open. A la número 1 del mundo le espera un año movidito, con una estadística impresionante. En lo que va de 2026, ha ganado el 90,7% de sus juegos de servicio, una cifra estelar que explica por qué es tan difícil romperle el saque incluso cuando no está en su mejor día. La bielorrusa tiene esta temporada el foco puesto en en subir el nivel: »Siento que perdí la mayoría de las finales de Grand Slam que jugué. Me tomo cada derrota individualmente, porque, obviamente, casi siempre fueron jugadoras diferentes y tuve distintos problemas durante el partido, distintos errores. Algunos fueron partidos geniales, jugué increíble», explicó en rueda de presa tras quedar subcampeona en en el Open de Australia.
