Antonio Lobato sorprende con su rutina a los 60 años: «Después de escalar, una cerveza»

Antonio Lobato sorprende con su rutina a los 60 años: «Después de escalar, una cerveza»

El periodista deportivo, voz histórica de la Fórmula 1 en España, ha convertido la escalada en una de sus grandes pasiones lejos de los circuitos, mientras lleva una vida saludable para mantenerse en forma

Antonio Lobato lleva más de dos décadas poniendo voz a la Fórmula 1, pero cuando se apagan los motores su vida tiene poco que ver con los circuitos. A sus 60 años, el periodista mantiene una rutina activa en la que la escalada ocupa un lugar protagonista.

Su fórmula tampoco responde a una disciplina extrema. “Siempre desayuno una barrita con aguacate, aceite y tomate, y después de escalar, una cerveza”, explica Lobato, una combinación que resume bastante bien su particular manera de entender el deporte y el cuidado personal.

Antonio Lobato encontró en la escalada su gran pasión

Durante años, la imagen de Antonio Lobato estuvo inevitablemente ligada a los grandes premios. Adelantamientos, estrategias, victorias y derrotas forman parte de una carrera profesional que le convirtió en una de las voces más reconocibles del deporte español.

Sin embargo, fuera de las retransmisiones existe otro Lobato. Uno que descubrió hace más de seis años la escalada y terminó convirtiéndola en una de sus actividades favoritas.

No parece una elección casual. La escalada combina fuerza, equilibrio, técnica, concentración y capacidad para tomar decisiones bajo presión. Algunas de esas cualidades también forman parte del lenguaje con el que Lobato ha contado durante años la competición automovilística.

El propio periodista lo explicaba en unas declaraciones recogidas por Hola: “En la vida, como en la escalada, dependes de tu fuerza, tu equilibrio y tu confianza para progresar”. Y añadía una reflexión que va mucho más allá del deporte: “Si te caes, te levantas y lo intentas otra vez”.

La Pedriza y Sputnik, dos escenarios para desconectar

La escalada le permite además desconectar de una profesión marcada por los viajes, los horarios y la tensión de los fines de semana de Fórmula 1. Entre los lugares que más disfruta aparece La Pedriza, uno de los grandes referentes para los aficionados a la escalada en la Comunidad de Madrid. También ha señalado el rocódromo Sputnik entre sus lugares habituales para practicar esta disciplina.

Lobato llegó incluso a definir La Pedriza como “el sitio de mi recreo cuando no hay carreras”. La frase resume el papel que tiene actualmente esta afición en su vida: no se trata simplemente de una actividad física más, sino de una vía de escape cuando la competición queda aparcada.

El desayuno de Antonio Lobato: aguacate, aceite y tomate

Su alimentación tampoco está presentada como una dieta estricta. Lobato ha contado que su desayuno habitual consiste en una barrita acompañada de aguacate, aceite y tomate, una combinación sencilla y reconocible dentro de la alimentación mediterránea.

Lo más llamativo de su confesión llega después. Tras una jornada de escalada, el periodista se permite una cerveza. Un pequeño placer que encaja con una filosofía alejada de los extremos.

La cuestión no parece ser convertir cada comida o cada entrenamiento en una obligación, sino mantener un equilibrio general. En su caso, la actividad física ocupa un espacio importante y la escalada aporta además un componente de ocio que facilita la constancia.

La frase de Lobato que resume su filosofía deportiva

Más allá de la alimentación o de los años que lleva practicando escalada, hay una reflexión de Lobato que explica su relación con esta actividad: “Si no arriesgas, no mejoras. Si crees que no puedes ya estás derrotado antes de empezar”.

Es una filosofía especialmente llamativa en alguien que ha pasado buena parte de su carrera explicando deportes en los que el margen de error es mínimo. En la escalada, además, el progreso depende de enfrentarse constantemente a movimientos y recorridos que inicialmente parecen estar fuera del alcance. La propia actividad obliga a aceptar que habrá intentos fallidos. Caerse forma parte del proceso y volver a intentarlo también.

Cumplir 60 años no significa dejar de buscar nuevos retos

La historia de Antonio Lobato también rompe con una idea bastante extendida sobre el ejercicio a partir de cierta edad. Cumplir 60 años no implica necesariamente limitar la actividad física a rutinas suaves ni renunciar a descubrir nuevos deportes.

La escalada exige adaptación y precaución, especialmente cuando se practica en espacios naturales, pero también demuestra que las ganas de aprender y superar retos no tienen una edad concreta.

En el caso de Lobato, además, hay un factor decisivo: ha encontrado una actividad que le gusta. Y cuando el deporte deja de sentirse como una obligación, resulta mucho más sencillo convertirlo en un hábito.

Su rutina tampoco busca aparentar perfección. Un desayuno con aguacate, aceite y tomate, unas horas escalando y una cerveza después dibujan una imagen bastante más terrenal que la del periodista que durante años hemos escuchado gritar al borde de una curva.

Antonio Lobato cambia los circuitos por las paredes

La Fórmula 1 continúa siendo el gran territorio profesional de Antonio Lobato, pero la escalada se ha convertido en su particular refugio cuando no hay carreras.

A los 60 años, el periodista mantiene así una relación muy activa con el deporte y, sobre todo, con el desafío. Su historia no habla tanto de una dieta milagrosa o de una rutina perfecta como de algo más sencillo: encontrar una actividad que genere ganas de volver a intentarlo.

Quizá por eso su frase sobre la escalada sirve también para explicar su propia filosofía: caerse, levantarse y seguir progresando. Esta vez, sin un monoplaza delante y con una pared como siguiente reto.

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