El tenis andaluz vive uno de los mejores momentos de su historia a nivel de resultados y es fruto de un trabajo que se viene realizando desde hace años
El tenis español recibió el viernes la buena noticia de la recuperación de Carlos Alcaraz, que podrá estar presente en el US Open. Y, a su vez, la mala noticia de que Alejandro Davidovich no podrá acompañarle. El tenista malagueño no se ha recuperado de los dolores de espalda que lleva arrastrando y se pierde el cuarto Grand Slam de la temporada.
Su larga baja, que como poco va a durar dos meses tras ausentarse en Nueva York, frena al malagueño en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva, cuando había logrado al fin romper su racha en las finales y apuntarse su primer triunfo en el ATP Tour (Mallorca Championship).
Su victoria en las Islas Baleares sólo ha sido un reflejo del momento dulce que vive el tenis andaluz, que en los últimos años han sustentado Carballés y el propio Davidovich, y que cada vez ve a más integrantes apretando por detrás.
Andalucía suma triunfos en todas las categorías
Sólo en las últimas semanas se ha visto cómo el almeriense Benjamín Winter se apuntaba sus dos primeros ATP Challenger (Pozoblanco y El Espinar) en dobles y se situaba a un paso del Top-150 del mundo en esa modalidad. El jerezano Pablo Llamas lograba meterse en los cuadros finales de los dos Grand Slam europeos y dejaba una gran imagen en el Mutua Madrid Open. Sólo le falta un paso para dar el salto Al Top-100, del que le separan 26 puestos.
Incluso los veteranos, algunos de los cuales sustentaron durante años la ‘bandera andaluza’ en el circuito, se dejan ver a lo grande. En las últimas semanas, el cordobés Javi Martínez y el sevillano Pedro Nieto se han proclamado campeones del mundo en Lisboa para mayores de 50 años, y Adrián Menéndez ha sido subcampeón mundial en +45. Eso por equipos porque, a nivel individual, Martínez y Nieto jugaron entre sí la final de su categoría.
Pero lo mejor es lo que viene detrás, muchos jóvenes que sobresalen en la base y demuestran en las oportunidades que tienen para competir en el circuito profesional, que hay nivel para el futuro.
«Al final siempre vamos a tener gente que despunte, como Davidovich, como Carballés, que han llegado hasta muy arriba y han tenido un nivel espectacular, pero creo que es importante tener una buena cantidad de jugadores en la base de la pirámide para poder ahí construir y tener una presencia más grande», señala Benjamín Winter, uno de esos valores formados en Andalucía y que ya han dado el salto al profesionalismo.
Los torneos y la Federación, las otras patas de este banco
Para ver estos resultados y para que esa base sea cada vez mayor hay otras dos piezas que están siendo fundamentales. Por un lado, están los torneos y, por el otro, una Federación Andaluza que lleva dando muestras desde hace muchos años de que, con trabajo e ideas, el tenis andaluz puede cambiar.

Con respecto a los primeros. Andalucía cuenta ahora mismo con hasta siete torneos profesionales, que trabajan de la mano bajo el amparo de la FAT y de la Junta y que se unen a otros de base en los que empiezan a despuntar los valores andaluces. Hay dos ATP Challenger (Sevilla y Pozoblanco) y varios ITF -ahora World Tennis-, algunos con una trayectoria de décadas, como el de Martos.
En cuanto al trabajo de la Federación, éste ha resultado clave para que hoy veamos a Davidovich, a Llamas o al propio Winter, que hasta el pasado año seguía viviendo en la residencia que la FAT tiene en Sevilla Este.
«Están haciendo muy buen trabajo, sobre todo en la Federación. Y están saliendo muchos chicos de Andalucía muy buenos. Cada vez hay más nivel aquí en Andalucía y eso es bueno para todos nosotros, porque podemos competir entre nosotros», afirma Agustín Siancha, un joven malagueño que aprende bajo la tutela de uno de los pocos andaluces que aparecían en los puestos altos del ránking en las dos primeras décadas de este siglo, Adrián Menéndez.
Un paso clave fue la construcción de esa residencia y los planes de formación de la FAT, que han permitido a los tenistas andaluces foguearse aquí y no tener que marcharse muy jóvenes a Cataluña, como ocurría hace menos de veinte años.

«Yo estuve allí -en la Residencia- y me fui hace un año. La verdad que solo tengo palabras de agradecimiento hacia ellos y hacia la Federación, porque siempre me han tratado divinamente. Tienen un centro espectacular, tienen pistas de todos los colores, de todas las superficies, tienen gimnasio… lo están montando muy bien y además, creo que tienen gente que sabe y gente que maneja al mando. Creo que están haciendo muy buen trabajo», añadía Winter, uno de los que mejor conoce cómo se trabaja ahí.
El éxito del último proyecto de Andalucía
Cuando él dejó la FAT apenas estaba arrancando la última idea, que puede llevar al tenis andaluz al siguiente nivel. La Federación Andaluza de Tenis puso hace dos años en funcionamiento un proyecto que, en sólo este tiempo, ha hecho que se doble el número de fichas y se pase de 5.950 jugadores y jugadoras federados en julio de 2024 a los 10.784 en julio de 2026.

Un proyecto en el que ya participan 44 clubes andaluces y al que se van a unir en breve algunos más; y con el que se espera que el tenis andaluz no pare de crecer. Como pedía Winter, cuanta más amplia sea la base, más opciones habrá de que alguno llegue a la cúspide. En eso están.





