El murciano solventó su partido de cuartos de final como si de un mero trámite se tratara. El kazajo Bublik le plantó cara solo en tres juegos del primer set y luego se diluyó y tiró la toalla a las primeras de cambio en la segunda manga, donde encajó un rosco
Se presentó Alexander Bublik a la fiesta de los cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo con un balance de 18 victorias y 5 derrotas en tierra batida desde principios del año pasado, una racha en la que incluía sus títulos en Gstaad y Kitzbühel así como unos cuartos de final en Roland Garros. Unos números para pensar que Carlos Alcaraz tendría una batalla más dura inclusa que la vivida en los octavos de final frente a Tomás Etcheverry.
Pero esto es tenis y aquí la psicología juega un papel muy poderoso siempre. Dos maestros de las dejadas se medían cara a cara en tierras monegascas y, aunque ofrecieron golpes y puntos de mucho nivel, al final, la música de la fiesta se apagó antes de lo previsto.
En poco más de una hora, Alcaraz despachó a Bublik mostrándose intratable en todos sus registros. En la primera manga le indultó cuando iba 2-0 y, tras desperdiciar dos bolas de break, el kazajo le dio la vuelta al marcador y se puso 2-3. Esta vez la ‘pájara’ del murciano había llegado antes de tiempo, pero duró tan diez minutos. A raíz de ahí aniquiló a su rival, que no volvió a ganar ni un juego más.
El de El Palmar remontó con oficio y no perdonó en la primera bola de set que tuvo. Con 6-3 se adjudicó el primer set y le dejaba claro el mensaje a su oponente: quiere salir de Montecarlo con la corona puesta. Y para eso no le queda otra que ganar el certamen.

Y con la lección aprendida de su partido contra Tomas Etcheverry, Alcaraz salió dispuesto a salir a resolver por la vía rápida el partido y lo consiguió. Estuvo eficaz en su servicio, atento en las dejadas de Bublik y sacó su magia a relucir en los momentos claves. Su rival se lo puso también fácil con errores impropios e inesperados hasta en la misma red.
Finalmente, el kazajo se llevó un rosco incontestable y terminó riéndose de lo bueno que es Carlos Alcaraz. «Quizás te gane en otra vida», le expresó sonriente Bublik al murciano tras felicitarle por su triunfo.
Con esta victoria, Carlos Alcaraz, número uno del mundo, sumó su victoria número 300 en el circuito ATP. El murciano de 22 años, que sumó su octava victoria consecutiva en el evento monegasco en 63 minutos, jugará el siguiente encuentro, previo a la final, con el vencedor del choque entre el local Valentin Vacherot y el australiano Alex de Miñaur





