El equipo de Luis García Plaza ha sido recibido por un importante números de aficionados tanto en el Aeropuerto de San Pablo como en la Ciudad Deportiva, siendo increpados por los mismos
El Sevilla FC se encuentra en una situación de crisis, no es para menos, ya que la derrota frente al Real Oviedo ha dejado a un equipo muy hundido y, lo más grave de todo, es que únicamente son dos puntos los que le separan del descenso. Un error de Nianzou tanto en el primer gol como en la expulsión han acabado con las posibilidades de un equipo que no había empezado mal, pero que esas dos acciones marcaron drásticamente a un equipo incapaz de poder generar algo más de peligro. Ahora mismo, existen muchas dudas en el equipo y la situación es más que peligrosa.
Durante toda la temporada, había un objetivo claro, y era el poder evitar que los fantasmas del descenso pudiesen acercarse de nuevo. Es cierto que, al comienzo con Almeyda, parecía que esto no iba a suceder una temporada más, pero ha vuelto a ocurrir. Estas últimas jornadas han derivado en que el equipo aún siga necesitando nueve puntos para poder conseguir los famosos cuarenta puntos que suelen garantizar una salvación virtual. Ni el cambio de entrenador ni estas dos semanas de parón parecen haber cambiado la dinámica de un equipo que sigue sin generar en ataque y con graves errores atrás.
Tras la derrota en Oviedo, varios han sido los aficionados que han mostrado su indignación por la situación del equipo, siendo las recriminaciones a la plantilla la tónica general de las críticas. Poco a poco, también se empezó a orquestar una quedada para recibir al equipo en el Aeropuerto de San Pablo, para poder mostrar su descontento a los jugadores sevillistas. El equipo llegó bien entrada la madrugada a la capital de Andalucía, y varios eran los aficionados que allí se encontraban esperando. También hubo una importante presencia policial, para evitar que todo esto fuese a más.
Esto también sucedió en la Ciudad Deportiva, donde varios aficionados esperaron a que los jugadores saliesen con sus respectivos coches para poder increparles a la salida de las instalaciones. Uno de los que más insultos sufrió fue Nemanja Gudelj, aunque varias fueron las piezas que vieron como esos aficionados le proferían esos cánticos. Esto ha sido la crónica de un día aciago para la entidad nervionense, que empieza a ver con peligro la posibilidad de bajar a Segunda División. Quedan ocho jornadas y dos puntos de margen, el tiempo para poder revertir una situación que puede ser muy peligrosa.





