El que fuera el eterno ’17’ del Real Betis ha encontrado en la pequeña pantalla un terreno donde sigue siendo decisivo, su nueva aventura en tierras niponas no solo lidera las audiencias, sino que confirma la capacidad de Joaquín para mantenerse en la primera línea mediática
Desde que Joaquín Sánchez decidió poner punto final a su dilatada carrera sobre el verde en 2023, su figura no ha hecho más que crecer lejos de los terrenos de juego. Lo que muchos vaticinaban como un retiro dorado se ha convertido en una agenda frenética donde el del Puerto de Santa María compagina su faceta como comunicador con una responsabilidad creciente en los despachos de la Luis del Sol. Su última apuesta, «El Capitán en Japón», ha aterrizado en la parrilla televisiva con la mismísima fuerza de un derbi sevillano, demostrando que el público sigue conectando con esa naturalidad que le hizo único en el vestuario. Este éxito en el «prime time» se produce de forma paralela a su consolidación como Consejero del Real Betis, cargo en el que fue ratificado por la Junta General de Accionistas a finales de 2025.
Los números que maneja el exjugador verdiblanco en esta etapa son propios de un titular indiscutible, la audiencia ha respondido con fidelidad a las peripecias de la familia Sánchez Saborido en ciudades como Osaka o Tokio, otorgando al programa cuotas de pantalla que han alcanzado el 13,6% de share. Estas cifras sitúan al bético como uno de los activos más rentables del entretenimiento actual, logrando que su marca personal siga cotizando al alza mientras ejerce como accionista de referencia y pieza clave en la parcela deportiva del club. No es habitual ver a un deportista de élite transitar con tanta fluidez entre la gestión institucional de una entidad de la importancia del Betis y la exposición pública que requiere un formato de estas características.
Un puente entre el despacho y el gran público
La clave de este fenómeno reside en cómo Joaquín ha sabido trasladar su jerarquía de capitán a las labores de gestión y representación. En su papel como miembro del Consejo de Administración, el portuense aporta una visión necesaria en la toma de decisiones, manteniendo ese cordón umbilical con la afición que solo alguien con su trayectoria puede garantizar. Verle lidiar con el choque cultural japonés junto a su mujer Susana y sus hijas Salma y Daniela es, para el espectador, la extensión lógica de esa cercanía que siempre mostró en Heliópolis, el programa es un éxito de audiencia, pero también una herramienta de proyección internacional para la propia imagen del club que representa.
En las redes sociales y los foros de opinión, el debate sobre su capacidad para diversificar su carrera es constante, Joaquín ha roto el molde del futbolista retirado que se limita a comentar partidos o disfrutar del tiempo libre, él ha optado por la gestión directa y la creación de contenido con sello propio. Su labor en la directiva, donde ejerce funciones de representación institucional, se ve reforzada por esta presencia mediática que le mantiene en el foco de manera constante. Es, en esencia, un activo estratégico para el Real Betis que sabe rentabilizar cada aparición pública para fortalecer el vínculo emocional con su masa social.
Autenticidad como estrategia de éxito
A pesar de la espectacularidad de los paisajes nipones o las situaciones cómicas que genera el programa, el trasfondo de la noticia es la profesionalización de una figura que se niega a ser un simple recuerdo nostálgico. Joaquín Sánchez ha sabido construir un perfil de gestor con carisma, algo que en el fútbol moderno escasea. Su ratificación en la directiva no fue un brindis al sol, sino la confirmación de que el accionariado confía en su criterio para la gestión deportiva y el crecimiento del proyecto bético. Mientras los audímetros siguen dándole la razón cada miércoles, él sigue trabajando en la sombra para que el club de su vida siga creciendo en lo deportivo.

Este periplo japonés es la prueba de que se puede ser un hombre del club y una estrella de la televisión sin que una faceta canibalice a la otra, Joaquín sigue siendo el referente que siempre fue, pero con un traje de consejero que le sienta tan bien como la elástica de las trece barras. La leyenda del Eterno Capitán continúa escribiéndose, ahora desde los despachos y los estudios de televisión, marcando el camino para futuras generaciones de futbolistas que busquen una salida exitosa tras colgar las botas. El éxito de Joaquín no es casualidad, es el resultado de saber entender qué quiere la gente, ya sea en un campo de fútbol o desde el sofá de su casa.

