¿Sergio Ramos? Sálvame, soy un náufrago

¿Sergio Ramos? Sálvame, soy un náufrago

La facilidad con la que se filtra y retransmite todo lo relacionado con la compraventa del Sevilla FC me huele a cuerno quemado. ¿Es Sergio Ramos el salvador que necesita el Sevilla FC? La opinión de Alejandro Sáez

Aterrizó Sergio Ramos en Sevilla -¿Otra vez? Sí, otra vez- y llegó el salvador. Este jueves, nuevamente, el camero fue cazado por la prensa en el aeropuerto hispalense, mientras que sigue sin resolverse su intento de compra del Sevilla FC y los rumores sobre una posible retirada del fútbol en activo voletean sobre su cabeza. El mercado de enero pasó y él sigue como agente libre, cumpliendo los 40 a la vuelta de la esquina. Se mantiene en forma, sí, pero parece que el mundo del fútbol le ha dado la espalda; al menos al nivel que él desea. Una pérdida importante para el balompié, pues posiblemente haya sido el mejor central español de la historia contemporánea con permiso de Puyol y Piqué, pero una amenaza para la música.

Para la música… Y para el sevillismo. Al menos para una parte de Nervión, que no ve del todo claro lo de Sergio Ramos y Five Eleven Capital. Mientras que a unos les suena mejor lo de los americanos que lo del propio Ramos, a otros, entre los que me incluyo, le suena todo a cuerno quemado. Y no por Sergio Ramos, que de negocios entenderá lo suyo. Pero suena todo tan raro…

¿Es Sergio Ramos el salvador que necesita el Sevilla FC?

«Sálvame, ven nadando a mí», entonarán algunos. Y es que la historia suena, en cierta manera, a la manida sintonía del extinto programa de Telecinco ‘Sálvame’. Ese que nadie ha visto nunca, aunque todo el mundo conoce su sintonía. Y no precisamente por la versión original de Bibi Andersen. Tonterías al margen, la cuestión es que el Sevilla FC no está para salvadores, aunque sí para salvados, ya que el nivelito institucional y social es el que es, con un guerra que viene años llevando al club a la deriva y a la catástrofe económica.

¿Sergio Ramos? Sálvame, soy un náufrago

El problema viene con la facilidad que se está radiando todo sobre los supuestos compradores. Hasta nueve grupos interesados en hacerse con la entidad blanquirroja, habiendo salido ya un par de ellos del Sánchez-Pizjuán con el rabo entre las piernas. Entre los inversores filtrados tan sólo se conoce la oferta de Lappi y Quintero, quienes a ciencia cierta quieren comprar el club, pues son los únicos que lo han reconocido públicamente, aunque a la baja con respecto a lo que solicitan sus principales accionistas, y la de Sergio Ramos, quien de momento se pasea más que habla y del que dicen que llegaría a pagar por el Sevilla Fútbol Club hasta 400 millones de euros, aunque ahora, al parecer, estaría buscando nuevos inversores que arrimaran un poco el hombro a la hora de acumular riqueza.

De momento todo sigue igual que semanas atrás, habiéndose llegado al acuerdo con ‘los dueños del cortijo’ para estudiar las cuentas de la entidad y ponerse manos a la obra con la Due Diligence que ya espantó a un par ‘yankees’ meses atrás. Igualito que lo de Apollo y el Atlético de Madrid, de lo que no se enteró nadie hasta que todo estuvo firmado y que ahora mete en el club a David Villa e inyecta cien millones de euros en la entidad. Llámenme loco, pero creo yo que este tipo de operaciones con tanto dinero y sentimiento de por medio se hacen más como el fondo colchonero y no como los americanos de más o menos pelo que se están pasendo por el Sánchez-Pizjuán.

¿Es Sergio Ramos el cicerone idóneo en Sevilla FC?

Y mira si me extraña todo que ya, incluso, me desentona hasta la aparición de su socio, Martín Ink, en el palco del Sánchez-Pizjuán durante el Sevilla-Rayo. Al argentino, al que también cazó la prensa -en Sevilla debemos ser muy astutos los periodistas- se mostró «convencido» de que la compra puede llevarse a cabo, al mismo tiempo que reconoció de manera escueta que todo «va bien».

Quizá, y sólo digo quizá, pues es una opinión mía muy personal y totalmente subjetiva -pues para eso es una opinión-, lo mismo Sergio Ramos no era -o no es- el cicerone más adecuado para tratar de desembarcar en el Sevilla FC, después de que no hace tanto tiempo mandara a callar a un parte de la grada como madridista, llegando la sanción de cierre seis años después. Poco antes, irónicamente, de que volviera como el hijo pródigo al que nadie esperaba y que tras las suspicacias iniciales acabó siendo perdonado casi por obligación, y por el bien del Sevilla FC.

Pero tampoco hace falta irse tan atrás en la memoria para dudar sobre la idoneidad de Ramos, teniendo más caliente su ‘huida’ del Sánchez-Pizjuán en su segunda etapa, tras una temporada en la que ya se mascaba la tragedia de que lo que iba mal podía aún ir peor. Una muestra evidente de que su ‘espinita’ como sevillista era algo más personal, un capricho familiar, que otra cosa.

¿Es Sergio Ramos el salvador que necesita el Sevilla FC? Pues yo no lo sé, pero sí tengo claro dos cosas. Primero, que muy mal tendría que hacerlo para hacerlo peor de los que están. Y segundo, que todo lo referente a la compraventa del Sevilla FC me huele a cuerno quemado. Mientras aparecen y desaparecen americanos, Ramos aterriza y se pasea el principal beneficiado es el actual consejo, que gana tiempo y evita crispaciones. Dicho esto, sólo me queda tararear: ‘Sálvame, soy un náufrago…’.

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