Pablo Altozano, mediocentro de 21 años del próximo rival nervionense en Copa del Rey, recuerda como la mejor semana de su vida cuando promocionó desde el filial al primer equipo del Getafe para ejercitarse con Greenwood o Luis Milla
A esta hora de la tarde, al cierre de la presente edición, el Sporting de Hortaleza-Sevilla FC de la primera eliminatoria de la Copa del Rey sigue en pie, pese al aplazamiento de toda la jornada prevista este miércoles por el trágico accidente ferroviario ocurrido a la altura de la localidad toledana de Urda, que se ha cobrado al menos 68 muertos. Si no hay cambio de planes de la RFEF, que ya va a tener complicado reubicar en un calendario de por sí estrecho los 24 choques de este 28 de octubre, los nervionenses comparecerán este jueves 29-O a las 21:00 horas en el Municipal El Val de Alcalá de Henares para medirse con un equipo amateur, pero muy ilusionado.
El club capitalino, que milita en el Grupo 1 de la Primera división Autonómica de Madrid, abandonará su coqueto polideportivo (una Instalación Deportiva Municipal Básica Monóvar con capacidad para apenas 400 espectadores y de césped artificial) por el mayor aforo y las mejores instalaciones del vecino recinto complutense, conocido como el campo más ancho de España. En su plantilla milita el mediocentro Pablo Altozano, que visitaba este martes por la noche ‘El Chiringuito’ para rememorar una anécdota de la semana en que se ejercitó con el primer equipo del Getafe CF a las órdenes de José Bordalás.
El técnico alicantino le dejó claro dónde meterse si quería ser alguien
«Me subieron a entrenarme con el primer equipo una semana. Y la verdad es que, vamos, fue la mejor semana de mi vida. Te sientes futbolista, ¿no? Al final te estás entrenando tcon colegas del juvenil y preparas el partido, que en esa ocasión era con la UD Almería, con Mason Greenwood o Luis Milla, que a día de hoy están donde están. Y te das pases con ellos y dices ‘coño, ¿qué hago aquí?'», recuerda Pablo Altozano, que escuchó una recomendación física por parte de José Bordalás que, aunque pueda parecer chocante e irrespetuosa, él se tomó de muy buen grado.
«En el juvenil hacíamos gimnasio, pero no tanto como el primer equipo. Y uno del filial escuchó que el míster decía que sí, que movía bien la pelota y tal, pero que tenía las piernas de un cajero de un supermercado. Que tenía que meterme más al gimnasio, vamos. Me dijo ‘si tú quieres estar aquí, chaval, ya sabes dónde meterte, en un gimnasio‘», recuerda entre risas el centrocampista ex de la Unión Adarve y el RCD Carabanchel, que, a sus 21 años, no ha llego a la elite pese a quedarse en la antesala: «Ves las generaciones que tienes por arriba y son pocos los que promocionan, ¿no? Es que decir suerte me parece injusto, porque los que sí llegan tienen mucho trabajo detrás».
No llegó, pues «había compañeros que se entrenaban más», y le faltó «actitud y más ganas de querer llegar»
Con todo, Pablo Altozano cree que «hay un factor ahí que tú no llegas a controlar del todo», admitiendo que le faltó algo primordial: «Actitud, si te soy sincero. Pues lo que dice Bordalás, que no me metí al gimnasio lo suficiente a lo mejor, más ganas de querer llegar. Había compañeros que se entrenaban más que yo, y eso es lícito. Tenía menos ambición, yo creo que sí, que puede ser». Estudiante de cuarto de Farmacia, no tiene «ninguna prisa» por ponerse a trabajar. Aún vive con sus padres, que se desvivieron para llevarle y traerle de sesiones y partidos: «Salía de clase a las 14:15, de 15:00 a 18:00 estudiaba en segundo de Bachillerato y me llevaban a Getafe, que se tarda bastante con el tráfico. Mi madre estaba ahí la pobre esperando de 19:30 a 22:30 a que saliera de entrenar.me Y mi padre igual, se ha tragado en pretemporada mil historias, mil viajes a campos, mucho sacrificio de los dos, que no sólo es el mío, ¿sabes? Hay mucha gente detrás».
Estudiantes universitarios, profesores, auditores… La vida paralela al fútbol
El entrenador del Sporting de Hortaleza se llama Jorge Mendoza y es profesor. El centrocampista Esteban Muguruza trabaja en una auditoría. Su compañero José Luis Llavero da también clases en un colegio. «Es lo más cerca posiblemente que vayamos a estar del fútbol profesional y sabemos que es una oportunidad única. En cuanto se lo cuentas a la gente que a lo mejor no lo sabe, pues flipa«, reconoce a Teledeporte el segundo.
Mientras que el ex del CU Zona Norte añade con media sonrisa: «Hace poco lo hablaba con mi padre de que yo decía de pequeño que quería jugar en un Primera y, al final, va a ser contra un Primera. Desde luego que en ilusión y ganas seguro que vamos por delante». Y el míster zanja: «Es un día que sabemos que no es solamente nuestro, sino también de todo el club. Ha sido el premio a un trabajo enorme que hicimos la temporada pasada. Al trabajar con niños en un colegio, lo están viviendo con una ilusión tremenda«.





