La reflexión de Frédéric Kanouté, exfutbolista: «Nunca me he disculpado por ser musulmán. Algunos musulmanes, antes de hablar, casi tienen que demostrar que no son terroristas»

La reflexión de Frédéric Kanouté, exfutbolista: «Nunca me he disculpado por ser musulmán. Algunos musulmanes, antes de hablar, casi tienen que demostrar que no son terroristas»

«No puedo cerrar los ojos», dice un Kanouté que defiende la esencia de ser musulmán y que nada tiene que ver con el terrorismo: «No me siento identificado con las atrocidades que han cometido personas a las que a veces ni siquiera podemos llamar musulmanas. Por eso no me arrepiento»

Aunque el mítico Frédéric Kanouté dejara el fútbol hace ya varios años, el delantero malí será recordado siempre como uno de los mejores delantero que han pasado por LaLiga, luciendo la elástica del Sevilla FC. Tras ello, su vida ha estado muy lejos de limitarse a recordar sus goles, sus títulos o su etapa en el Sánchez-Pizjuán. El delantero franco-malí, que también ha jugado en la Premier en clubes como el West Ham o el Tottenham, encontró una nueva forma de utilizar la notoriedad que había conseguido sobre el terreno de juego a lo largo de toda su carrera.

«Inspirar a la gente a tomar medidas positivas”, resumía el propio Kanouté, quien participa en conferencias internacionales junto a figuras procedentes de ámbitos muy diferentes al suyo, dentro de una iniciativa relacionada con el libro ‘Cómo hacer el bien’, que reúne experiencias de personas dedicadas a intentar mejorar su entorno. Véase, por ejemplo, figuras como Emi Mahmoud, exrefugiada de Darfur y campeona mundial de poesía slam, o la Doctora Rouba Mhaissen, economista y activista del desarrollo considerada por la revista Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes del planeta.

Kanouté y la pregunta que cambió su vida

La historia de Frédéric Kanouté después del fútbol tiene mucho que ver con sus raíces. Aunque nació en Francia, sus padres procedían de Mali y sus viajes al país africano durante su adolescencia le permitieron conocer de cerca unas desigualdades que marcaron su manera de entender el mundo.

No puedo cerrar los ojos”, aseguraba el exdelantero al explicar por qué decidió implicarse personalmente más allá del fútbol. Su educación y su conversión al islam a los 20 años fueron clave para transformar su vida. Su dimensión espiritual fue adquiriendo un peso cada vez mayor en su vida y le llevó a hacerse una pregunta que trascendía completamente al fútbol. «No se trataba sólo de trabajar, comer, dormir y hacer lo mismo cada mañana”, explicaba Kanouté, para quien la vida tenía que tener un propósito que fuese más allá del éxito profesional o económico.

Esa manera de entender la vida acabó tomando una forma concreta, impulsando Kanouté el Sakina Children’s Village, un proyecto situado a unos 30 kilómetros de Bamako, la capital de Mali, concebido para ofrecer hogar, atención sanitaria y educación a niños huérfanos que habían vivido anteriormente en condiciones muy difíciles. Su reflexión es clara. Si los futbolistas pueden influir en el público tanto como creen los anunciantes, entonces debería usar esa influencia para promover el bien. «Mientras las intenciones sean puras, creo que es bueno hablar de ello y crear este efecto de imitación», afirma el exfutbolista, quien dio forma a este proyecto en 2007, tras ganar títulos con el Sevilla FC y ser elegido el mejor jugador africano del año.

«Siempre es gratificante ser reconocido como un buen futbolista, pero al fin y al cabo, sobre todo siendo creyente, sé de qué seré responsable. No es por haber marcado goles o ganado trofeos, sino por cómo he aprovechado mi tiempo en la Tierra y qué he hecho para superarme y ser útil a los demás. No digo que lo demás no sea importante, pero hay diferentes niveles de importancia», apostilla Kanouté.

Kanouté: «Nunca me he disculpado por ser musulmán»

La dimensión religiosa de Kanouté también aparece de manera muy clara en sus reflexiones. La fe es su guía, algo que ahora cobra especial relevancia, en tiempos de conflictos. Por eso, asevera: «Nunca me he disculpado por ser musulmán». Por ello, el francomalí rechaza la necesidad de que quienes profesan esa religión tengan que justificarse constantemente por las acciones de otras personas.

El exfutbolista lo tiene claro y el ser musulmán tiene poco o nada que ver con el terrorismo islámico y las acciones y atoricdades de ciertas personas que se esconden en la religión para ello: «A menudo vemos que, antes de hablar, algunos musulmanes casi tienen que sentir lástima por ser musulmanes. Tienen que demostrar o justificarse de que no son terroristas ni nada parecido antes de que se les permita hablar, y no me gusta esto porque uno no se siente identificado con el tipo de comportamiento que han tenido ciertos musulmanes o ciertos cristianos. No me siento identificado con las atrocidades que han cometido personas a las que a veces ni siquiera podemos llamar musulmanas. Por eso no me arrepiento».

«Se trata de crear puentes»

Kanouté consideraba que buena parte de las tensiones existentes en la sociedad se alimentan desde arriba y que la relación cotidiana entre personas puede ser mucho más normal y tolerante de lo que a veces transmite el debate público. «Se trata de tender puentes, no de pelearnos. Lo que pasa es que quienes nos gobiernan utilizan este tipo de agenda para sus intereses personales y para conseguir votos, pero creo que en la calle la gente es mucho más tolerante. A veces es cierto que se confunden un poco con lo que se dice en la televisión o con lo que dicen los políticos. Obviamente, este es un momento crucial para que todos nos unamos y no temamos a los demás», explica el exdelantero.

Kanouté, mito del sevillismo

Para el sevillismo, Kanouté será siempre uno de los grandes delanteros de la historia reciente del club. Sus goles, su elegancia y su conexión con el Ramón Sánchez-Pizjuán forman parte de la memoria sevillista. Pero la vida que construyó después de colgar las botas añadió otra dimensión a su figura.

Kanouté decidió aprovechar su reconocimiento para hablar de educación, desigualdad, religión y convivencia; algo que también hizo durante su etapa como profesional. El fútbol le había dado una plataforma internacional y él decidió utilizarla para cuestiones que consideraba importantes. «Deberíamos trabajar juntos con el mismo propósito contra estos malhechores», concluía Kanouté en The Guardian.

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