La reflexión de Gabriel Jesús, jugador del Barcelona: «La vida en la favela era perfecta»

El brasileño del Barça siempre ha contado la importancia de su madre, Vera Lúcia, en su infancia y su vida

Gabriel Jesús ha sabido subirse a la ola de éxito que es ahora mismo el vestuario del FC Barcelona. El brasileño fue el último en llegar el pasado mercado de fichajes de verano y jugando tres ratos, exactamente 37 minutos, ha marcado dos tantos de auténtico delantero centro, uno ante el Feyenoord y otro en la goleada ante el Racing de Santander. El brasileño se ha quedado en la ciudad condal durante el parón de selecciones, ya que hace tiempo que no va convocado con la selección ‘canarinha’, pero mantiene la ilusión de volver a representar a su país y de recuperar su máximo nivel, el cual parecía haber perdido en el Arsenal. Para lograr todo ello su foco principal es su familia.

La figura de su madre ha sido el pilar fundamental de su vida, tal y como el propio futbolista ha confesado en varias ocasiones. Gabriel Jesús reconoce haber tenido una infancia feliz, porque se limitaba a jugar, aunque recuerda las penurias que pasaba y que pudo sobrellevar gracias a su madre. «La vida en la favela era perfecta. En mi perspectiva de vida, para mí era perfecta. No tuve un padre, pero sí una madre que trabajaba. Tenía a mis hermanos. Iba al colegio. Jugaba al fútbol con mis amigos. Siempre estaba en la calle con ellos. Para mí aquello era perfecto», afirma en una entrevista publicada por ‘El Periódico’.

Vera Lúcia, su madre, se pasaba el día trabajando, tal y como el propio Gabriel Jesús cuenta. «Había días que no veía a mi madre. Salía a las 7 de la mañana y no llegaba hasta las 12 de la noche o la 1 de la madrugada. Yo ya estaba durmiendo. Podía no verla en dos o tres días». Su familia podía comer y vivir gracias a ella. Además, cuando Gabriel Jesús se inició en el fútbol en Peri Jardim, un barrio del norte de São Paulo, su madre siempre le dijo que lo primero era estudiar en el colegio. Tanto fue así que una vez llamó a su puerta el Sao Paulo FC, pero el viaje de ida y vuelta entre la academia y el colegio era tan largo que aquello no llegó a cerrarse ante la negativa de su madre. «Cuando alguien me pregunta por mi padre, digo que mi madre es mi padre. Ella hizo todo por mí y mis hermanos», ha dicho siempre el ahora futbolista del Barça.

En la ciudad condal también está presente su madre, aunque la situación ha cambiado radicalmente. Casado y con hijos, Vera Lúcia sabe que no tiene las mismas responsabilidades que antes, algo que también asume el futbolista, que aún así espera su visita en Barcelona. «Sí, va a venir. No sé cuándo. Ahora es diferente la vida. Estoy casado, mi mujer tiene también a su madre. La mía tiene su vida. Pero cuando tenga la oportunidad, vendrá aquí», confiesa.

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