El tenista madrileño explica cómo ha afrontado su espectacular ascenso y cómo ha vivido los duros años previos, en los que tenía que moverse sólo por el circuito
En abril pocos lo conocían, pero este sábado abre el duelo entre Chile y España de Copa Davis. Dani Mérida ha pasado de ser un desconocido a una de las estrellas del tenis español. Sus dos finales, y un título, en el ATP Tour y los cuartos de final del Master 1.000 de Montreal le han dado a conocer al gran público. Aunque ya en el Mutua Madrid Open demostró que se sabe ganar a la gente.
El tenista madrileño ya se ha dado a conocer en la pista, pero fuera de ella le ha costado mucho llegar hasta ahí. Tras despuntar desde muy joven, durante los últimos años, ya metido en el circuito profesional en torneo ITF o en ATP Challengers, tenía que viajar solo para tratar de sumar puntos.
Hace poco más de un año ganó en Pozoblanco su primer Challenger y, desde entonces, su ascenso ha sido meteórico. “Me considero un currante, he llegado aquí con mucho trabajo y es algo que sigo haciendo. Siempre me he definido como alguien que ha trabajado mucho», admitía esta semana durante la preparación del duelo ante Chile.
Ahí, Dani Mérida también consideraba que a él mismo le ha sorprendido, pese a tener el nivel, haber subido tan veloz. “No esperaba dar un salto tan alto y rápido en el ranking en ocho o nueve meses, pero bueno, sabía que compitiendo a un nivel alto todas las semanas, tenía tenis para hacerlo”, añadía.
Para Mérida, el sufrimiento compensa
El tenista del CT Chamartín, reconoce la dureza de este deporte a nivel mental, que no es fácil llevar cuando lo vives en solitario, como a él le tocó. “El tenis es un deporte duro, cada semana es competir. Hay mucha presión mental, tenística y física, pero al final estoy cumpliendo un sueño, estoy jugando en los torneos más grandes del mundo y para mí es algo increíble. La presión que tienes y el esfuerzo que requiere se compensa con lo bonito que es competir cada semana en este deporte”, admite el madrileño.

El español se mueve entre Madrid y Alicante y, en ese sentido, tiene la ventaja de poder disfrutar de ambos. “No podría decidirme entre uno u otro porque, tanto Alicante como Madrid, forman parte de mi vida. (…) Nací en Madrid y he vivido hasta los 10 años allí. Obviamente he pasado mi infancia, tengo a toda mi familia en Madrid, entonces siempre que voy para mí es como estar en casa, no se siente que estoy fuera. Luego nos movimos a Alicante con mis padres, entonces es como mi segunda casa”, explica Mérida.
Fuera de eso, cuando se mueve es diferente. Y ahí, considera que los apoyos que ha recibido últimamente han sido claves. “Yo creo que en el tenis es lo más importante, es con quien que pasas el 90% del año, y yo tengo la suerte de poder viajar con mi equipo y con mi novia. Es algo que me ayuda cada semana porque es un deporte con el que estás mucho tiempo fuera, mucho tiempo solo, así que tener gente cercana siempre a tu lado es algo que ayuda mucho”, reconoce.
«Soy un chico bastante tranquilo, a quien le gusta pasar mucho tiempo con su familia y amigos. El tenis es un deporte que no te da mucho tiempo para poder disfrutar de las personas cercanas, pero siempre que puedo lo intento aprovechar«, añade sobre cómo logra conjugarlo todo.
Al mismo tiempo que Rafa Jódar y Martín Landaluce
También se motiva con los que tiene al lado y, casualmente, este año han saltado también al Top-100 Rafa Jódar y Martín Landaluce, dos madrileños como él a los que no hace mucho se enfrentaba en Challengers. «Ahora estamos Rafa (Jódar) o Martín (Landaluce), que son jugadorazos aun llevando una evolución más normal», afirmaba en comparación con un Carlos Alcaraz con el que también se llegó a ver de pequeño.
«Con Carlos, como era un año mayor, coincidíamos en los circuitos de jóvenes. Es una persona antes y ahora de diez. Rafa y Martín lo mismo, son dos jugadorazos y dos personas la verdad que muy buenas», indica sobre las principales cabezas visibles del tenis español.
De Carlos Alcaraz cree que le resta protagonismo al resto, pero, como señala Dani Mérida, también se ven reflejados en él. «A mí me ayuda porque lo veo a él y me motiva, pero creo que perjudica un poco a nivel general porque la gente se piensa que eso es lo normal -lo que hace Alcaraz-, que es lo que pasa con todos los jugadores y es algo que no es así. Es un caso excepcional», reflexiona el tenista español.





