Abde Rebbach ya forma parte de la historia reciente del Alavés. El extremo argelino alcanzó los 100 partidos con el conjunto babazorro tras un camino en el que tuvo que ganarse cada oportunidad. A sus 28 años, es una pieza clave para Quique y atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera
Hay futbolistas que llegan a la élite con los focos puestos sobre ellos desde muy jóvenes. Abde Rebbach ha tenido que recorrer el camino contrario. El extremo argelino aterrizó en la estructura del Alavés con 20 años, después de formarse en el Aurrera de Vitoria y el San Ignacio. Desde entonces, ha ido derribando puertas hasta convertirse en uno de los hombres importantes del conjunto babazorro.
El pasado martes alcanzó una cifra especial: 100 partidos con la camiseta del Alavés. Un centenario que resume una trayectoria construida a base de trabajo y que le coloca junto a otros cinco futbolistas de la actual plantilla que también han alcanzado esa barrera.
Del filial a la élite a base de goles
Su primera gran oportunidad llegó en el filial. Rebbach fue una pieza fundamental en el ascenso a Segunda RFEF y terminó aquella temporada con 16 goles, números que le permitieron llamar a la puerta del primer equipo. Tardó dos años en debutar con el Alavés, pero lo hizo precisamente en una temporada especial: la del regreso del equipo a Primera División. Disputó 23 encuentros y Luis García Plaza siguió contando con él durante el curso siguiente, aunque todavía no consiguió hacerse con un sitio fijo.
Su camino tuvo entonces una nueva parada. En el mercado invernal fue cedido al Granada, donde encontró continuidad y dejó buenas sensaciones con tres goles en 19 partidos. Ni siquiera ese rendimiento le garantizó un puesto en el Alavés a su regreso. La pasada temporada tuvo que volver a convencer y, finalmente, lo consiguió. La llegada de Quique Sánchez Flores en marzo terminó de darle un papel protagonista.
Quique encontró su sitio
El técnico madrileño ha sabido sacar partido de las principales virtudes de Rebbach. Su velocidad y verticalidad le han convertido en una pieza especialmente útil para el Alavés, aunque el crecimiento del futbolista también ha llegado en una faceta menos asociada a su perfil: el trabajo defensivo. Quique le ha utilizado habitualmente como carrilero izquierdo, aunque tampoco ha dudado en retrasar todavía más su posición cuando el dibujo lo ha requerido. Ante el Valencia, por ejemplo, volvió a ocupar una posición más defensiva dentro del 4-4-2.
La confianza es evidente. Rebbach acumula ya 12 partidos consecutivos formando parte del once inicial de Quique Sánchez Flores. Su continuidad contrasta con un recorrido en el que tuvo que superar cesiones, falta de protagonismo y la competencia por hacerse un hueco. El propio arranque del Alavés esta temporada había dejado ya claro que el técnico tenía un grupo de jugadores sobre los que construir. Antes de la derrota ante el Valencia, el conjunto babazorro había sumado diez puntos de doce y había firmado el mejor inicio liguero de su historia.
Ya está entre los centenarios del Alavés
Con sus 100 encuentros, Rebbach se une a un grupo reducido dentro del vestuario. Antonio Sivera lidera la lista con 183 participaciones, seguido por Tenaglia (162), Antonio Blanco (137), Protesoni (107) y Guevara (107). Ahora también aparece el nombre del argelino. No ha sido un camino sencillo para llegar hasta ahí. De empezar en los escalones inferiores del fútbol vitoriano a convertirse en un habitual de Primera División han pasado varios años, cesiones y cambios de entrenador.
A sus 28 años, Rebbach atraviesa uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Su rendimiento durante el tramo final del pasado curso incluso le permitió aparecer en la prelista de Argelia para el Mundial, aunque finalmente no entró en la convocatoria definitiva.





