Las razones verdiblancas para consumar su venta en este mercado cuenta con una base sólida, pero también conlleva un riesgo importante por las condiciones del canterano para llegar lejos
Con Pablo García existen dos premisas perfectamente compatibles a la hora de valorar su probable salida este verano ahora que continúan abiertas las negociaciones con el Hull City.
En este sentido, pensar que Pablo García dispone de argumentos futbolísticos para integrar la plantilla bética de Champions no significa que se considere un error que el Betis apueste por engrosar sus arcas con un traspaso millonario.
Las circunstancias mandan y resulta comprensible que la dirección deportiva considere conveniente aprovechar su cartel actual para ingresar cantidades nada desdeñables o, lo que es lo mismo, anteponer el riesgo de que más adelante se reduzca su valor al no ocupar un estatus protagonista por delante del también latente de que explote más allá de La Cartuja y su precio se dispare en el futuro.
No es criticable venderlo ahora, pero reúne condiciones para llegar lejos
La alta cúpula piensa en el presente, a sabiendas de que con la presencia de Antony -posición en que lo usa Pellegrini-, el de Alcosa desempeñará un rol secundario que el curso pasado no le permitió exprimir su indiscutible talento y frenó tanto su evolución como, en cierto modo, la confianza del beticismo en su aportación en la elite. El fútbol funciona así aunque a veces resulte muy injusto y conduzca a decisiones controvertidas.
Por ello, no considero criticable que en La Palmera hayan tomado la decisión de desprenderse de Pablo García por una cifra que rondará los ocho millones de euros su finalmente se consuma las conversaciones con el Hull City, adelantadas por Futeros, pero igualmente estoy convencido de que con continuidad terminaría convirtiéndose en una figura importante dentro del margen que ofrece el contexto actual de la plantilla.
Y no lo digo ahora por golazo clave contra el Valencia, a la sazón reflejo de su calidad, sino porque reúne una serie de condiciones incuestionables que apuntan a un futbolista de máximo nivel.
El verdadero Pablo García conta el Valencia
Porque Pablo revoluciona, desborda, compite hasta límites insospechados y está bendecido con el gol. Es cierto que en la 25/26 no exhibió como bético esta virtud, pero también que cuesta recargar la confianza cuando debe apurar minutos contados bajo la presión de demostrar en apariciones fugaces.

De hecho, quizás por la cercanía de su salida, contra el Valencia se apreció a un Pablo García liberado de dicha presión y lo suficientemente suelto para destapar plenamente su esencia. Porque el que marcó el tanto en Mestalla es el verdadero Pablo. El mismo que en la cantera del Betis, que en las inferiores de la Selección Española…. Talento al desnudo combinado con una furia y un compromiso que debidamente controlados conforman un cóctel de elite.
Posiblemente, lo ideal en mi opinión sería prolongar la paciencia un curso más, pero los tiempos del fútbol en el escalón que se encuentra el Betis exigen tomar decisiones complejas marcadas por el ahora y las exigencias económicas.





