Lamine Yamal salió de Rocafonda, pero Rocafonda sigue estando en Lamine: “Aquí la gente busca salir adelante”

Lamine Yamal salió de Rocafonda, pero Rocafonda sigue estando en Lamine: “Aquí la gente busca salir adelante”

Lamine Yamal es ya una estrella mundial, pero su historia comenzó lejos de los grandes focos. Rocafonda, el humilde barrio de Mataró que le vio crecer, recuerda los primeros pasos del futbolista del Barcelona y destaca el ejemplo que supone hoy para sus vecinos

La llegada y la fama de Lamine Yamal ha sido tan rápida que resulta fácil olvidar su edad y todo el camino recorrido hasta llegar a convertirse en una de las grandes estrellas del mundo internacional. El futbolista del Barcelona, pese a su enorme proyección deportiva y comercial, mantiene muy presentes sus raíces y el barrio de Rocafonda continúa siendo una parte esencial de su historia.

Allí, en este popular barrio de Mataró, comenzó todo. Entre sus calles y pistas deportivas creció un niño que pasaba horas con un balón y que, años después, terminaría conquistando el fútbol de élite. Rocafonda sigue formando parte de la identidad de Yamal, que nunca ha escondido su vínculo con el lugar en el que pasó su infancia. «Sí, este es mi barrio», llegó a explicar en una ocasión.

Un barrio humilde que presume de su estrella

El fútbol sigue ocupando un lugar destacado en el día a día de Rocafonda. Los más pequeños se reúnen en las pistas después de clase y el nombre de Lamine Yamal está inevitablemente presente entre ellos. Su historia se ha convertido en un referente para muchos jóvenes de un barrio marcado por el esfuerzo de quienes intentan abrirse camino y construir un futuro mejor.

Rocío Escandell, representante de la asociación vecinal, ha destacado en diferentes ocasiones el valor que tiene para el barrio la trayectoria del jugador azulgrana. El éxito de Yamal ha demostrado que uno de sus vecinos ha conseguido llegar a la élite sin olvidar el lugar del que procede.

Antes de que apareciera el interés de los grandes clubes, sus primeros pasos en el fútbol los dio en el CF La Torreta de Granollers. Allí comenzó a llamar la atención por sus condiciones y su talento no tardó en despertar el interés de otros equipos. El Espanyol llegó a seguir sus pasos, aunque finalmente sería el Barcelona quien lograría incorporarlo a su cantera en 2014.

La panadería de su tío y los recuerdos de Lamine

El vínculo de la familia con Rocafonda sigue siendo estrecho. Su tío Abdul mantiene una panadería en la zona, cerca de una de las pistas donde los niños continúan jugando al fútbol. El local guarda recuerdos relacionados con Lamine Yamal y se ha convertido en otro de esos lugares que reflejan la relación especial entre el futbolista y su barrio.

Su vida, sin embargo, cambió rápidamente a medida que avanzaba en las categorías inferiores del Barcelona. La exigencia del fútbol profesional obligó al joven a adaptar también su formación académica. Tras completar la Educación Primaria en la Escola Pereanton, donde llegó a aprender a tocar el trombón gracias al proyecto musical del centro, continuó sus estudios bajo un modelo adaptado a las necesidades de los deportistas de élite. La ESO la cursó a distancia con el apoyo del sistema educativo vinculado a La Masía y de tutores especializados. Con el paso del tiempo, su carrera futbolística fue ganando cada vez más peso hasta convertirse en su prioridad absoluta.

La conversación con su madre que cambió su camino

El propio Lamine Yamal explicó en 2025 cómo vivió aquel momento en el que decidió centrarse plenamente en su sueño. Su madre quería que continuara con sus estudios y mantuviera la rutina escolar, mientras él tenía claro que quería aprovechar cada minuto para preparar sus entrenamientos. «Un día le dije a mi madre: voy a ir al cole, pero no voy a hacer nada y voy a prepararme para el entrenamiento de la tarde», recordó el futbolista.

El extremo confesó que aquella decisión no fue fácil de entender en casa. Su madre continuó insistiendo durante mucho tiempo en la importancia de acudir a clase, incluso cuando su sueño de llegar al primer equipo del Barcelona ya estaba a punto de cumplirse. «Ella no lo entendía y me echaba broncas porque quería que estudiara; incluso, hasta el día en que debuté con el Barça seguía diciéndome que debía estar en clase. Al final comprendió que era mi sueño y me apoyó», explicó.

Hoy, Lamine Yamal es una figura reconocida en todo el mundo y uno de los principales nombres del presente y futuro del Barcelona. Pero mientras su carrera continúa creciendo a una velocidad vertiginosa, hay algo que no ha cambiado: Rocafonda sigue siendo el lugar al que pertenece y el barrio que vio nacer una historia que todavía tiene muchos capítulos por escribir.

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