Mourinho, queremos ‘rock and roll’: 70 días después, le seguimos esperando

Mourinho, queremos ‘rock and roll’: 70 días después, le seguimos esperando

El regreso del portugués ha resultado ser frío, institucional y descafeinado: el recuerdo del pasado queda muy atrás con un técnico que es presentado a puerta cerrada y sin margen para ser él mismo

Hoy se consumó el regreso más insípido de José Mourinho al banquillo del Real Madrid. Era el objetivo. Su presentación a ‘puerta cerrada’ 70 días después del anuncio de su fichaje, por cierto, vino a confirmar un cambio de paradigma que nos deja a todos un tanto desvencijados. Esperábamos más.

Todavía recuerdo el día de su primera presentación como técnico blanco. Sentado al lado de Jorge Valdano, con menos canas y un gesto mucho más altivo, respondiendo a los periodistas con misiles, dejando titulares, uno detrás de otro. Aquel Mourinho venía de dejar al Inter campeón de Europa y no se subió ni al avión de vuelta a Milán.

No quiso ni celebrar porque sabía que su sangre caliente podría haberle hecho cambiar de opinión. Se quedó en Madrid cumpliendo su ambición y su palabra, se arañó por dentro para sentarse en el banquillo más codiciado del mundo y lo hizo con la firme intención de librar la batalla más cruenta que recuerdan los Barça-Madrid.

De una coronación a una presentación escondida

Su primera presentación fue toda una coronación. Se sentó en el trono blanco entre murmullos, cámaras y flashes, dispuesto a hacerlo arder todo. Había llegado el enemigo de Guardiola, la kriptonita del Barça, el hombre que los iba a poner a todos como motos. Y menudos tres años que dio. Aquella batalla embarrada, ensuciada durante largos meses por feos gestos y polémicas pretendidas, resultó maravillosa.

Trece años después de su partida, Mourinho vuelve a casa como un soldado más del club, presentado en soledad, con una sonrisa forzada, un par de fotos de rigor y una declaración institucional sin chispa, encuadrado y alineado en el guion, sin titulares valientes, sin arrogancia, sin desmanes.

‘The Special One’ ya solo forma parte del recuerdo

Y es que ha pasado toda una vida. Aquel Mourinho del dedo en el ojo, el de los incontables ‘porqués’, el del ‘topo’ Casillas, el de la guerra con Valdano, el que ninguneó a Pedro León, el de los papelitos para forzar amarillas, el de la vergüenza de Champions de Pep… ya solo forma parte del recuerdo.

Mourinho vuelve a sentarse en la sala de prensa en la que era el ‘puto amo’ siendo un siervo más. Aquel Mourinho se fue perdiendo en el tiempo con su retorno a Inglaterra tras su paso por Chelsea, United y Tottenham y se terminó de disipar en Roma, Estambul y Lisboa.

Para los más nostálgicos, el retorno de ‘Mou’ se vivió como un particular regreso al futuro que prometía sensaciones fuertes, como las de antaño. Ya se sabe que para la prensa puede ser un caramelo -aunque también es cierto que dejó demasiados enemigos por el camino en su primera etapa-, pero se está quedando en un desenlace a medias, una vuelta descafeinada y demasiado estéril.

Las nuevas presentaciones que no dicen nada

El odiado nuevo fútbol ha dejado atrás las puestas de largo grandilocuentes para alinearse en un protocolo eterno en el que nada se sale del guion. Mourinho, por ahora, ha decidido formar parte de este nuevo circo insulso.

Pero aún queda un resquicio para la esperanza. En la entrevista simpática que le hicieron en los medios del club, retaron al viejo ‘Mou’ a que se definiese con una sola palabra como entrenador. Respondió meditativo: «Top». No fue una respuesta impostada. Tampoco le costó echarse la flor. Mourinho volvió por un mini-segundo a su esencia en medio de la sempiterna ceremonia orquestada por Florentino.

Ya es hora de que el balón eche a rodar y, hasta que ocurra, no dejaremos de creer en volver a sentir la pasión de la década pasada. Ahora, en este entusiasmo árido, el gran sueño es que terminen los actos ceremoniosos para volverle a ver en acción. Quizás solo haya sido un mal sueño, una actuación forzada para que el show se haga de rogar. Ojalá así sea.

Scroll al inicio