Álvaro García, jugador del Rayo Vallecano: «Tengo varios pisos en Rota y en Utrera, pero prefiero los alquileres anuales porque son más fáciles de gestionar»

Álvaro García, jugador del Rayo Vallecano: «Tengo varios pisos en Rota y en Utrera, pero prefiero los alquileres anuales porque son más fáciles de gestionar»

El extremo natural de Utrera ha ido invirtiendo en inmuebles de cara al futuro, tanto en su localidad natal como en la costa gaditana, contando con asesores que le ayudan a comprar

En plena crisis de la vivienda en España, con miles de personas manifestándose mientras el Congreso de los Diputados tumbaba los dos decretos con los que el Gobierno pretendía combatir la especulación inmobiliaria y otorgar mayor estabilidad y protección a los inquilinos, cualquier declaración al respecto de alguien que se encuentre en una situación privilegiada se convierte en noticia. También en lo que concierne al mundo del fútbol, pues no son pocos los jugadores profesionales que han decidido invertir en ladrillo como forma de asegurarse el futuro.

Es de sobra conocido que la carrera de un futbolista no es demasiado larga. Por ello, la inmensa mayoría aprovecha las ganancias de su etapa en activo para invertir en negocios que les aseguren ingresos una vez colgadas las botas. Y no son pocos los que apuestan por tener viviendas para ello. Es el caso de Sergio Ramos, Dani Olmo o Ferran Torres. Pero también de otros menos mediáticos, como Álvaro García.

El jugador del Rayo Vallecano, donde tiene contrato hasta 2028, así lo reconoció en el podcast ‘Los Fulanos’, revelando cuál es el modelo que sigue para conseguir esas ganancias económicas gracias a la inversión realizada. «Tengo varios pisos en Rota y en Utrera, prefiero los alquileres anuales porque son más fáciles de gestionar«, señaló.

Así gestiona Álvaro García sus viviendas de alquiler

No obstante, más adelante, cuando regrese a Andalucía, el utrerano no descarta que sus inmuebles puedan pasar a tener un uso turístico, lo que podría disparar sus ingresos. «Prefiero la tranquilidad, aunque en el futuro, al estar allí, a lo mejor nos lo replanteamos», explicó. Pero mientras tanto, aclaró que en Rota, «con la base aérea que pagan los alquileres a los americanos te lo gestionan y te los hacen anuales».

La gestión la llevan a cabo tanto el propio Álvaro García como su pareja, aunque se dejan aconsejar para tratar de detectar las mejores oportunidades y lanzarse a por ellas. «Tenemos asesores que nos ayudan a comprar, miramos el piso que nos gusta y empezamos a buscar información», comentó al respecto.

Una atípica carrera hacia la elite: «Mis amigos me decían que no iba a llegar a ningún lado»

Ante este modelo de negocio, no faltan las críticas. Pero el extremo sevillano también puso en valor el esfuerzo personal que ha tenido que realizar para llegar a convertirse en jugador profesional, algo que llegó a pensar que nunca conseguiría. De hecho, su carrera no ha sido lo habitual. Sevillista reconocido, no pasó de joven por ninguna cantera de renombre. Así, tras llegar al primer equipo del Utrera pasó por el San Fernando y llamó la atención del Granada para su filial, compaginando en esos años el fútbol con los estudios de TAFAD (Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas), además de realizar la selectividad con la intención de estudiar INEF.

En el conjunto nazarí solo llegó a jugar cuatro encuentros y fue cedido primero al Racing de Santander y luego al Cádiz, donde se consolidó antes de dar el salto al Rayo Vallecano, que pagó 4,5 millones de euros por su fichaje. «Yo he estado en Utrera toda mi vida. Yo estudio porque es lo que tengo que hacer y el tener un oficio. Por suerte, ahora soy futbolista. Mis amigos me decían que no iba a llegar a ningún lado. No me visualizo hasta que estoy en primer año en Cádiz en segunda división», resaltó.

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