El conjunto azulón debuta en LaLiga ante el Deportivo Alavés tras un mercado agitado marcado por la grave lesión de Christantus Uche, problemas de inscripción y las obras del Coliseum, además de la ronda previa en la Conference League
El Getafe de José Bordalás inicia este sábado 15 de agosto la temporada 2026/27 ante el Deportivo Alavés en Mendizorroza, a las 19.30 horas, con más obstáculos que certezas.
El contexto vuelve a ser extremo: jugadores pendientes de inscripción hasta última hora, un estadio a medio reformar, la previa de la Conference League en el horizonte y una lesión devastadora de Christantus Uche. Y aun así, nadie se atreve a descartar al Getafe.
Bordalás llevó al Getafe a Europa desde la incertidumbre
Lo del Getafe la pasada temporada no fue una sorpresa. Fue una obra de resistencia. El conjunto azulón arrancó el curso 2025/26 con problemas de inscripción, con una plantilla muy corta y la sensación de estar compitiendo contra rivales, límites salariales y urgencias de despacho al mismo tiempo. Cualquier otro equipo habría convertido ese contexto en una coartada. El Getafe lo convirtió en combustible.
Terminó séptimo y accedió a la fase previa de la Conference League. Dicho rápido parece una buena temporada. Mirado con calma, fue casi una heroicidad competitiva.
Porque el Getafe no vive en la comodidad de las plantillas largas ni en el margen de error de los grandes presupuestos. Vive en el detalle, en el duelo, en el esfuerzo y en esa frontera incómoda donde cada punto se pelea como si fuera el último.
David Soria, Djené y Mangala retratan otro verano difícil en Getafe
La temporada 2026/27 empieza con un déjà vu preocupante. Horas antes del estreno de Liga , Bordalás seguía pendiente de nombres muy importantes. David Soria, Djené Dakonam, Juan Berrocal, Orel Mangala e Yvan Neyou aparecían entre los jugadores no inscritos, mientras Davinchi y Jean Ives Valou podían competir con ficha del filial.
No hablamos de piezas menores. Soria ha sido durante años una garantía bajo palos. Djené es una figura estructural del vestuario. Mangala llegó para elevar el nivel físico y competitivo de la plantilla.
Ahí reside el verdadero mérito de Bordalás: entrenar siempre con una mano atada a la espalda y conseguir que el equipo sea capaz de competir pese a todas las dificultades.
El Coliseum se transforma, pero el Getafe pierde su base
El Getafe también arranca el curso con su casa en obras. El nuevo Coliseum apunta a ser el motor económico, social y deportivo del club, pero la transición tiene un precio.
El Fondo Sur y el Lateral avanzan, el Fondo Norte Alto deberá esperar y la Tribuna no estará disponible durante toda la temporada. El estadio del futuro se está construyendo, sí, pero el presente obliga a competir en mitad del ruido de grúas, mudanzas internas y aforo reducido.
Bordalás lo resumió con naturalidad: “Siempre es un hándicap estar en obras”. Y lo es. Para un club como el Getafe, el empuje de su afición no es un decorado. Es parte del plan. Es energía, presión ambiental y combustible emocional. Perder una parte de esa base mientras llegan LaLiga, Copa y Conference no es un detalle menor, es otro obstáculo competitivo.
El mercado del Getafe merece más respeto del que recibe
Aun así, el mercado azulón es digno de estudio. Ajustado al milímetro, contando cada euro y luchando por cesiones, el Getafe ha sido capaz de incorporar perfiles reconocibles y útiles para Bordalás.
Martín Satriano aporta referencia, choque y amenaza. Mario Martín y Ramón Terrats oxigenan una medular que necesitaba piernas y orden. Zaid Romero apuntala la defensa. Johan Mojica ofrece experiencia y recorrido en el carril izquierdo. Orel Mangala, si queda disponible, añade físico europeo a una zona clave.
Y luego está Enes Ünal. Su regreso es una operación emocional y deportiva. El turco conoce el club, conoce a Bordalás y ya dejó cifras de delantero importante en el Coliseum. No llega como una apuesta exótica, sino como alguien que entiende a dónde va. Y en Getafe eso vale mucho.
Bordalás dijo en la previa que la plantilla “no está cerrada”, pero también dejó una idea clave: hay que mantener la “mentalidad de equipo ganador”. Esa frase define el proyecto. No se trata de tener la plantilla más vistosa. Se trata de tener una plantilla que compita como si cada balón fuera una cuestión de orgullo.
Uche simboliza la mala fortuna que persigue al Getafe
Por otro lado, en el Getafe, parece que las buenas noticias llegan acompañadas de las peores, y el caso Christantus Uche es casi cruel.
El conjunto azulón contaba con el posible ingreso de unos 18 millones por su operación con el Crystal Palace, pero esa puerta no terminó de abrirse como esperaba el club. El jugador regresó y, cuando podía volver a ser importante para Bordalás, sufrió una grave lesión de rodilla en pretemporada.
La secuencia es demoledora: no llega el dinero, vuelve el futbolista, se rompe antes de empezar.
Uche publicó que vivía “uno de los días más difíciles” de su carrera y que aceptar el golpe era “duro”. El Getafe, mientras tanto, pierde a un jugador que podía cambiar partidos con potencia, conducción y agresividad.
Pero también ahí aparece el carácter de este equipo. Otros proyectos se derrumban cuando pierden una pieza así. El Getafe se recompone, mira el mercado, activa a Ünal y vuelve al barro.
Bordalás no entrena excusas, entrena supervivientes
Por todo ello, el Getafe de José Bordalás merece más reconocimiento. Se le caricaturiza muchas veces como un equipo incómodo, duro o poco amable para el espectador neutral. Pero esa lectura es demasiado pobre. El Getafe no compite así por pose. Compite así porque su realidad le obliga a sobrevivir.
Bordalás no vende romanticismo barato. Construye equipos con lo que tiene, protege a sus jugadores, exprime cada recurso y convierte la dificultad en identidad. Su Getafe puede gustar más o menos, pero casi siempre obliga al rival a jugar el partido que menos quiere.
Y eso también es fútbol. Fútbol de verdad.





