Dani Mérida ha pasado de moverse por el circuito como un jugador fuera del Top 300 a rozar los 40 mejores del mundo. El tenista madrileño ha contado en El Larguero la cara menos conocida de este deporte y sus ambiciosos objetivos de futuro
Dani Mérida ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. El tenista madrileño, de 21 años, comenzó 2025 situado alrededor del puesto 300 del ranking mundial y ahora se encuentra en torno al Top 40, después de una progresión que le ha llevado a competir en los escenarios más importantes del circuito.
El jugador español ha explicado en una entrevista para El Larguero cómo se ha producido ese salto y cuáles han sido las claves de una evolución que no entiende de atajos. Mucho trabajo, una preparación física más exigente y, sobre todo, una confianza que ha ido creciendo con cada victoria. «Es un sueño. Al final son muchas horas trabajando, muchas semanas, pero estoy muy contento y motivado para seguir creciendo», reconoce Mérida.
El cambio que impulsó su progresión
El madrileño apunta a varios factores para explicar su espectacular ascenso. Uno de ellos ha sido el trabajo físico junto a su preparador, Guillermo, que se ha convertido en una pieza fundamental de su evolución. «Hemos mejorado mucho la parte física. Era algo a lo que antes no le ponía tanta atención», explica. El objetivo ha pasado por establecer una planificación específica para afrontar los torneos, trabajar la recuperación y llegar en mejores condiciones a los partidos.
Pero el cambio no se ha producido únicamente fuera de la pista. Mérida también destaca el componente mental. Para él, aprender a creer en sus posibilidades ha sido determinante. «Sobre todo, creérmelo cada semana, ir creyéndomelo con cada victoria», señala el tenista, que considera que la confianza en uno mismo es uno de los aspectos más importantes en el tenis.
De viajar prácticamente solo a construir un equipo
El crecimiento deportivo también ha cambiado su día a día. Actualmente suele viajar acompañado por su novia y su preparador físico, mientras que su familia se desplaza en algunas ocasiones. Su objetivo es incorporar también a su entrenador, Israel Sevilla, al equipo que le acompaña durante el circuito.
Sin embargo, Mérida no olvida de dónde viene. Cuando todavía estaba lejos de los puestos de privilegio, viajar por el circuito significaba hacerlo prácticamente solo y buscando siempre la opción más económica. «Hay muchas personas que están 300 o 200 del mundo que económicamente no se pueden permitir viajar con un entrenador, ni siquiera con su novia», recuerda. Buscar vuelos baratos, encontrar las rutas más económicas y organizar los desplazamientos formaba parte de su rutina.
Y hay una costumbre que todavía mantiene. Aunque su situación ha cambiado, continúa encargándose personalmente de buscar y reservar muchos de sus vuelos.
El ‘tenista del pueblo’
Esa trayectoria desde abajo es precisamente la razón por la que encaja con un apodo que empieza a acompañarle: el ‘tenista del pueblo’. Mérida reconoce que le gusta esa denominación porque considera que representa su camino hasta la élite. «Siempre me ha definido mucho el trabajo y venir desde abajo y trabajármelo», explica.
No ha necesitado grandes atajos para alcanzar el lugar en el que se encuentra. Su progresión se ha construido a base de resultados y constancia, algo que también se refleja en su forma de competir. «He estado mucho tiempo ahí luchando, sé lo que cuesta llegar aquí», asegura. Esa experiencia le lleva ahora a exigirse al máximo cada vez que salta a una pista de un gran torneo.
Sin límites: el Top 10 ya está en el horizonte
A pesar de su vertiginoso ascenso, Mérida evita ponerse una cifra concreta como obsesión. Prefiere pensar en seguir mejorando y dejar que el ranking sea una consecuencia de sus resultados.
Pero sí tiene un objetivo cercano: «Intentar acercarme y entrar al Top 10 lo máximo posible a corto plazo», reconoce. El madrileño considera que tiene nivel para conseguirlo si mantiene la progresión y continúa compitiendo al máximo en los grandes torneos. El siguiente gran reto pasa por seguir creciendo en los torneos más importantes del calendario, especialmente en los Grand Slam.
Como muchos tenistas españoles de su generación, Dani Mérida creció con Rafa Nadal como uno de sus grandes referentes. «Siempre Rafa Nadal, siendo español, siempre ha sido uno de mis grandes ídolos», reconoce. Sus recuerdos están ligados a aquellas tardes viendo jugar al balear junto a su familia.
Ahora, mientras su nombre comienza a ganar peso dentro del tenis español, aparece otro sueño: la Copa Davis. Mérida reconoce que mantiene conversaciones y que le gustaría formar parte del equipo español en la próxima eliminatoria en Chile. «Sería un sueño», admite, dejando claro que está disponible para aprovechar una oportunidad que supondría otro paso importante en su carrera.
Un tenista del Atleti que no olvida sus raíces
Fuera de las pistas, Mérida tiene otra pasión: el Atlético de Madrid. Su vínculo con el club viene desde pequeño, heredado en parte de su padre y su abuelo. «Es el equipo de toda mi vida», explica. Recuerda haber acudido al antiguo Vicente Calderón y asegura sentirse representado por los valores del conjunto rojiblanco.
Incluso se moja sobre el futuro de Julián Álvarez. El tenista tiene claro qué tipo de jugadores quiere en su equipo: aquellos que realmente quieran vestir la camiseta del Atlético.
Dani Mérida ya no mira al circuito desde lejos. El jugador que hace poco viajaba prácticamente solo y buscaba los vuelos más baratos está ahora entre los mejores del mundo. Y lejos de conformarse con haber llegado, ya tiene claro hacia dónde quiere ir: el Top 10.





