Pablo Sánchez Flores, hijo de Quique Sánchez Flores, da el salto a los 23 años a la Primera División de Emiratos Árabes Unidos tras fichar por el Hatta Club. Un reto que afronta lejos de España y en un destino muy especial para su familia
No todos los futbolistas que crecen en una familia de deportistas tienen el camino despejado. Pablo Sánchez Flores lo sabe. A sus 23 años, el hijo de Quique Sánchez Flores acaba de abrir una puerta que llevaba años intentando alcanzar: jugar en una Primera División.
Su destino estará muy lejos de España. El Hatta Club ha apostado por el joven futbolista, que esta temporada competirá en la máxima categoría del fútbol de Emiratos Árabes Unidos. Un cambio de vida importante y, sobre todo, una oportunidad para demostrar sobre el terreno de juego todo el trabajo acumulado durante años.
La elección del destino tampoco es casual. Emiratos Árabes Unidos es un país que Pablo conoce desde pequeño, ya que acompañó a su padre durante la etapa en la que Quique Sánchez Flores ejerció como entrenador allí. Ahora, muchos años después, regresa, pero con un papel completamente diferente.
Esta vez no estará siguiendo los pasos de su padre. Será él quien intente hacerse un nombre con un balón en los pies.
Una oportunidad del cielo
El fichaje por el Hatta Club no fue algo que Pablo llevara meses preparando. La propuesta apareció de forma inesperada y le obligó a tomar una decisión prácticamente inmediata. “Para mí es una oportunidad brutal. Siempre desde que soy pequeñito he soñado con tener la oportunidad de vivir en un ambiente profesional, de poder vivir del fútbol, haciendo lo que más me apasiona”, explica.
El futbolista reconoce que todo sucedió a una velocidad difícil de asimilar. “Todo ocurrió muy rápido, pero cuando ocurrió lo tuve claro y supe que era mi oportunidad”, asegura.
Y no dudó. Preparó las maletas y puso rumbo a una aventura que puede cambiar por completo su trayectoria deportiva.
El consejo de Quique Sánchez Flores
Si hay alguien en su familia que conoce perfectamente el desafío que tiene por delante, ese es su padre. Quique Sánchez Flores ya entrenó en la liga emiratí y sabe de primera mano las características de una competición que Pablo está a punto de descubrir como jugador.
Por eso, la noticia tuvo un significado especial para el técnico. “Cuando se lo conté a mi padre le hizo mucha ilusión porque él ha sido entrenador en esta liga y sabe que es una liga complicada, pero también muy bonita”, relata Pablo.
La sorpresa, eso sí, también estuvo presente. La propuesta llegó de forma inesperada incluso para Quique, pero desde el primer momento el exentrenador le trasladó su apoyo.
No es la primera vez que padre e hijo comparten una relación especial con el fútbol emiratí. Cuando Pablo era pequeño, acompañó a su padre en diferentes etapas de su carrera. Ahora será él quien escriba su propia historia en el país.
Pablo Sánchez Flores ha crecido rodeado de apellidos conocidos. Su padre, Quique Sánchez Flores, tuvo una extensa carrera como futbolista antes de convertirse en entrenador y dirigir a algunos de los clubes más importantes de España y Europa. Pero su familia también está estrechamente vinculada al mundo de la cultura. Su abuela es Pepa Flores, hermana de Lola Flores, una de las grandes figuras de la historia del espectáculo español. Pablo, sin embargo, eligió otro camino. Mientras parte de su familia desarrolló su trayectoria en el mundo artístico y mediático, él encontró desde pequeño su lugar en el fútbol. Pasó por diferentes categorías inferiores y fue construyendo su carrera lejos de la enorme exposición que acompaña a su apellido.
Un sueño compartido con su hermano
En ese camino también ha tenido a su lado a su hermano Kike, con quien ha compartido durante años la pasión por el fútbol. “Mi hermano Kike ha estado toda mi vida jugando al fútbol conmigo y sabe lo difícil que es llegar a Primera División en cualquier lado”, cuenta Pablo.
Los dos han vivido juntos buena parte de ese proceso y conocen de cerca las dificultades que implica intentar llegar al fútbol profesional. Por eso, el fichaje fue también un momento especial para ambos. “Él sabe todo lo que he sufrido yo en el proceso del fútbol y lo complicado que es llegar arriba. Compartimos ese momento juntos y fue muy especial”, explica.
Su madre, por su parte, recibió la noticia con sentimientos encontrados. La felicidad por ver a su hijo cumplir un sueño se mezcló con la tristeza de tenerlo a miles de kilómetros de casa. “Con mi madre fue algo melancólico porque vamos a estar lejos, pero hablamos todos los días y está muy contenta”, reconoce.
De Serbia a Dubai
Actualmente se encuentra en Serbia realizando la pretemporada antes de incorporarse definitivamente al Hatta Club. Será en agosto cuando comience oficialmente la competición en Dubái, donde el joven futbolista tendrá la oportunidad de competir en la máxima categoría emiratí.
El objetivo es claro: aprovechar cada minuto y demostrar que está preparado para este nuevo nivel. “Toda mi familia está muy contenta, con mucha ilusión. Todos me han apoyado mucho y lo han visto como una gran oportunidad, como yo”, señala.
Después de años persiguiendo el sueño de convertirse en futbolista profesional, ahora tiene por delante el escenario que estaba buscando.
La oportunidad de su propia historia
Ahora comienza el capítulo más importante de su carrera. Durante años, Pablo ha tenido que convivir inevitablemente con un apellido que abre puertas, pero que también genera comparaciones.
Ser el hijo de Quique Sánchez Flores significa crecer con el fútbol prácticamente dentro de casa. También supone tener un referente de primer nivel al que mirar constantemente. Pero Pablo quiere que su historia sea la suya.
A los 23 años, el Hatta Club le brinda la oportunidad de jugar en una Primera División y demostrar que todo el trabajo realizado lejos de los focos tenía un objetivo. Emiratos no será solo un nuevo destino. Será el escenario donde intentará dejar de ser conocido únicamente como el hijo de Quique Sánchez Flores para empezar a ser reconocido por su propio nombre. Y para alguien que lleva toda la vida soñando con vivir del fútbol, la oportunidad no podía llegar en un lugar más especial. “Ahora el siguiente paso es intentar aprovechar la oportunidad y disfrutar del fútbol”.





