Luis de la Fuente, del paro al techo del mundo: «Tenía mujer e hijos, necesitaba ingresos, pero necesitaba volver al fútbol»

Luis de la Fuente, del paro al techo del mundo: «Tenía mujer e hijos, necesitaba ingresos, pero necesitaba volver al fútbol»

Antes de llevar a España a conquistar el Mundial de 2026, Luis de la Fuente vivió una de las etapas más duras de su carrera. Ha recordado cómo estuvo varios meses en paro, la rutina que seguía cada mañana buscando una oportunidad y la decisión que cambió para siempre su destino

El 19 de julio de 2026, Luis de la Fuente levantó al cielo la segunda Copa del Mundo de la historia de la selección española. La imagen dio la vuelta al mundo y puso fin a una trayectoria que ha construido a base de paciencia, trabajo y convicción. Sin embargo, mucho antes de tocar el techo del fútbol mundial, el técnico riojano también conoció la de un entrenador sin equipo que cada mañana compraba el periódico con la esperanza de encontrar una oportunidad para regresar a los banquillos.

Esa es una de las historias que recoge en ‘La vida se entrena cada día’, la autobiografía que publicó en mayo de 2026, apenas unas semanas antes de que España conquistara el Mundial frente a Argentina. Un libro que escribió antes de conocer aquel resultado final contra Argentina en el que repasa los momentos más importantes de su carrera, su manera de entender el liderazgo y los obstáculos que tuvo que superar antes de alcanzar el mayor éxito de su trayectoria.

En las últimas páginas dejó escrita una reflexión que, vista con perspectiva, terminó convirtiéndose casi en un palpito a favor. «No sé si vamos a ganar el Mundial. Lo que sí sé es que vamos a darlo todo. Yo exijo esfuerzo, trabajo, dedicación y entregar lo mejor de uno mismo», y poco después su selección fue nombrada campeona del mundo.

Del fútbol profesional al desempleo

Luis de la Fuente ha tenido una gran trayectoria en el fútbol. Primero desarrolló su carrera como futbolista y, posteriormente, inició su trayectoria como entrenador, creciendo poco a poco hasta asumir diferentes responsabilidades. Sin embargo, ese recorrido también estuvo marcado por momentos de enorme incertidumbre. Hubo una etapa en la que permaneció varios meses sin percibir un sueldo y sin encontrar un proyecto deportivo, una situación especialmente complicada por las responsabilidades familiares que tenía. «Tenía mujer e hijos, necesitaba tener ingresos, pero a la vez necesitaba volver al fútbol».

El seleccionador ha explicado que aquellos meses estuvieron marcados por una rutina que repetía cada día mientras esperaba una nueva oportunidad. «Me levantaba cada día en Getxo para ducharme, salir a comprar el periódico y sentarme a leerlo en un bar mientras desayunaba».

Fue precisamente durante uno de esos desayunos cuando encontró el anuncio que terminaría cambiando su carrera. Mientras repasaba la prensa deportiva descubrió que la Real Federación Española de Fútbol buscaba un seleccionador para sus categorías inferiores. Decidió presentar su candidatura y, en 2013, comenzó una nueva etapa profesional que acabaría llevándole hasta el banquillo de la selección absoluta.

Cómo aprendió a convivir con la presión

Hay una cosa que Luis siempre tuvo que aprender a gestionar antes de ser seleccionador o entrenador: las criticas.

Meses antes del Mundial habló de ello en una conversación con ‘La Plaza del Pueblo’, el espacio de El Resurgir de Madrid, donde mostró una faceta mucho más personal y reconoció que durante sus primeros meses al frente de la selección absoluta no siempre le resultó sencillo convivir con la presión y la exposición mediática.

El técnico admitió que sintió que parte de las críticas y de la atención recibida durante aquella etapa fueron excesivas, aunque con el paso del tiempo encontró la manera de protegerse del ruido exterior. «Entendí que lo que te hace daño hay que alejarlo. Hace ya mucho tiempo dejé de vivir pendiente de las críticas». Esa decisión cambió tanto su vida personal como su forma de trabajar. «Hoy no sé qué se dice de mí. No tengo ni idea. Vivo feliz, libre e independiente».

El seleccionador explicó que dejar de vivir pendiente de la opinión ajena no solo le permitió trabajar con mayor tranquilidad, sino también sentirse mejor en el día a día y afrontar su responsabilidad con más serenidad. «Soy libre para decidir y no hay elementos externos que influyan en mis decisiones. Es el mayor ejercicio de profesionalidad que puedo hacer».

Un Mundial que confirmó su forma de entender el fútbol

Esa filosofía quedó reflejada durante el Mundial de 2026. A pesar de las críticas recibidas durante el torneo y de las dudas que generaban algunos de los futbolistas convocados, Luis de la Fuente nunca modificó el plan que había diseñado.

El riojano mantuvo la confianza en jugadores que habían sido cuestionados y siguió fiel a sus ideas hasta el último partido, convencido de que el trabajo debía estar por encima del ruido mediático.

El final terminó dándole la razón. España conquistó el Mundial y el seleccionador pasó de recordar aquellos días en los que buscaba ofertas de empleo entre las páginas de un periódico a levantar el trofeo más importante del fútbol. Una historia construida a base de paciencia, perseverancia y una convicción que nunca abandonó, ni siquiera cuando el futuro parecía mucho más incierto que prometedor.

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