El club azulgrana prepara junto al entorno del delantero argentino una estrategia para aumentar la presión sobre los colchoneros con el fin de desbloquear el fichaje; sus representantes viajarán esta semana a Barcelona y el primer movimiento será elevar la propuesta hasta los 115 millones de euros
Se veía venir. El FC Barcelona no ha tenido más remedio que mover ficha por Julián Álvarez. El club azulgrana no está dispuesto a abandonar su gran objetivo para reforzar la delantera y ha comenzado a diseñar una estrategia coordinada con el entorno del futbolista para intentar derribar la barrera levantada por el Atlético de Madrid. Todo está orquestado y las próximas horas serán cruciales de cara al éxito o el fracaso de una operación que lleva semanas enquistada por la negativa del conjunto rojiblanco a negociar la salida de su estrella.
El Barça mantiene a Julián como su prioridad absoluta para ocupar el puesto de ‘9’ y Hansi Flick ha impulsado la operación personalmente. La dirección deportiva comparte la apuesta y entiende que el delantero argentino es el perfil que mejor encaja en los planes del técnico alemán. Ahora, la estrategia pasa por incrementar la presión sobre el Atlético en una ejecución de tareas coordinadas que vienen sustentadas en una mejora de la propuesta económica que ya ha sido previamente presentada.
El objetivo ahora es poner en común la situación y definir los siguientes pasos de una operación en la que el futbolista también tendrá un papel determinante. Según informa El Desmarque, los representantes de Julián tienen previsto desplazarse a Barcelona esta semana para mantener reuniones con el club azulgrana y diseñar un plan de ataque que pasa por la presentación de una oferta un tanto más elevada conjugada con una declaración del futbolista afirmando expresamente que su gran deseo es jugar en el FC Barcelona.
Reunión con los agentes y estrategia conjunta
No se trata de acciones improvisadas. Tanto Barça como el entorno de Julián quieren establecer una hoja de ruta para desbloquear la situación, toda vez que el Atlético se mantiene inflexible y asegura que su objetivo es prácticamente imposible.
Por ello, la intención es que el jugador haga evidente su deseo de vestir de azulgrana y aumente aún más la presión sobre el conjunto madrileño. No se descarta que pueda producirse algún gesto público en este sentido e incluso que la situación pueda llegar a afectar a su vuelta al trabajo con el Atlético.
Julián tiene previsto incorporarse a los entrenamientos del conjunto rojiblanco el próximo lunes, fecha que se convierte ya inevitablemente en un punto de inflexión. El argentino apura sus vacaciones y desearía que para entonces la situación estuviese mucho más resuelta, tanto para bien como para mal.
Su deseo sigue siendo fichar por el Barcelona y le gustaría poder regresar al trabajo con su futuro en esa línea, pero tampoco quiere protagonizar una guerra contra el Atlético. Pese a su declaración de intenciones durante el Mundial admitiendo que el club colchonero ya conoce sus intenciones y que lo mejor para todas las partes sería una transferencia, la ‘Araña’ mantiene un trato de lo más respetuoso y cordial con el club que le paga y no ha protagonizado ningún desplante.
En el Atlético, convencidos de que pueden retener al futbolista -lo cual es su mayor deseo- , apuestan por olvidar aquello y continuar adelante sin necesidad de disculpas ni perdones.
Así las cosas, los próximos días serán fundamentales. Fernando Hidalgo, el principal agente del futbolista, se verá las caras con los responsables del Barça para definir qué movimientos realizar y en qué momento ejecutarlos para tratar de provocar una reacción del Atlético.
El Barcelona entiende que no puede limitarse a mejorar económicamente su oferta si el Atlético continúa rechazándola. Por eso, la presión del futbolista será un elemento fundamental. Julián debe dejar claro que su deseo es jugar en el Camp Nou y que está dispuesto a esperar al Barça.
El Barça prepara 115 millones por Julián
El primer gran movimiento será económico. El Barcelona estudia presentar una segunda oferta por Julián Álvarez de 115 millones de euros, después de que su primera propuesta que rondaba los 100 millones de euros ni tan siquiera fuera atendida en el Metropolitano.
El incremento de 15 millones pretende demostrar al Atlético que el Barça está dispuesto a hacer un esfuerzo extraordinario para hacerse con el delantero. Sin embargo, en el club azulgrana son conscientes de que la cantidad probablemente no será suficiente para modificar la postura rojiblanca, que hasta ahora se ha remitido a la cláusula de rescisión (500 millones de euros).
De hecho, el Barcelona mantiene públicamente cierta cautela respecto a una nueva oferta. La entidad no quiere transmitir que está dispuesta a entrar en una subasta ni a pagar cualquier precio. Pese a ello, internamente se trabaja con la posibilidad de mejorar la propuesta si el Atlético acepta sentarse a negociar. La cuestión es conseguir que el conjunto colchonero abandone su posición de fuerza y entre en una negociación real.
Ferran también entra en la ecuación
El problema continúa siendo el mismo: el Atlético no quiere vender. El club rojiblanco considera a Julián una pieza fundamental de su proyecto y entiende que cualquier salida debería producirse mediante el pago de su cláusula.

Ahí es donde el Barça pretende ejercer la máxima presión. La estrategia conjunta con el jugador y sus agentes busca generar un escenario en el que el Atlético tenga que valorar seriamente la posibilidad de negociar. El caso Julián está además estrechamente relacionado con el futuro de Ferran Torres.
El delantero valenciano tiene una importante propuesta del PSG y el Barça sigue muy pendiente de su decisión. Aunque la posición oficial continúa siendo que Ferran no está en venta, una oferta importante del conjunto parisino y la voluntad del jugador de aceptarla podrían cambiar completamente el escenario. Una venta del internacional español permitiría al Barça generar liquidez y afrontar con mayor margen la operación por Julián.




