Los parecen los tiempos en los que los tenistas españoles odiaban Wimbledon; ocho de los doce de esta edición han logrado pasar la primera ronda
A los más jóvenes les sonará muy raro, pero hace poco más de veinte años hablar de Wimbledon parecía hacerlo de una fobia para los tenistas españoles.
Tras las alegrías que siempre daba Roland Garros se pasaba a un torneo en el que los Top-10 españoles caían siempre en primera ronda o, incluso, se borraban del mismo, pese a ser un Grand Slam.
Aparte está el ‘boicot’ famoso, liderado por Albert Costa y Alex Corretja, por no respetar su ránking que propició que la ATP ampliara a 32 el número de cabezas de serie en los Grand Slam. En aquella época, Wimbledon elegía los cabezas de serie en función de su rendimiento en hierba y no por el ránking que ocupasen.
Cuando un joven Feliciano López alcanzó en 2001 los cuartos de final parecía poco menos que un milagro. Que un español, tras Manolo Santana, pudiera jugar bien en esa superficie.
Los tenistas españoles se acostumbran a la hierba
Aquello está olvidado y en este tiempo hemos visto algunas ediciones a tres tenistas de la Armada española en cuartos, a dos en semifinales, Nadal ha ganado Wimbledon dos veces, Alcaraz otras dos… Todo se ha normalizado y es un torneo más donde los españoles brillan o no de la misma forma que en otros Grand Slam. En hierba se juega diferente y hemos aprendido a jugar en ella.
En una edición que partió con muchas dudas por la ausencia de Carlos Alcaraz y la presencia de sólo dos cabezas de serie españoles (Davidovich y Jódar) y con un ránking ‘bajo’, la Armada ha colocado a ocho de sus doce representantes en segunda ronda.
Sólo Paula Badosa, que estuvo a dos puntos de ganar su partido ante Emma Navarro, ha cedido en el cuadro femenino. Mientras que Roberto Bautista, Pablo Llamas y Martín Landaluce decían adiós en el masculino.

Había hasta cuatro debutantes que nunca habían disputado un cuadro final de Wimbledon: Jódar, Mérida, Landaluce y Llamas. Y dos de ellos pasaron ronda.
Bautista dice adiós a su torneo preferido
Y también ha habido quien se ha despedido, un Roberto Bautista que sabe lo que es ser semifinalista. Lo hizo en 2019, en una edición en la que sus compañeros en semifinales eran Nadal, Djokovic y Federer. Casi nada. El castellonense siempre ha señalado que era el Grand Slam que mejor se le daba cuando apenas unos años antes los españoles ‘huían’ de él.
Carreño es uno de esos a los que la hierba de Wimbledon no se le daba bien, pero este año ha ganado su primer partido y ahora se enfrenta a Rafa Jódar en busca de la tercera ronda.

Además, está Jaume Munar, que ha dado una de las grandes sorpresas de la primera ronda al doblegar al argentino Fran Cerúndolo, 18º cabeza de serie y reciente ganador del ATP 500 de Queen’s.
Tres de cuatro clasificadas en el cuadro femenino
También habría que llamar la atención sobre esa primera ronda de las chicas, con tres de cuatro superándola y Badosa cayendo pese a mandar por 5-2 en el tercer set de su partido.
Ahí, Jessica Bouzas es la que apunta más alto, aunque ya el pasado año demostró en Wimbledon que la hierba londinense se le da muy bien. Entonces alcanzó la cuarta ronda y este año ha empezado a un nivel extraordinario.
El estreno de Oksana Selekhmeteva, que debutaba como española en un Grand Slam, ante Sinja Kraus ha demostrado que tenemos una nueva estrella en la que fijarnos. También en hierba.





