La cuantía de la ampliación de capital obligada en la compraventa del Sevilla FC es una de las cuestiones más debatidas por todos en el seno de la entidad y el propio sevillismo en estos días, una vez que se truncara la venta a Sergio Ramos, quien ‘venía’ con 120 millones, frente a los 80 que proponen los actuales accionistas y propietarios del club. Sin ella se antoja imposible fichar este verano
El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia reciente, culminando los grandes accionistas del club una venta de la entidad que este verano se antoja irremediable. Tras la ruptura definitiva de las negociaciones con el grupo inversor de Sergio Ramos, quien durante los últimos meses ha venido acompañado del holding empresarial Five Eleven Capital, que al ‘deadline’ de la operación se esfumó, el foco del interés se ha desplazado ahora hacia la ampliación de capital que necesita el club y la cifra de la misma. Una cuantía que se ha convertido en el eje sobre el que pivota el futuro de la entidad sevillista: 80 millones de euros.
Esta cantidad, como bien ha explicado Futeros a lo largo de estos meses, no es un capricho de los actuales gestores, sino una obligación esencial para cualquier comprador que aspire a tomar las riendas en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
¿Por qué es obligatorio para el Sevilla FC una ampliación de capital de 80 millones?
En un entorno donde los problemas económicos están a la orden del día en el Sevilla FC, el consejo de administración sevillista ha llevado a cabo una estrategia financiera en su venta a la hora de encontrar un comprador. Para sacar del pozo deportivo al club es necesario una ampliación de capital; de lo contrario será totalmente imposible inscribir futbolistas como consecuencia del ‘fair play’ financiero de LaLiga.
Oxígeno para una plantilla bajo mínimos
La principal razón es puramente deportiva. El Sevilla FC se encuentra inmerso en un processo de reestructuración financiera y económica que ha llevado a ‘adelgazar’ de manera forzosa sus cuentas. Motivado también por la falta de ingresos por participar en Europa. Claro está, eso se convierte en un peligroso círculo vicioso; la pescadilla que se muerda la cola: sin participar en Europa hay peor plantilla y con una peor plantilla no se clasifica para Europa. El coste de la plantilla deportiva (CPD) ha pasado de los 200 millones de euros de hace cuatro temporadas a apenas 80 millones previstos para la 26/27, tal y como avanzó Futeros. Esta reducción, necesaria para ajustar el club a la realidad de no competir en Europa, ha mermado la competitividad del equipo, que ha coqueteado con el descenso en los últimos cursos. La inyección de 80 millones se antoja vital para que el nuevo dueño pueda acudir al mercado con garantías y reconstruir un equipo capaz de pelear de nuevo por los puestos altos de la tabla. Aún más, si se tiene en cuenta que al cierre del presente curso, el Sevilla FC volverá a presentar unos números rojos por valor de -25 millones de euros.
El muro del control económico de LaLiga
Uno de los puntos de mayor fricción en la fallida negociación con Sergio Ramos fue la cuantía de la ampliación de capital. Mientras el camero proponía elevar la cifra a 120 millones escudándose en una falsa recomendación de LaLiga, los actuales accionistas del Sevillaa FC se mantienen firmes en los 80. El motivo es técnico: la estricta regulación del ‘fair play’ financiero de LaLiga.
Según los informes internos, cualquier cantidad que supere los 80 millones resultaría, en la práctica, «ineficaz» o «estéril». La normativa limita cuántos recursos provenientes de una ampliación de capital pueden transformarse directamente en límite salarial para inscribir jugadores. Por tanto, meter más dinero no se traduciría en mejores fichajes, sino en capital ‘atrapado’ que no aportaría valor inmediato al césped.

El control absoluto del club
Más allá del césped, los 80 millones tienen una función política clave. En el diseño original de la venta, esta ampliación de capital está calculada para que el nuevo inversor no sea un mero acompañante. Con esta aportación, el comprador alcanzaría entre el 95% y el 99% del capital social de la entidad. Esto garantiza un control casi total del club y evita las guerras internas que tanto han desangrado al Sevilla FC en los últimos años. Además, esto permite que los actuales accionistas mayoritarios ejecuten su salida definitiva del club con los bolsillos llenos, por lo que todos contentos.
Sostenibilidad y ‘Break Even’
Aunque el club proyecta alcanzar el ansiado ‘break even’ o equilibrio entre gastos e ingresos en la temporada 26/27, la realidad es que el Sevilla todavía prevé registrar unos números rojos de alrededor de -25 millones de euros al cierre del presente ejercicio. La ampliación de capital permitiría al club transitar hacia esa autosuficiencia financiera sin las urgencias de tesorería que obligan a malvender activos o jugadores clave cada verano, los cuales apenas quedan ya entre la nómina de futbolistas blanquirrojos

Un clima social irrespirable
Mientras que las cifras de la compraventa se debaten en las mesas de reuniones, las calles arden y el sevillismo de base se manifiesta. La Asociación de Pequeños Accionistas, ya ha calificado de «buitres» a los grandes tenedores de acciones, acusándolos de unirse solo «por la pasta» mientras el club se desangra. Con concentraciones diarias frente al mosaico de Preferencia y una gran manifestación convocada a falta de oficialidad para el 18 de junio, la afición exige que la venta no sea solo una operación financiera, sino el inicio de una regeneración real.
El Sevilla se juega su destino en los próximos días. Con siete grupos inversores aún interesados en el club y el objetivo de cerrar un acuerdo cuanto antes, esperando los vendedores tener noticias positivas a principios de la semana próxima. Los 80 millones de la ampliación de capital, por tanto, son mucho más que una cifra: son el peaje necesario para intentar que el Sevilla FC vuelva a ser, al menos en lo económico, el dueño de su propio destino.





